Emma
Un mes después
El abismo es una profundidad grande y peligrosa, como la de los mares, como la altura de una montaña. Es indiferencia. También se refiere al infierno, infierno que he estado viviendo desde entonces.
Quiero recordar y por mas que intento no logro tener pequeños recuerdos ni nada parecido. No logro entender como pude entregarme a Ryan por mi propia voluntad. Todo esto es algo extraño.
Queda un mes para las competencias, iremos Willow, Harry, Ryan, Grace, Thomas y yo. Como siempre ninguno debe quedar en primer lugar solo él, nadie puede nada mejor que él.
¡Estoy harta!
Estoy entrenando a Harry, quiero que gane un primer lugar en los estilos que va a competir y demuestre que él también puede.
Mis padres han intentado que hable sobre lo ocurrido esa noche, como siempre me encierro en que no quiero hablar del tema y lo dejan por la paz.
Ryan durante este tiempo en los entrenos ha dado a entender que tuvimos algo que ver, a lo cual me hago la loca cuando me preguntan si es cierto.
—Emma, sigue entrenando con ganas, ¿qué sucede? — grita el señor James —tan rápido te cansaste. —
No respondo, mi cuerpo podrá estar en el agua, pero mis pensamientos no tengo idea donde estén.
—James, Harrington se cansa con facilidad, no la molestes, de todas formas, el único que traerá las medallas soy yo— me guiña un ojo.
¡Asco!
Intento seguir nadando, sé que en el equipo hay cotilleos sobre lo que ese sin cerebro ha dicho de nosotros.
Escucho el silbato que da por terminado el entreno. No espero a nadie, camino a pasos ligeros hacia las duchas, me urge salir de aquí.
Me encuentro ya en el vestidor cuando escucho hablar a unas compañeras del equipo.
—Tan inocente que se ve Emma y resulto ser toda una zorra. —
—Cuanto diera por acostarme con Ryan y esa ya estuvo entre sus brazos. —
Hablan una a la otra
—Dicen que le entrego su ya sabes lo que termina en nidad— esa es una voz diferente a las dos primeras.
Me abrazo a mi misma, como es que vine a terminar en este problema. Lo bueno que no salí embarazada, de lo contrario no sé qué habría sido de mí.
Al parecer ya se fue el trio de cotillas. Es una pena y una vergüenza que se expresen de esa manera de mí, cuando no recuerdo nada y tampoco soy una zorra.
—Emma Nathalia— Willow engancha su brazo al mío —no hagas caso a todo lo que dicen, creo en ti, te conozco y sé que eres incapaz de andarte acostando con los hombres, menos con Astor.
Quiero salir de la universidad lo mas pronto posible no quiero encontrarme con él como las otras veces. Parece que estoy en la maratón de Boston por lo rápido que vengo caminando, mi pobre amiga se nota que viene cansada.
—Perdóname— le digo a Will —no es mi intención traerte corriendo, es solo que ya sabes no quisiera encontrarme con ese demonio. —
Por venir conversando y no ver mi camino, choco con alguien mas alto que yo. Me sobo la frente mientras le hablo.
—Deberías ver mejor por donde caminas y no dar las vueltas tan apresuradas— deseo no haber dicho nada.
Me doy cuenta que la persona con la que choque es Ryan. Me ve fijamente con sus ojos azules.
—Perdone usted, bella dama— responde con sarcasmo. —La que debería tener cuidado por donde camina es otra persona, no yo. —
No sé el motivo del porque agacho la cabeza, sé que no debería hacerlo él no es más que yo, sin embargo, lo hago y también se que eso le gusta verme humillada ante sus pies.
—Aquí estás— le dicen sus amigos.
—Como eres el mejor en su clase el ingeniero Williams quería hablar contigo como no te encontró por ningún lado se fue, así que mañana debes buscarlo en cuanto pongas un pie aquí— habla Callum.
Ryan asiente agradeciéndole el mensaje.
Escuchar la palabra ingeniero me hizo recordar cuando me dijo Mi objetivo es ser el mejor en natación y en ingeniería. Al parecer es el mejor estudiante de su promoción, eso lo he venido escuchando desde que entré al equipo de natación
— ¿Y tu qué? — me pregunta con el ceño fruncido.
Lo observo detenidamente me doy cuenta que realmente hay un gran abismo entre nosotros, él es un ser sin sentimientos mientras yo soy distinta a él, es hielo, soy fuego, somos muy distintos en muchas cosas, en lo único que nos parecemos es en que nos gusta la natación.
Como creer aquella madrugada que podía existir una relación con una persona que solo él se ama, que muy probable que no ame ni a su familia.
—Ya terminaste de desvestirme con los ojos— escucho como son carcajadas que por cierto ninguno de sus amigos secunda.
—No te estaba viendo a ti— obvio no voy aceptar que lo estaba observando —me quedé pensando en cosas de mis estudios, como vez estoy en la facultad de medicina, no solo tu estudias, cerebrito. —