Agosto 2027
Mi boda es en dos días.
Y sigo pensando en los errores que me llevaron hasta este punto.
Al punto donde intento disfrutar un momento importante de mi vida pero en otro
segundo todo termina cayéndose a pedazos.
Los días posteriores a la confesión de Alastor me alejé completamente del mundo.
Apagué el teléfono.
Dejé de responder mensajes.
120Incluso evité a Luis más de lo normal bajo la excusa del estrés de la boda.
Y honestamente…
Era el peor momento posible para desmoronarme.
Aurora prácticamente terminó sosteniéndome emocionalmente esos días.
Me ayudó con la decoración.
Con las llamadas.
Con detalles absurdos de última hora que normalmente cualquier novio emocionado
estaría disfrutando.
Pero yo apenas podía mantenerme funcional.
Porque cada vez que intentaba avanzar…
Terminaba llorando.
Lloraba mientras veía los arreglos.
Lloraba mientras me probaba el traje.
Lloraba imaginando el momento de caminar hacia el altar.
Porque entendí algo horrible:
Sin importar lo que eligiera…
iba a destruir a alguien.
Y lo peor era que no podía decidir qué era más cruel.
Abandonar a Luis después de todo el amor tranquilo que me había dado.
O volver a escoger a Alastor después de pasar años destruyéndonos mutuamente.
Una tarde Aurora terminó encontrándome sentado en el suelo de mi sala rodeado de
invitaciones abiertas y papeles de la boda.
121No dijo nada al inicio.
Solo se sentó a mi lado.
Como siempre hacía cuando sabía que hablar demasiado empeoraría todo.
—No sé qué hacer.
Mi voz salió rota inmediatamente.
Aurora suspiró apenas.
—Lo sé.
Negué lentamente con la cabeza mientras limpiaba mis lágrimas.
—Siento que estoy arruinando la vida de alguien sin importar qué pase.
Ella permaneció en silencio unos segundos antes de responder:
—Axell… amar a alguien también significa decidir qué heridas no quieres seguir
abriendo.
Eso me destruyó todavía más.
Porque una parte de mí sabía perfectamente la verdad.
Alastor y yo nunca supimos dejar de hacernos daño.
—Pero también lo amo.
Aurora baja lentamente la mirada porque sabe perfectamente que no necesito aclarar a
cuál de los dos me refiero.
Quizá porque ni yo mismo lo tenía claro ya.
—Luis no merece esto.
Mi voz vuelve a quebrarse.
—Y Alastor tampoco merecía todos estos años.
122Entonces finalmente Aurora me mira directamente.
—¿Y tú?
Frunzo levemente el ceño.
—¿Yo qué?
—¿Qué es lo que tú mereces?
La pregunta me deja completamente en silencio.
Porque llevo tantos años intentando salvar a todos los demás…
Que jamás pensé realmente en mí.
Aurora toma lentamente mi mano.
—No puedes llegar al altar esperando que alguien más arregle el caos que llevas dentro.
Y por primera vez en semanas entiendo algo.
La boda ya no se trata solamente de escoger entre Alastor o Luis.
Se trata de decidir si realmente soy capaz de dejar atrás la versión de mí que siempre
necesitó sufrir para sentir amor.
El día antes de la boda decido llamar a Luis .
Él llega tranquilo.
Demasiado tranquilo.
Y eso me asusta más que cualquier discusión.
Apenas entra me mira unos segundos y luego sonríe apenas.
—¿Recuerdas el día que nos conocimos?
Lo observo confundido y él continúa:
—Desde que te conocí en aquel bar donde estabas sentado solo, tan en paz… tan
123calmado… quise acercarme a ti.
Suelta una pequeña risa.
—Te pedí un encendedor pero en realidad yo llevaba el mío.
Eso me hace sonreír apenas por primera vez en días.
—No siempre fui tan sociable.
Luis baja lentamente la mirada antes de continuar.
—Pero verte ahí me hizo querer salir de mi zona de confort y hablarte.
Y entonces recuerdo perfectamente ese día.
Después de muchos meses alejado de todos decidí volver a salir.
No buscaba enamorarme.
No buscaba sentir nada.
Solo quería existir sin dolor por un rato.
Y entonces apareció Luis.
Después de unos segundos él vuelve a hablar.
—Hace meses dejé de verte así.
Mi pecho se aprieta inmediatamente.
—Desde el año pasado siento que volviste a sentirte atrapado.
Hace una pequeña pausa.
—Como si quisieras huir.
Levanto lentamente la mirada hacia él.
Y entonces dice algo que termina de destruirme.
—Veía eso en tu mirada hasta la semana pasada.
124Luis sonríe apenas.
Una sonrisa triste.
—Pero después de eso… tu mirada volvió a brillar.
Frunzo apenas el ceño intentando contenerme.
—Era como si hubieras recuperado tu esperanza.
Lo observo.
No está llorando.
Está triste.
Pero en el fondo logro notar algo más.
Paz.
Como alguien que finalmente aceptó algo doloroso.
Entonces me mira directamente.
—Te amo.
Mi respiración se corta inmediatamente.
—Desde hace mucho.
Su voz empieza a quebrarse apenas.
—Por eso te pedí que te casaras conmigo… porque sé que formaríamos un hogar juntos.
Hace silencio unos segundos antes de termin ar:
—Pero creo que me quieres… y no me amas.
Siento las lágrimas bajar inmediatamente.
Y él continúa antes de que pueda interrumpirlo.
—Y siento que hay alguien con quien realmente quieres formar un hogar.
125Baja lentamente la mirada.
—Y no soy yo.
Lo veo contenerse para no llorar.
Y eso me destruye más que cualquier grito.
—Sé que tú no lo harás porque eres bueno.
Luis sonríe tristemente.
—Tu pasado no me importa.
Entonces finalmente dice las palabras que cambian todo:
—Pero la boda queda cancelada.
Mi cuerpo se congela completamente.