Enero 2026
Suena el teléfono de Axell con un recordatorio de su reencuentro entre Aurora, Richard
y…..Alastor.
El tiempo ha sido favorable para ambos que crecieron en diferentes direcciones y una
vez que sus líneas se cruzan siempre es de forma caótica ya que Alastor tiene miedo
Axell arriesgaría todo por ser felices hasta que llegó a volverse agotador luchar contra
la marea y la incertidumbre de un futuro.
Axell entró al bar donde solían reunirse una vez que terminaba su d ía laboral en
aquellos 2018 y 2019.
Reconocía con exactitud donde Richard empezó a cantar ebrio y terminó quebrando una
mesa la cual no fue reemplazada solo repararon con una rara pintura morada que aún
persistía y hacía recordar tiempos nostálgicos.
Afuera estaba lloviendo a cántaros.
“El año más extraño” decían en las noticias refiriéndose a la lluvia en enero.
En eso siente un abrazo en su espalda.
92Era Richard diciendo:
—Llevamos tanto tiempo esperando que empezamos a comer sin ti.
A lo que respondí:
—El tráfico es terrible y mi Uber anterior se quedó mi sombrilla así que tuve que correr.
Al decir esto Richard nota que Axell está empapado lo cual dice:
—Chico necesitas entrar en calor pediré algo de licor.
Y así como apareció Richard desapareció.
Justo en ese momento sintió un par de ojos viendo cada movimiento que hacía.
Era Aurora que lo miraba de manera preocupada.
Pero había alguien que estaba de espaldas y no lo había visto hasta que se giró.
Esos ojos color miel no podían perderse.
Solo alguien tenía ese color que muchas veces contó las líneas que se mezclaban con el
verde y dorado a escasos 5 cm.
—Hola.
Dijo un Alastor más maduro ahora.
Axell lo detalla:
Aún mantiene su contextura que lo hacía imponente, de esos chicos con los cuales no
quieres meterte en problemas.
Sus ojos lucen cansados pero aún tienen ese brillo.
Axell nota que ser padre lo ha cambiado.
Da un aire paternal, no de protección que sentía antes, un aire distinto.
Axell tardó unos segundos en responder y cuando lo hizo un brillo similar al de las
93velas de un pastel de cumpleaños iluminó la mirada de Alastor revelando ese tono miel
que jamás tuvieron claro qué color era exactamente.
Aprovechando el desastre de la lluvia Alastor lo siguió al baño mientras Axell intentaba
secarse.
—Tengo en mi carro otra camisa y una sudadera. No es bueno que pases empapado todo
este rato, déjame ayudarte.
Sus ojos eran una súplica silenciosa por un momento a solas que Axell, tiritando,
terminó por aceptar.
Alastor y Axell salen del baño y se detienen cerca de la mesa.
Escuchan que Richard le cuenta a Aurora que tener dos hijas y una esposa es cansado, que
es perder siempre porque al ser el único hombre son tres contra uno.
A lo cual responde Alastor:
—Pero te has vuelto menos caótico lo cual ya es salir ganando para nosotros y para el
mundo.
Entonces Axell busca la mirada de Aurora para decir:
—Alastor me dará una sudadera de su coche.
Los dos entienden perfectamente su ausencia “momentánea” ya que los cuatro saben
que hay demasiado de qué hablar.
Siguen caminando.
Axell va detrás de él hasta detenerse frente a la entrada del bar recordando la lluvia
implacable afuera.
Entonces Alastor dice:
94—Mierda dejé la sombrilla en el auto.
Y en eso algo evoca en la mente de Axell.
—Entonces tu idea es correr para cambiarme la ropa mojada para luego volver
corriendo justo como me mojé la ropa la primera vez.
Alastor solo asiente con una cara completamente seria.
Y antes de pensarlo demasiado sale corriendo hacia el auto mientras Axell lo sigue
detrás.
Ambos entran agitados al carro.
Alastor busca rápidamente una toalla en el asiento trasero.
—La uso para el gym, está limpia.
Axell empieza a secarse el cabello mientras Alastor lo observa fijamente.
—Hay cosas que no cambian.
Se refiere claramente al olor de su shampoo.
Al olor de Axell.
Entonces Alastor le entrega la ropa.
Axell comienza a quitarse lentamente la sudadera y la camisa mojada.
Y aunque Alastor intenta no mirar…
Lo hace.
Sus ojos siguen cada movimiento.
Cada centímetro.
Hasta que Axell queda descubierto frente a él por unos segundos.
El aire dentro del carro cambia inmediatamente.
95Se sienten demasiado cerca otra vez.
Como si el tiempo no hubiera pasado.
Como si el cuerpo todavía recordara perfectamente al otro.
Ambos empiezan a acercarse lentamente.
Pero entonces Axell ve algo.
Una pequeña pieza de LEGO morada cerca de la palanca de cambios.
Y eso lo devuelve inmediatamente a la realidad.
A la metáfora de aquella mesa rota del bar.
Puede parecer arreglada…
Pero ambos saben perfectamente lo que ocurrió ahí una vez.
Febrero 2026
Un mes después del caótico reencuentro, las cosas no han mejorado.
El eco de esa noche en el bar sigue resonando en mi cabeza cada vez que entro a mi
turno en el despacho.
Intento concentrarme en las llamadas y en la radio, pero es inútil.
El trabajo se vuelve mi único refugio para no pensar en los ojos miel de Alastor.
Aunque compartir espacio con Richard y Aurora hace que sea imposible olvidar.
Cada vez que Richard menciona algo de su familia o cada vez que veo la seriedad en el
rostro de Aurora sé que están pensando en lo mismo.
En lo que pasó en el auto.
En la ropa prestada.
En esa pieza de LEGO morada que destruyó la ilusión de que todo estaba solucionado.
96He intentado convencerme de que solo fue nostalgia.
Un mal momento.
Un recuerdo mal enterrado regresando cuando no debía.