Julio 2027
—Nuestra boda es en dos semanas.
Axell sostenía una invitación entre las manos.
El nombre escrito sobre el papel había sido suficiente para iniciar la discusión.
“Alastor”.
Solo Alastor.
Ya no “Melissa y Alastor”.
El divorcio ocurrido después del caos del año anterior había cambiado demasiadas
cosas.
—No entiendo por qué traes esto a la mesa ahora.
La voz de Aurora sonaba agotada mientras observaba a Axell caminar de un lado a
otro.
—Sabes que yo lo amaba… pero no pienso volver a cometer este error una vez más.
Axell volvió a observar la invitación.
A dos semanas de la boda del 3 de agosto Alastor volvía a aparecer como siempre lo
hacía:
Desordenándolo todo.
—No lo sé…
Axell se dejó caer lentamente sobre el sillón.
114—Han pasado tantas cosas que no entiendo cómo puedo seguir repitiendo los patrones
que dijimos no volver a repetir.
Aurora lo observó en silencio unos segundos antes de responder:
—Luis te ama.
Su voz fue firme pero suave.
—A pesar del bache del año pasado siguió adelante y entendió todo lo que pasó. Incluso
te pidió matrimonio.
Axell bajó lentamente la mirada.
—En diez años Alastor no te ha dado más que dolores de cabeza y drama.
Aurora suspiró profundamente antes de continuar:
—He visto cómo has llorado por él… pero también he visto lo que él hace en ti.
Hace una pequeña pausa.
—Cómo te cambia. Cómo siento que respiras diferente cada vez que estás con él.
Y eso era justamente lo peor.
Porque era verdad.
Días después Axell sostiene el teléfono entre las manos mientras escucha el tono de
llamada.
Alastor responde después de un os segundos.
—Hola.
Y antes de escuchar realmente su voz Axell escucha algo más de fondo.
—¡Papá!
El pecho se le aprieta inmediatamente.
115Alastor suspira apenas del otro lado.
—Llamas en un mal momento, estoy con mi hijo.
Axell cierra los ojos unos segundos a ntes de hablar.
—Sé que sabes que me casaré con Luis… pero no quiero que te presentes.
El silencio del otro lado dura demasiado.
Hasta que finalmente Alastor responde:
—Está bien. No lo haré.
Y luego agrega:
—¿Solo eso querías decirme?
Axell aprieta más fuerte el teléfono.
—Sí.
Y cuelga.
Pero apenas termina la llamada lo entiende inmediatamente.
Alastor sí irá a la boda.
Porque ya no tiene nada que perder.
Ahora el que tiene todo que perder es Axell.
Pasaban los días afinando detalles para la boda.
Aurora buscando cosas para decoración.
Richard probándose smokings distintos mientras todos se burlaban de él.
Y Axell entendiendo algo importante:
Ellos dos se habían convertido en las personas más cercanas de toda su vida.
Las personas que realmente quería ahí .
116Pero aun así había algo mal.
Un mal sabor de boca que no desaparecía.
Porque sabía perfectamente que no podía llegar al altar sin hablar con Alastor una última
vez.
Así que quedaron de verse en casa de Axell.
Alastor llegó por la noche.
Y apenas Axell abrió la puerta entendió cuánto había cambiado.
Su rostro mostraba arrugas leves.
Su cabello estaba más largo de lo normal.
Se veía mayor.
Más cansado.
Más humano.
—Necesito que no te presentes a la boda.
Axell habló antes de arrepentirse.
—No puedo evitar lo que una vez sentí… pero sí puedo evitar que Luis pase un mal
momento con verte.
Alastor no respondió inmediatamente.
Solo lo observó en silencio.
Entonces Axell continuó:
—Esto no es sano para ninguno de los dos.
Alastor mantuvo la mirada fija en él un os segundos.
Y luego lentamente sacó una pequeña caja del bolsillo de su chaqueta.
117Axell sintió el aire abandonar sus pulmones inmediatamente.
—El año pasado… en tu cumpleaños pensaba darte esto.
Abrió lentamente la caja.
Un anillo.
Alastor soltó una pequeña risa triste mientras observaba el objeto.
—Esa iba a ser mi prueba de que quería tener algo contigo.
Axell sintió inmediatamente las lágrimas acumulándose en sus ojos.
Pero Alastor siguió hablando.
Como alguien que llevaba demasiados años guardando todo eso.
—Pasé tantos años tratando de olvidarte y siempre terminaba buscando alguna manera
de verte.
Levanta apenas la mirada.
—Tuve que rogarle a Aurora que organizara aquel reencuentro.
Axell lo observa sorprendido.
—Ella no quería por Luis… ahí supe d e él y de la increíble pareja que hacían.
Alastor traga saliva.
—Y cometí el peor error de todos.
Hace una pausa breve.
—Volver a aparecer en tu vida.
El silencio entre ambos se vuelve insoportable.
Pero Alastor sigue hablando.
Porque ya no está intentando esconder nada.
118—Nunca he amado realmente a nadie.
Su voz se escucha cansada.
Honesta.
—La palabra amor nunca existió en mi familia.
Baja lentamente la mirada hacia el anillo.
—Pero cuando estaba contigo era lo único que tenía en mente.
Entonces sonríe apenas.
Una sonrisa rota.
—Una familia.
Axell siente las lágrimas caer finalmente.
Pero Alastor aún no termina.
—Incluso llegué a ver a Luka en ti.
Axell levanta inmediatamente la mirada sorprendido.
Alastor ríe apenas avergonzado.
—Su sonrisa a veces me recordaba un poco a ti.
Niega con la cabeza.
—Sé que no tiene sentido… pero creo que era mi subconsciente intentando mantenerte
cerca incluso cuando ya no estabas.
Entonces finalmente lo mira directamente.
Y Axell entiende que jamás lo había visto tan vuln erable.
—Porque a pesar de todos estos años…
Alastor hace una pequeña pausa.