El ángel de los ojos de vidrio

Ecos en los pasillos

El ángel recordó cada pelea que tuvo con el miembro supremo, siempre era lo mismo. Él se la pasaba todo el día fuera y mientras él no estaba, cada ángel en el cielo hacía lo que quería. En cada pesadilla que él tenía siempre iba a buscarlo, pero él nunca estaba cuando lo necesitaba.

Con cada día que pasaba fuera nunca se daba cuenta de lo que pasaba en su ausencia y después de mucho tiempo cuando lo notaba se sorprendía.

Ahora cada palabra que salía de la boca del ángel le molestaba al miembro supremo, él decía que le encantaba molestarlo y llevarle la contraria. Pero, el ángel sólo era honesto, era su grito de ayuda.

El ángel hablaba con sus hermanos, pero todos decían que él odiaba al miembro supremo, cuando ni siquiera él sabía si era cierto.

Él sabía que el miembro supremo no cambiaría, pero el ángel quería ser como sus demás hermanos, que le diera igual todo y que no le afectará tanto. Él era el ángel mayor, pero a veces sentía que él miembro supremo le cargaba tareas de más, el ángel se asfixiada, lloraba porque por más que el pedía ayuda no servía de nada porque su propia familia hacía que se auto lastimara y si esto no cambiaba un día se suicidaría para borrar todo el dolor que llevaba guardando.



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En el texto hay: ayuda, dolor, diario de vida

Editado: 29.11.2025

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