El amor no es una obligación

Capítulo 38

Helena: me siento demasiado feliz de que este día al fin haya llegado. Porque tendré el privilegio de casarme por amor y no por obligación.

Matilde: te vas a casar por amor como tanto querías. Ahora necesitamos irnos a la iglesia antes de que tu futuro esposo se desespere, ya que sabemos de lo que es capaz de hacer si tardas más tiempo en llegar.

Helena: entonces será mejor que nos vayamos. Aunque fue lindo tener esta conversación contigo antes de irme a la iglesia y este día me convertiré en la esposa de Diego.

Matilde: este día será el principio de tu matrimonio. El solo te hará feliz y tendrás la vida que soñaste a su lado, así que necesitarás sonreír hasta que llegues a su lado.

Ella sale de su recámara acompañada de su madre, ellas cuando bajan las escaleras ven a su padre que la estaban esperando y con su ayuda bajan con cuidado. Ellos llegan a la salida de esa manera y se detienen cuando llegan a la limusina y su padre ayuda a Helena a subirse y ellos se suben a su auto. El chofer de la limusina la enciende para después dirigirse rumbo a su destino.

En la iglesia

Fernando: ahora me pregunto qué se siente ser el último en casarse. Seguramente no debe de ser algo agradable conociendo tu personalidad.

Diego: todavía no puedo creer que te guste provocarme. Pero esta vez me controlaré y nada de lo que me digas me hará enojar y será mejor que vayas al lado de tu esposa.

Fernando: solo vine hablar contigo para saber cómo te sientes. Pero te estás impacientando y eso no sería bueno, así que debes de esperar a tu prometida tranquilo.

Diego: estoy completamente tranquilo. Porque sé que ella no tardará en llegar y cuando mi mujer entre comenzará nuestra boda religiosa.

Ellos guardan silencio cuando ven a la novia entrar con su padre a la iglesia. Fernando se despide de su primo para irse al lado de su esposa y Diego no dejaba de ver a su Helena y sonríe cuando llega a su lado y su padre se la entrega con la condición de que la haga feliz y Diego le dice que sí lo hará. Federico se la entrega para después tomar asiento.

Diego: estaba contando los minutos que faltaban para que estuvieras a mi lado. Nada más que ahora que llegaste, debemos de casarnos en presencia de todos los presentes.

Helena: estoy lista y a la vez nerviosa. Sabes que después de casarnos no debe de haber ningún arrepentimiento en nuestros corazones y tampoco ninguna duda.

Diego: conoces perfectamente mi corazón. Solamente que tuve que esperar pacientemente este día y mi amor por ti no ha cambiado, ya que tú eres mi verdadero amor.

Helena: también eres el mío. Ahora debes de pedirle al padre que comience con la ceremonia religiosa, porque yo tampoco puedo esperar más tiempo para ser tu esposa.

Él mira a su prometida y le dice al padre con la mirada que podía comenzar con la ceremonia religiosa, pero antes de empezar se acerca a su mujer para darle un beso y eso lo había hecho, porque el día de ayer no le había permitido verla y tenía que aprovechar esta oportunidad para hacerlo. Diego se lo da y a los pocos minutos se separa de ella y los invitados se sorprendieron, ya que el beso siempre se daba cuando se terminaba la boda y no al revés.




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