FEBRERO 2020
Mi cabeza no dejaba de repetir la misma pregunta una y otra vez.
¿Jorge había visto los mensajes?
Porque si los había visto…
también había visto mi confesión.
“Creo que te amo.”
Y lo peor de todo no era el mensaje.
Era haber entendido finalmente la verdad detrás de esas palabras:
Amaba a Alastor.
Intenté convencerme de que todavía podía salvar mi relación con Jorge.
Pero cada vez que lo veía sonreírme sentía más culpa.
Porque él me amaba de una manera limpia.
Sincera.
Visible.
Y yo seguía atrapado emocionalmente en alguien que jamás sería capaz de elegirme
completamente.
Pasé días enteros pensando qué hacer.
Dormía poco.
Comía menos.
71
Y cada vez que Alastor aparecía en mi teléfono sentía el pecho colapsar nuevamente.
Hasta que finalmente entendí algo doloroso:
No podía seguir lastimando a Jorge solo porque yo no sabía soltar a Alastor.
Así que lo llamé.
—¿Puedes venir a mi casa? Necesitamos hablar.
Y apenas dije esas palabras sentí que ya sabía cómo terminaría todo.
Jorge llegó esa noche llevando comida como siempre.
Y eso hizo todo muchísimo peor.
Porque todavía seguía actuando como alguien que estaba construyend o una vida
conmigo.
Apenas abrió la puerta me besó.
Un beso suave.
Tranquilo.
Y honestamente…
sentí ganas de llorar desde ese mismo instante.
Nos quedamos unos segundos en silencio dentro del apartamento.
Hasta que finalmente hablé.
—Lo siento mucho…
La voz se me quebró inmediatamente.
Y empecé a llorar antes incluso de poder continuar.
Jorge me observó en silencio como si ya entendiera exactamente lo que estaba pasando.
—Siento que te estoy lastimando… y no podemos seguir así.
72
Jorge bajó lentamente la mirada.
Y cuando volvió a hablar su voz también estaba rota.
—Lo sé.
Ese “lo sé” me destruyó completamente.
Porque significaba que llevaba tiempo notándolo.
Jorge se pasó las manos por el rostro intentando contener las lágrimas.
—Lo que más me duele es que te pregunté muchas veces si seguías sintiendo algo por
él… y me dijiste que no.
Cada palabra caía como una herida.
—Y ahora resulta que lo amas.
No supe qué responder.
Porque no había defensa posible.
El silencio dentro del apartamento empezó a sentir se insoportable.
Hasta que Jorge volvió a mirarme directamente.
Y entonces hizo la pregunta que terminó de destruir todo:
—Desde que estamos juntos… ¿ha pasado algo entre ustedes?
Sentí el aire desaparecer completamente.
Porque podía mentirle.
Podía intentar protegerlo un poco más.
Pero después de todo el daño…
ya no quería seguir mintiendo.
Empecé a llorar todavía más fuerte.
73
—Lo siento mucho… nunca quise dañarte.
Y apenas dije eso…
Jorge entendió la verdad.
Él también empezó a llorar.
Pero había algo distinto en sus lágrimas.
No era solamente tristeza.
Era decepción.
La decepción de alguien que amó honestamente a una persona que emocionalmente
nunca estuvo completamente ahí.
Jorge se acercó lentamente hacia la puerta.
Y justo antes de irse dijo algo que me perseguiría durante años:
—Yo te habría escogido muchísimas veces.
Sentí el pecho romperse completamente.
—Pero tú decidiste irte con alguien que siempre va a esconder su historia contigo.
Y entonces se marchó.
La puerta se cerró lentamente.
Y por primera vez desde que todo comenzó con Alastor…
entendí realmente el tamaño del desastre que habíamos creado.
Porque ya no solo nos estábamos destruyendo nosotros.
Ahora también destruíamos a cualquiera que intentara amarnos.
74
MARZO 2020
Alastor clavó la mirada en el suelo hasta que finalmente se atrevió a observar a Axell.
Y en ese instante lo comprendió.
No se había enamorado de un chico cualquiera.
Se había enamorado de la estabilidad que jamás logró sentir con Melissa.
De la calma absurda que encontraba inc luso en las conversaciones más ridículas con
Axell.
De las noches hablando durante horas sobre teorías completamente estúpidas, como
aquella donde Alastor aseguraba convencido que los gatos tenían reuniones secretas por
las madrugadas.
—Hablas demasiadas babosadas, Jay.
Axell siempre terminaba riéndose antes de callarlo con un beso.
Y quizás justamente eso era lo más peligroso de todo:
Con Axell nunca tenía que fingir.
Pero la voz quebrada de Axell lo obligó a volver al presente.
—No puedo, Alastor… no puedo.
Axell seguía llorando mientras intentaba recuperar el aire.
—“Te amo” no es algo que pueda evitar. He pasado todas mis vacaciones tratando de
dejar de sentir esto… tratando de no caer otra vez en este barranco contigo.
Alastor sintió el pecho apretarse viol entamente.
Porque él también lo había intentado.
Intentó refugiarse en Melissa.
75
En una vida “correcta”.
En la idea de una familia tranquila donde nadie tuviera que señalarlo o cuestionarlo.
Pero incluso así…
seguía pensando en Axell todos los días.
Axell se limpió las lágrimas con frustración antes de seguir hablando.
—¿Sabes qué es lo que más duele? Que tuvimos tiempo de huir. Pudimos evitar tantas
miradas… tantos besos… tantas noches despertando en tu pecho escuchándote decir que
amabas el olor de mi cabello.
Alastor cerró los ojos inmediatamente.
Porque cada recuerdo se sentía como una herida abriéndose otra vez.
—¡Axell, mírame!
La desesperación en la voz de Alastor hizo que Axell finalmente levantara la vista.
Alastor estaba igual de roto.
—Necesitamos espacio… esto se está volviendo caótico. Estamos dependiendo