El Amor Entre Millones

Capítulo 16

Capítulo 16

Eric

Ha transcurrido una semana y media, hoy es miércoles y mi padre acaba de invitarme a una cena en su empresa que se llevará a cabo el viernes en la noche, claro que no se le olvido nombrar a Violet, al parecer si la acepta, lo que no me tiene muy contento.

Soy realista al decir que mi “relación” con Violet es solo pasajera, por lo que no deseo que mi padre se haga ilusiones e intente enredármela de todas las formas posibles. Además, Violeta no es la chica que suelo frecuentar, es rubia, pero hasta ahí llega lo que busco de una chica. En pocas palabras no es mi tipo, así que no podré verla con otros ojos que no sean de un conocido. 

Durante este tiempo no la he visto, porque mi trabajo me tiene muy ocupado. Luego de esa noche desastrosa todo ha cambiado, incluso ella, su pelo rubio cambio a un café oscuro que hace resalta sus ojos color miel, no pude apreciar su cambio porque no permanezco en casa y todo a causa del trabajo que tengo, por suerte todo termina esta semana, luego del viernes ya no estaré tan cargado de deberes por lo que podré descansar.

Dentro de tres días me casaré con Violet… espero que todo vaya bien.

—señor, luego de su reunión debe firmar algunos contratos y eso es todo por el día de hoy —Maya es el nombre de mi secretaria, ella me informa y notifica acerca de todo.

—está bien, gracias —por lo menos hoy si podré ir a dormir a casa, estuve pegado toda la semana a la oficina. Aunque la empresa sea pequeña, tenemos varios contratos de envió a varios países.

Permanezco revisando los últimos papeles que queda sobre mi escritorio e intento terminar lo antes posible para después deshacerme de lo demás.

—Eric —levanto mi vista solo para dar con sus ojos azules que me miran con ternura fingida.

—¿Cómo entraste? —pregunto molesto.

—tu secretaria es una distraída —se burla—, deberías despedirla —sugiere sosteniendo una sonrisa poco amigable. Y como no serlo si se trata de Carol.

Carol hace un camino en mi dirección para solo detenerse a centímetros de donde me encuentro sentado.

—no —niego ante su ultimo cometario—, lo que debería hacer es sacarte con los guardias de seguridad —advierto.

—jamás harías eso —asegura sin darse cuenta que ya no soy el mismo hombre— tú me amas….

—te amé, alguna vez lo hice, pero ahora… —antes de terminar mi cometario, ella se lanza y me da un beso para que no continúe.

Me dejo llevar por sus besos, pero solo dura algunos minutos hasta que recuerdo todo lo vivido con ella, eso logra sacarme de la maldita burbuja efímera que creo a mi alrededor. Me recuerdo a mí mismo que “Ella fue la que destruyó lo nuestro”.

—vete Carol, o me obligarás a que te saquen a la fuerza.

—no te atreverías —intenta acercarse nuevamente, sin embargo, la rechazo.

—tu nunca entiendes —indico.

—en realidad, eres tú el que nunca supo lo que realmente quería —contraataca—, te arrepentirás y regresarás a mi…

—no lo creo —me adelanto— me casaré dentro de tres días —su rostro cambia instantáneamente dejando libre la ira.

—mientes —dice con los ojos húmedos. Eso fue una de las cosas que no me gustaba de Carol, se comportaba como una persona bipolar que cambia de mascara cada vez que le favorecía algo.

—no lo hago. Me enamoré y es por eso que me casare —sé que suena duro, pero es lo mejor.

Carol respira profundo, da media vuelta y sale tirando la puerta. Sé que está enojada, pero yo ya no puedo hacer nada al respecto, tengo un compromiso que cumplir.

 

֎֎֎

Al terminar mi reunión regrese a la oficina para firmar los últimos contratos para la exportación a Latinoamérica, debemos entregar veinte coches dentro de una semana.

Al finalizar con todo, salí de mi oficina directamente al estacionamiento para coger mi coche, no hago más que conducir concentrado ya que no dormí muy bien, y la verdad no deseo ocasionar un accidente.  

Estaciono el coche en el amplio patio para así ingresar a casa. Al hacerlo veo la casa desolada, no hay nadie a la vista y cuando estoy a punto de subir a mi habitación, un esquicito aroma llega a mis fosas nasales. Camino hacia la cocina, pero me detengo al escuchar un pequeño grito.

—¡demonios! —la voz de Violet se escucha fuerte y molesta. Cuando ingreso observo de mejor forma las cosas.

—demonios —Lili que yace sentada en una de las sillas, imita a Violet con una sonrisa pegada a su pequeño rostro.

—no, no. No debes decir eso —Violet habla algo nerviosa.

—¿Por qué? —pregunta Lili, los niños siempre tan curiosos ¿verdad?

—porque solo los mayores lo hacemos —intenta arreglar las cosas.

No puedo evitarlo así que sonrío al verla tan nerviosa, casi con las mejillas ruborizadas por lo sucedido.




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