El Abismo

Capítulo 1

Hace dos meses que entré a estudiar en la Facultad de Medicina, la especialización de Ciencia Biomédica, me encanta investigar enfermedades, en el futuro quiero desarrollar nuevos fármacos para ayudar a tantas personas. Espero ser una gran profesional, no quiero decepcionar a mis padres, mucho menos decepcionarme a mí misma. Aunque ya esté en la universidad no pienso dejar a un lado mi pasión por la natación, amo nadar, sentir que floto y sobre todo me encanta competir, menos mal en donde estoy estudiando hay piscina y lo mejor de todo hace más de un mes que me admitieron en el equipo de natación de mi prestigiosa Universidad Imperial College London.

El capitán del equipo de los hombres se llama Ryan Astor, no le caigo nada bien, no es pecado ser buena nadadora y tener buen récord en las competencias anteriores a entrar aquí, lo que no sabe es que también me cae mal por egocéntrico, pesado, arrogante, además que solo él quiere ganar. En nuestra primera competencia me gritó solo porque el quedó en segundo lugar, no tengo culpa que sea tan lento o que no tenga el mismo entreno que yo he tenido desde pequeña.

—Si las miradas mataran, tú ya estarías tres metros bajo tierra— dice mi amiga Willow.

Sonrió al darme cuenta de la forma en que Ryan me está viendo. Sé que odia verme feliz, cada vez que vamos a entrenar.

— ¡Hey tú! — me grita desde el otro lado de la piscina —Flacucha pelo color azabache— vuelve a gritar, esta vez logra que los demás compañeros nadadores nos presten atención y lo ignoro olímpicamente.

—Em, creo que te habla Ryan— me habla una sonriente Grace, capitana del grupo de mujeres.

No me queda más que voltearlo a ver.

— Si, ¿Dime? — respondo de forma educada.

Abre la boca y la vuelve a cerrar porque en ese instante entra nuestro entrenador. Nos explica que hoy haremos competencias entre nosotros, será hombre y mujer.

Quiero saber que marca de sal soy. ¡Sí! me tocó con ese otra vez, ahora estas dos horas serán nuevamente un completo infierno.

Me encuentro haciendo los calentamientos cuando los capitanes nos informan que debemos pasar uno de cada equipo a sacar un número. Me quedo viendo fijamente a Astor para ver si da una señal que yo lo saque o lo saca él.

—Emma, mueve tus piernas de pollo y ve— escucho unas risitas —acaso la princesa desea que vaya a traerla en un carruaje porque no puede caminar— todos estallan a carcajadas menos Grace y Willow.

Somos el equipo número tres.

Observo con atención como lo hacen los primeros dos equipos, me gusta que entre ellos existe el compañerismo, no importa quien gane, lo importante es cumplir con la dinámica del día de hoy.

Es nuestro turno, me estoy colocando bien mis goggles cuando siento un par de ojos sobre mí, discretamente busco quien es la persona que me observa, para mi sorpresa es Ryan, su mirada es fría en ella no hay ningún rastro de amabilidad al contrario es como si estuviera viendo a la persona que mas odia en este mundo, no le doy importancia.

Estoy esperando a que nos anuncien para poder caminar al poyete que me corresponde.

—Emma Harrington y Ryan Astor— escucho nuestros nombres.

Camino tan segura de mí misma. Subimos al mismo tiempo a nuestro poyete y nos ponemos en streamline. Escucho el silbato que nos indica que da inicio a nuestra salida.

Nado con todas mis fuerzas, no me detengo en ningún momento. Es como si realmente estuviera en una competencia a los que suelo ir. Mi adrenalina esta a mil, mis brazadas son fuertes y largas. Topo el otro extremo de la piscina y en una jugada magistral doy vuelta de regreso, sigo brazeando con todo mi ser.

Nadando es donde se me olvida todo lo malo, se me olvida que mi compañero me odia sin un motivo, donde esta es mi segunda competencia como entreno haciendo equipo con él. Solo me importa nadar, sentir el agua y ser feliz.

De nuevo Ryan llega en segundo lugar, solo es un entreno, no es una competencia como tal para que él se ponga de esa forma tan molesto, da hasta miedo de verlo en esa forma.

—NO, NO Y NO— grita con su voz gruesa —no voy aceptar que esta debilucha, flacucha me gane por segunda vez— enarco una ceja porque no soy lo uno ni lo otro, ya que gracias a la natación tengo bien trabajado mi cuerpo.

—Te aguantas Astor— encoje los hombros el entrenador —entiende es un entrenamiento y faltan dos vueltas más, ¿qué harás si te vuelve a ganar? —

Todo cabreado me apunta con su dedo, no dice palabra alguna solo me lanza una mirada.

La siguiente ronda es estilo mariposa, mi favorita y por lo que escucho no el fuerte de mi querido amiguito.

— ¡Suerte! — leo en los labios de Grace, con los pulgares hacía arriba cuando es nuestro turno.

Vuelve a quedar en segundo lugar, esta vez lo dejé muy atrás y tal como lo dijeron no es su fuerte, le cuesta al punto de no dominarlo.

Sale de la piscina echando rayos y centellas. Me acerco a decirle que con mucho gusto en mi tiempo libre le enseño a dominar el estilo y también le enseño lo que sé, me manda por el caño al mismo tiempo me dice que en ningún momento me pidió ayuda.

¡Era de esperarse!




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