Ecos sobre una balada de melancolía

Capítulo 6 : Compañías inesperadas

AGOSTO 2019

Agosto se sintió como sobrevivir en automático.

Despertar.

Trabajar.

Comer porque el cuerpo lo necesitaba.

Dormir sin realmente descansar.

Y repetir todo otra vez.

Después de lo ocurrido con Alastor sentía que había perdido completamente el rumbo de

mi vida.

Había días donde me quedaba viendo el techo durante horas intentando entender en qué

momento todo se salió de control.

Porque lo peor no era solamente haberlo perdido.

Lo peor era saber que seguía amándolo incluso después de cómo terminó todo.

Decidí cubrir una vacante temporal en otra área del trabajo durante unos meses.

Necesitaba dejar de verlo.

Necesitaba respirar sin sentir que el pecho se me rompía cada vez que escuchaba su voz.

O al menos eso intentaba convencerme.

Porque incluso lejos de él…

Alastor seguía estando en todas partes.

En canciones.

43

En cafeterías.

En calles por donde habíamos caminado juntos.

Incluso en mi apartamento.

Todo seguía oliendo a él.

Las semanas pasaban y en lugar de mejorar me sentía cada vez peor.

Veía sus publicaciones con Melissa.

Fotos sonriendo.

Fotos abrazados.

Fotos donde parecía tranquilo.

Y una parte horrible de mí se preguntaba constantemente si conmigo alguna vez se

había visto así.

Richard y Aurora intentaban ayudarme.

Me obligaban a salir.

A comer.

A hablar.

Pero muchas veces simplemente terminaba sentado en silencio mientras ellos fingían

conversaciones normales para no dejarme completamente solo.

Una noche Richard me dijo directamente:

—Te estás apagando y no estás haciendo nada para evitarlo.

No supe qué responderle.

Porque honestamente sentía exactamente eso.

Alastor seguía buscándome de maneras pequeñas y crueles.

44

Mensajes cortos.

Reacciones a historias.

Preguntas absurdas que realmente no necesitaban respuesta.

Como si tampoco pudiera soltarse completamente de mí.

Y eso hacía todo peor.

Porque me mantenía atrapado entre avanzar…

o seguir esperando algo imposible.

Una madrugada terminé completamente borracho solo en mi apartamento.

La lluvia golpeaba las ventanas exactamente igual que aquella primera noche que Alastor

se quedó conmigo.

Y por primera vez desde que todo terminó…

lloré realmente.

Sin intentar contenerme.

Porque finalmente entendí algo devastador:

Alastor sí me había amado.

Pero amar a alguien no siempre significa saber quedarse.

Los días siguientes empecé a notar algo todavía más doloroso.

Cada vez que Alastor aparecía en mi cabeza ya no sentía solamente tristeza.

Sentía abstinencia.

Como si me hubiera vuelto adicto a él.

A su voz.

A sus mensajes.

45

A la manera en que me hacía sentir necesario.

Y ahí entendí el verdadero peligro de todo lo que habíamos vivido:

Alastor no solo se había convertido en alguien que amaba.

Se había convertido en alguien que necesitaba.

Y no sabía cómo sobrevivir sin eso.

SEPTIEMBRE 2019

Septiembre llegó arrastrando todavía todo e l desastre emocional que dejó julio y agosto.

Pero por primera vez en meses…

empecé a cansarme de sentirme roto.

No fue algo dramático.

Ni un gran momento de superación.

Simplemente una noche me vi al espejo completamente agotado de mí mismo.

Agotado de llorar.

De esperar mensajes.

De revisar fotos de Alastor y Melissa como si quisiera lastimarme voluntariamente.

Y pensé:

No quiero seguir sintiéndome así.

Aunque fuera solo por un día.

Así terminé descargando una app para conocer gente.

Honestamente al principio todo me parecía absurdo.

Conversaciones vacías.

46

Gente intentando verse interesante.

Fotos demasiado editadas.

Y aun así seguí hablando con algunos chicos.

Solo concreté salidas con uno o dos.

Nada importante.

Nada que realmente me hiciera sentir alg o.

Hasta que apareció él.

Jorge.

Jorge me escribía constantemente.

Siempre encontraba alguna excusa absurda para iniciar conversación.

Y aunque al principio lo dejaba en visto muchísimas veces…

él seguía apareciendo.

Nunca de manera intensa.

Nunca invasiva.

Solo constante.

Una noche particularmente mala terminé llorando solo en el apartamento.

Había visto unas fotos de Alastor y Melissa en una salida familiar y sentí nuevamente ese

vacío horrible en el pecho.

Así que, quizás por desesperación más qu e por otra cosa, terminé respondiéndole a

Jorge.

Y él contestó inmediatamente.

Como si hubiera estado esperando.

47

La conversación empezó normal.

Música.

Películas.

Trabajo.

Pero a diferencia de las otras personas con las que había hablado…

con Jorge todo se sentía fácil.

Natural.

Y entonces hizo un chiste tan estúpidamente malo que terminé riéndome después de

semanas sintiéndome muerto por dentro.

—Eso definitivamente fue un crimen humorístico.

—Lo sé, pero funcionó.

Y tenía razón.

Porque me estaba riendo otra vez.

Después de varios mensajes finalmente se presentó oficialmente.

“Por cierto… soy Jorge.”

Recuerdo quedarme viendo el nombre unos segundos.

Como si inconscientemente entendiera que algo importante acababa de empezar.

Nuestra primera salida fue a una heladería.

Lo cual honestamente tenía muy poco sentido porque hacía un frío horrible.

Jorge llevaba una bufanda enorme y aun así insistió en pedir helado.

—Entonces… ¿te gusta el helado de chocolate con piña?

Lo miré horrorizado.

48

—Eso debería ser ilegal.

Jorge soltó una carcajada tan fuerte que prácticamente toda la heladería volteó a verlo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.