El ángel entró al cuarto y vio su reflejo en el espejo, había una sombra oculta detrás de la puerta, todos los ángeles que entraban a ese cuarto salían asustados, aunque el ángel de los ojos de vidrio tenía miedo él entró y al momento de mover la puerta vio a la sombra que al tocarla se esfumó y salió un polvo negro.
El ángel vio el rostro de la sombra, el cual fue muy traumático porque no sabía diferenciar si lo que veía era real o si sus propios ojos le mentían, ya que su vista lo nublaba y con cada día que pasaba más se distorsionaba.
La profecía se había cumplido, el demonio no aguanto más y se acercó al ángel, el cual borró su rastro con sus ojos de vidrio.
Con el tiempo, todos los ángeles quebraron el espejo porque decían que el diablo lo usaba como portal para tentarlos. Pero aun así el ángel en la oscuridad, aunque no pudiera verlo sentía su presencia que lo atormentaba. Esa memoria le nublaba la cabeza porque cada pesadilla empeoraba, la oscuridad le hablaba y si no pasaba un milagro él caería en sus garras de las cuales no podría zafarse. Tenía miedo de convertirse en un demonio y pasar de estar en el cielo al infierno.