Emma
Caigo en cuenta de la persona a la que estoy besando, es nada mas y nada menos que Ryan, lo empujo lo más fuerte que puedo. Ambos estamos con la respiración agitada, él me ve con una sonrisa triunfal como si hubiera ganado algún trofeo.
—Eres tan fácil, te dejas besar por cualquiera. —
Mi cerebro no hace clic todavía, así que no capta de forma rápida lo que me está diciendo.
Veo que de su auto baja una chica que nos ve con cara de ¿qué está pasando aquí?
—Phoebe, súbete y espérame adentro— le habla de forma autoritaria.
Ella no se mueve, lo ve con desprecio.
¡No puedo soportar esto!
Mi mano se estrella en su mejilla, me ve asombrado nunca espero que le diera una tremenda cachetada.
—Eres un infeliz, como vienes a besarme sabiendo que tu novia nos está mirando. —
La chica hace señas con sus manos en forma de negativa, al mismo tiempo me dice que no son novios, que ella es su mejor amiga.
Teclea algo en su móvil la castaña, frunce el ceño.
—Tu, ¿tú eres Emma Harrington? — me pregunta con una expresión de horro.
—Si— respondo en seco.
No tengo intenciones de hacer conversación con ninguno de los dos. Una pregunta ronda mi cabeza y es el motivo del beso. Será que me está tendiendo una trampa para desprestigiarme frente al equipo o alguna apuesta.
Siento como me sujetan por la cintura de forma brusca que hasta me duelen mis costillas.
—Ya que eres tan fácil de besar, no será nada difícil llevarte a la cama, Em— me cabrea escuchar sus palabras.
No soy ninguna mujerzuela con quien puede acostarse o en todo caso besar cuando se le dé su gana. Siempre he sido una señorita de casa, con principios y valores.
— ¡Basta, Astor! — grita la chica que lo acompaña —respeta a Emma, porque no te está haciendo nada para que la trates de esa forma— pausa —ella no es como las putitas con las que estás acostumbrado a enrollarte. RESPETALA. —
¡Wow! Esta chica merece un premio por defenderme.
—Gracias— mientras le agradezco camino hacía donde esta ella.
—Su único delito es ser mejor nadadora que tú, y entrar en el mismo equipo— sigue hablando — ¿Sabes, amiguito, que los diferencia? —
Sé que él quiere decir algo por su semblante, solo no se atreve a decirle cosas a su amiga.
—Según tú, en que me diferencio de está— me equivoco porque si se atrevió a responderle.
—En que ella gana las competencias de forma honesta, juega limpio, en cambio tú has ganado porque compras el lugar, no eres capaz de ganarlo por tu propia cuenta. Eso los hace diferentes. —
Se le empieza a oscurecer la mirada al tipo que le acaban de decir sus verdades.
—CALLATE, PHOEBE— camina en dirección a ella.
—Si no me callo ¿qué? — le contesta —acaso me vas a pegar o me vas a empezar a tratar como tratas a tus... —
No termina de hablar ya que le da una tremenda cachetada, al ver lo que ocurre me meto entre ellos dos y soy yo quien recibe la segunda y tercera cachetada. Al darse cuenta Ryan de lo que ha hecho le pide perdón a su amiga, intenta abrazarla, ella lo empuja para ver como estoy.
Lagrimas caen por mi rostro nunca nadie me ha pegado, como dicen él nunca se llega y esto me lo busqué solita al ponerme en medio.
Es tanta la adrenalina que está manejando que no se percata que fue a mi a quien pega de último. Al ver que la castaña me consuela pidiéndome perdón por cómo es él, conmigo, le cae el veinte de lo que hizo con ambas.
—Emma, por Dios— dice sobándose la cabeza —no fue mi intención pegarle a ninguna de las dos. —
A los lejos escucho el ruido de un motor, al instante me ciegan las luces altas de un auto. Se escucha que apaga el mismo.
—Esta escena es muy fuerte— habla la persona que está llegando.
—Harry, que bueno que viniste, Ryan nos ha pegado— al parecer aquí todos se conocen y son amigos.
De un segundo a otro vemos como agarra del cuello a Astor y lo hace levantado.
— ¡Que mierda te ocurre a ti! — habla con voz fuerte —hueles a alcohol, con razón no mides lo que haces, cabrón. —
Lo suelta y se tambalea un poco. Pienso que con Harry aquí no hará nada más. Como siempre me equivoco.
Se pone a mi lado, pasa su brazo por mis hombros, esboza una sonrisa.
—Sabes, amigo, Harrington es una chica fácil que va por las calles dejándose besar por cualquiera— sube y baja las cejas —espero esta noche llevarla a un hotel, es una mujerzuela fácil. ¿Con quienes del equipo se habrá metido ya? —
Sé que esta ebrio, y eso no le da el derecho de tratarme de esa forma. Fui tan tonta al seguir el beso en vez de eso, por qué no abrí los ojos.
—Vas a pasar conmigo la noche, nena— me guiña un ojo —te dejaré temblando las piernas. —
Quiero irme a casa, así que me despido de sus amigos para continuar mi camino, el que nunca debió ser interrumpido y menos para cometer semejante tontería.