Cuando la noche empezaba a ser demasiada helada, fue que Jayden se quitó la sudadera para colocársela a Maisy, y en silencio ambos caminaron hacia la casa de la castaña, quien se abrazó a sí misma con nervios, porque ahora que lo piensa bien, era bueno que ella hablara con Jayden, así no se culparía en un futuro si hubiera hecho lo que estaba pensando.
Antes de entrar a la casa de la castaña, Jayden se giró a ella.
—Entonces hablamos con tus padres o iremos directamente a la cena.
Maisy sonrió, sintiéndose más relajada.
—Quizás después de la cena, mis padres querrán hablar contigo, a mí ya me dieron la charla.
El enarco una ceja divertido.
—Que conmovedor, anda, entremos antes que te congeles.
Así ambos entraron, y rápidamente Maisy sintió la mirada de sus padres sobre ellas, y si su madre se sorprendió al ver a Jayden entrando también no lo mostro realmente, solo sonrió y les dio la bienvenida.
—Jayden bienvenido ¿te quedas a cenar? —pregunto secándose las manos en su delantal.
—Por supuesto. —dijo sonriendo antes de ponerse serio. —Mai ya me dijo y tengo entendido que querrán hablar conmigo.
Joshua se acercó a ellos, más directamente al castaño, cuando quedo a una distancia prudente lo miro y le pregunto con voz neutra.
— ¿Vas a quedarte?
Y Jayden sin dudar respondió —Si.
Joshua asintió y le dio una palmada en el hombro, antes de ir a sentarse en el comedor, Maisy volteo a mirar a Jayden quien ya le estaba mirando, ella se sintió apenada y Jayden le tomo la mano y juntos también fueron al comedor.
La mujer mayor sonrió con cariño, dándose cuenta que a pesar que su hija tenía miedo opto por la decisión correcta y sin querer también encontró a una increíble pareja, no dejándola sola en esa nueva etapa que experimentaran.
Con la comida ya en la mesa, todos empezaron a cenar.
—Se me había olvidado preguntar, Maisy ¿has ido al doctor?
Ella miro a su madre que se quedó viéndola al igual que el resto, trago su pedazo de verdura de su sopa, antes de hablar.
—Todavía no, y no estoy segura si son tres semanas que llevo, más que todo es el tiempo que no me ha bajado así que eso he calculado. Solo me he hecho la prueba de embarazo.
—Tendrás que hacerte un examen de sangre para estar segura Maisy.
Ella asintió.
—Al igual que tenemos que ver quien será tu ginecóloga.
—¿No lo puedes hacer tu mamá?
Rosemary sonrió con ternura. —La ginecología es una especialidad de la medicina que se enfoca en la revisión y tratamiento de las enfermedades relacionadas a los órganos reproductivos femeninos; mientras que la obstetra se enfoca en la revisión periódica a lo largo del embarazo, así como las posibles complicaciones que se pudieran presentar en este periodo de la vida. Aunque se pueden ser ambos y ser médico gineco obstetra, pero yo no lo soy cielo.
—Oh, entonces mañana tengo que buscar una ginecóloga ¿no?
—Mientras sea antes mejor. —respondió su padre.
Cuando terminaron de cenar, Rosemary les indico sentarse al sofá. Jayden y Maisy se sentaron juntos frente a las figuras mayores quienes estaban parados, la castaña tenía las manos entrelazadas sobre el regazo, Jayden en cambio estaba recto, atento, como si estuviera en una clase importante. Y, en cierto modo, lo estaba.
—Bien, como sabrán soy una obstetra y como eres mi hija Maisy, me encargare de lo principal. Si reamente tienes tres semanas, todavía no hay panza, no hay síntomas fuertes, no hay nada visible, pero desde este momento, ya son responsables de una vida en desarrollo y lo que hagan ahora importa más de lo que imaginan.
Miró primero a su hija.
—Lo primero, alimentación. No es “comer por dos”, es comer mejor por uno. Necesitas ácido fólico todos los días, verduras de hoja verde, legumbres, frutas, proteínas limpias, nada de comida cruda, nada de embutidos, nada de alcohol, café, máximo una taza al día, agua, debes tomar mucho para hidratarte.
Luego miró a Jayden.
—Y tú vas a asegurarte de que eso pase cuando no estemos nosotros. No es su tarea sola, estamos todos en esto, pero sobre todo también es tuyo.
Él asintió sin dudar.
—Segundo, descanso. El cansancio que viene no es pereza, es el cuerpo trabajando a un nivel altísimo. Dormir no es un lujo, es parte del tratamiento, la higiene y cuidados básicos, cuando el bebé nazca, su piel será extremadamente delicada, nada de perfumes, nada de talco, solo agua tibia y jabón neutro. Las manos siempre limpias antes de tocarlo, uñas cortas. El cordón umbilical se limpia lavando la zona con agua y jabón neutro, secarlo bien y dejar el muñón al aire, doblando el pañal por debajo. Evitar el uso de alcohol, antisépticos o fajas, y dejar que se desprenda solo.
Maisy escuchaba con una mezcla de nervios y atención absoluta.
—Alimentación del bebé —continuó—Lactancia exclusiva los primeros seis meses si es posible. Cada dos o tres horas, aunque no tenga hambre aparente. Los recién nacidos no saben pedir lo que necesitan, ustedes deben adelantarse.
Se inclinó un poco hacia adelante.
—Y aquí viene la parte que nadie les dice, el llanto no siempre significa hambre. Puede ser frío, calor, gases, necesidad de contacto. Van a aprender a reconocer cada tipo de llanto. Y al principio se van a equivocar y está bien.
Luego, suavizó el tono.
—Cambiar pañales cada vez que se moje. No esperen a que esté lleno. La humedad causa dermatitis en minutos, crema protectora siempre. —Hizo una pausa. —Vacunas, controles pediátricos, horarios, rutinas. Todo eso les voy a enseñar cuando llegue el momento. Y ahora lo más importante —dijo mirándolos a ambos—La maternidad y la paternidad no son solo técnicas. Son paciencia, son noches sin dormir, son aprender a no perder la calma cuando el bebé llora por horas, son aprender a pedir ayuda sin sentirse fracasados.
Rosemary se acercó y tomó la mano de su hija.
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Editado: 22.09.2026