La mañana del concierto amaneció despejada y fresca. Mientras los chicos se quedaban en las habitaciones terminando de ajustar detalles de última hora, Maisy, Lexi y Emilia decidieron salir a buscar un poco de tranquilidad. Encontraron una pequeña cafetería a pocas calles del hotel, con mesas de madera al aire libre y un ambiente apacible. Disfrutaron de un desayuno sencillo —café para las dos integrantes de la banda, una infusión frutal para Maisy y tostadas con fruta fresca—, saboreando esos valiosos minutos de calma antes de sumergirse de lleno en la locura del espectáculo.
«Esta calma previa al evento es reconfortante, pronto el volumen estará al máximo y la adrenalina se disparará», pensó Maisy, tomando un sorbo de su té mientras escuchaba a Lexi bromear sobre el ritmo del solo de batería.
—Todavía no hemos empezado, pero ya me entro los nervios.
—Y más te entraran cuando te tenga que decir algo de la banda.
—Te lo advierto, si vuelves a cambiar el orden de las canciones a última hora, yo me voy a bajar del escenario —dijo Lexi, revolviendo su café con una expresión de absoluta seriedad.
—No puedes bajarte del escenario, eres la baterista— se burló Emilia, tomando un bocado de sus panqueques de avena.
—Puedo, tengo piernas.
—Y un contrato —respondió Maisy, soltando una pequeña risa.
Lexi la señaló con la cuchara. —Tú no te metas, mujer. Siempre estas de lado de Jayden, ni siquiera un te apoyo Lexi.
Maisy rodo los ojos. —No estoy del lado de nadie.
—Mentira.
—Un poquito —admitió ella, sonriendo.
Las tres rieron, luego Emilia tomó el papel que le tendió Maisy y lo comenzó a leer, Lexi en cambio lo dejo en la mesa sin leer mientras disfrutaba su croissant de jamón y queso, observándolo como si no hubiera comido en años, dándole un gran bocado con satisfacción.
—Entonces, abrimos con Mangifera, después con Fragaria, dejando a Ananasa después, luego-
—No —interrumpió Lexi— Después de Fragaria va Myrtilli.
Emilia frunció el ceño. —¿Seguro?
—Completamente.
—Yo recuerdo que ayer dijimos otra cosa.
—Ayer dijimos muchas cosas.
Maisy limpio sus labios, antes de tomar el papel para revisarlo, para estar segura. —Aquí está escrito que sigue Myrtilli.
Emilia miró a Lexi. —¿Ves?
—Bien, bien sabelotodo, me equivoque.
—Eso es porque no lees Lexi.
—Qué conveniente, ni que fuera analfabeta.
—¿Cuántas canciones son en total? —Pregunto Maisy, con curiosidad.
No era que no supiera, solo que algunas fueron inspiradas en ellas según Jayden y esa ya las conoce, pero también hay letras exclusivas para conciertos o escritos por Lexi o Emilia.
—Catorce —respondió la pelirroja, segura de sí misma.
—Quince —corrigió mirando frunciendo el ceño a Lexi.
—¿Quince? ¿Cuándo y por qué?
—Agregamos Mandarinus anoche, ¿Qué no te acuerdas lo que Steban nos dijo antes de dormir?
—¿Talvez?
—¡Lexi!
—Tú no digas nada que estabas hablando por teléfono con él, cuando estaba a unos metros de distancia, ósea, estaban cerquísima, solo a una puerta.
—Solo estuvimos hablando un rato.
—Cuarenta y cinco minutos no son "un rato".
—¿Estaban contando?
—Somos tus amigas, es nuestro deber saber cómo hablan cuando prácticamente están cerca, en otra habitación.
—Y tienes suerte que esta vez Jayden no haya pedido una habitación para ustedes dos, de ahí sacan un gemelo para el que tienes.
Maisy sintió su rostro arder, sintiéndose avergonzada. —Dejen de burlarse de mí.
Emilia levantó su taza. —Por las amigas que llevan un registro de las llamadas románticas de sus amigas.
—No brindes por eso —dijo Maisy entre risas.
Chocaron las tazas de todas formas.
—¿Y cuánto dura todo?
—Si no hablamos demasiado,
—¿Cuánto tiempo de descanso tendrán? Por qué viendo cuantas canciones entre una o dos horas se podrían llevar ¿no?
—Mmm, más o menos, pero de descanso solo será uno después de la séptima canción. —contestó Emilia.
—¿Otra vez? Después de la sexta estamos muertos. —Menciono Lexi estirando los brazos por la mesa.
—Habla por ti, tú tocas la batera sentada.
—Eso no significa que no me canse.
—Claro que no, debe ser agotador mover los brazos, pobrecita yo que muevo los dedos.
Lexi la miro con una sonrisa pícara. —¿Eres buena con los dedos?
Emilia le lanzó una servilleta, mientras que Lexi la esquivó riéndose.
—¡Oigan! —protestó Maisy, aunque también estaba riendo—No quiero que lleguen al concierto peleadas.
—No estamos peleadas.
—Estamos teniendo una discusión muy profesional —aclaró Lexi mandándole un beso.
—Más bien una charla sobre quién se cansa más.
—Exactamente.
Maisy negó con la cabeza. —Son imposibles.
—De todas formas, el descanso será corto, diez minutos, máximo quince.
—¿Y qué harán durante esos diez minutos? —preguntó Maisy.
—Respirar.
—Muy productivo.
—Beber agua.
—También muy emocionante.
Lexi dejó caer la cabeza sobre la mesa. —Voy a cancelar el concierto.
Maisy soltó una carcajada. —No pueden cancelar nada, esta noche tienen que brillar como super estrellas.
—Entonces estamos condenadas.
—Completamente.
Las tres volvieron a reír y al terminar, se reunieron con Jayden, Tyler y Steban para dirigirse al recinto donde se llevaría a cabo el concierto. El lugar era imponente, con un gran anfiteatro con una infraestructura impresionante de luces, trusses y cables desplegados por doquier. Al llegar a la zona de camerinos y control, Steban le entregó a Maisy una acreditación colgada de una cinta negra con las letras brillante de STAFF, permitiéndole acceso libre a todas las áreas restringidas.
Sin quedarse de brazos cruzados, Maisy comenzó a colaborar con el equipo del evento, ayudando a acomodar cajas livianas de cables e itinerarios impresos, sin embargo, no pasaron ni cinco minutos antes de que Jayden apareciera a su lado, retirándole con delicadeza una carpeta de las manos.
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Editado: 22.09.2026