El Amor Entre Millones

Capítulo 10

Capítulo 10

Luego de que Alba tranquilizara a Evan, se fueron a su habitación y me dejaron sola en la sala. Estoy preocupada y pienso que eso es poco al no poder sacar de mi mente que el padre de Sean quiera matar a mi familia. Mi vista está pegada a la ventana observando las gotas de lluvia que caen sobre el césped. Como quisiera que todo esto fuera una pesadilla del que pronto despertaré.

—Violet —doy media vuelta y encuentro a Evan de pie a solo un metro de mi— te voy a contar todo —se ve resignado.

—¿estás seguro? —pregunto ante la actitud que mostro hace algunas horas atrás. Evan asiente y me pide que me siente en el sofá y tan pronto como lo hago, la historia inicia

—desde hace cinco años que las Fuerzas Armadas está detrás de los narcotraficantes y de los tratantes de blancas, hace tres años que nos llegó información valiosa, el cual comunicaba que dentro de toda esa red de delitos había un líder que ordenaba los envíos de drogas y personas. Estuvimos muy cerca de atrapar al cabecilla de todo esto, pero se nos escapó. Mi mejor amigo murió descubriendo la identidad de ese infeliz. Acepte su puesto para seguir con mi búsqueda, sabía que ponía en riesgo a toda la familia, pero no lo quise ver hasta que llegaron las amenazas —suelta un sonoro suspiro—, el día que fui a hacer la investigación a ese club no te encontré e inmediatamente supe que algo malo te ocurrió, por lo que le saque toda la información a ese imbécil de Newt, él fue quien me mostro esta página en donde ofrecían a las muchachas —me da su celular. Ahora recuerdo lo que me dijo Sean, él también me había encontrado en una página— estabas ahí, además que estabas marcada como vendida —paso las fotos una por una, pero me detengo en una que se me hace muy familiar.

—ella —suelto en un susurro— ella era la novia de Newt ¿Cómo pudo hacerlo?

—las recatamos a todas —indica llenándome de alivio—, Newt era el encargado de ofrecer a las chicas, las ponía en la página en donde solo hay miembros exclusivos, Newt me contó que esa noche en la que te secuestraron, un hombre se interesó en ti y le ofreció mucho dinero, por lo que él no lo pensó dos veces y subió tu foto en esa página para ver quien pagaba más —los recuerdos de esa noche llegan a mi mente, los hombres de la mesa 7, el hombre…

—haces algunos meses atrás, un grupo de hombres fueron al club para una despedida de soltero, recuerdo dos rostros de esa noche, el primero lo volví a ver justamente esa noche, el hombre estaba sentado en una de las mesas acompañado de varios hombres que me miraban de manera extraña, no dudaría en decir que uno de ellos fue el primero en ofrecerle dinero a Newt por mí —presento mis sospechas—, al segundo lo volví a ver en tu boda, te hablo y tú te pusiste extraño conmigo. Estoy casi segura que él también tiene mucho que ver en todo esto. 

—no —niega con la cabeza—, él no puede, él es de mi total confianza.

—¿Quién es? —presiono molesta.

—él es… es mi socio Violet.

—¿Qué? —me quedo quieta procesando las palabras de mi hermano y luego la bomba explota—, ¿no te das cuenta que Tu puedes estar metido en toda esta basura? —el simple hecho de que sean socios, vuelve las cosas más turbias.

—no, él es mi socio y confió plenamente en el Violet, como tendrás que hacerlo tú —ordena— te iras a vivir con él —suelta con simpleza.

—¿acaso me vendiste a otra persona? —reniego y soy capaz de lanzarle cualquier cosa en la cabeza. Esto no puede estar pasando.

—claro que no, jamás haría eso —intenta acercarse, pero lo rechazo.

—yo ya no se en que confiar o en quienes —es la verdad, no sé si pueda confiarle mi vida a alguien que ni conozco, teniendo claro que las personas que creía mis amigos me vendieron—, me voy con nuestros padres —me levanto y camino hacia la salida.

—¡ellos ya no están en el país! —Evan habla fuerte para que pueda escucharlo ante de salir de la casa.

—¿Qué? —doy media vuelta para encararlo.

—los envié a Hawái con un amigo para protegerlos —no digo nada, solo lo observo a los ojos, al parecer el tampoco piensa decir nada— tú también te iras —recalcar. 

—no —respondo decidida—, No voy a votar todo lo que he conseguido a la basura —aclaro.

—¿Por qué nunca me comentaste del estado en el que vivías? —ahora inician las preguntas— pude darte dinero para que…

—nunca estuviste con nosotros —sé que estoy siendo dura, pero es la realidad—, no te necesite en los peores momentos de mi vida y tampoco lo haría ahora —aclaro.

—¿Cómo puedes decir eso?

—sabes que es la verdad —aseguro— trabaje desde los 14 años y tú nunca lo supiste —Evan frunce el ceño—, tú me enseñaste que nada es fácil en la vida y que se debe hacer cualquier cosa con tal de conseguir tus metas y sueños —expongo— y eso fue lo que hice.

Ante el silencio, solo me queda razonar en lo que acabo de hacer.

—lo siento —se disculpa.

—no me iré —declaro segura— acabare la universidad…

—eso no está a discusión —interviene— te iras a Canadá —declara—, no puedo con todo esto Violet. No puedo proteger a todos —dice frustrado— también debo cuidar a mi esposa y a mi hijo —casi no lo creo por la confusión.




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