Aquel día el cielo se encontraba despejado y desde el piso diez del departamento se podía ver una hermosa vista. Zoe se encontraba secandose el cabello el cual brillaba con los rayos del sol que apuntaban hacia la ventana del departamento en donde se encontraba.
Una vez que terminó de arreglarse salió de su habitación y se dirigió a la habitación de a lado y tocó con suavidad la puerta , al poco rato salió una chica algo desarreglada, la cual se llamaba Dana quien era la mejor amiga de Zoe.
Salió de la habitación y se dirigió a la nevera, saco una botella de agua y la bebió con rapidez
-¿ Que sucede ?, te sientes mal.- pregunto angustiada Zoe.
-Estoy bien, no te preocupes.- dijo ella, mientras se tomaba otra botella de agua.
-Si quieres te llevo al hospital.-
-No, como crees ... No quiero arruinar tus planes .- dijo mientras se tocaba la cabeza debido al dolor.
-No te preocupes por eso, es más importante tu salud, así que vamos de una vez.-
-Zoe cuando dejaras de ser tan amable con las personas, desde que íbamos a la universidad eras la única que era amigable con todos, incluso con los matones de la escuela - dijo con un tono calmado.
-Pero ... Es más importante la salud que otra cosa.-dijo preocupada.
-No te preocupes por mi, yo estoy bien solo es una pequeña cruda por a ver tomado ayer, así que ahorita mismo me voy a dar una ducha para ir a la galería de arte por esa pintura que quieres.- dijo
-Pero ...-
-Ya está decidido, ¿ok ?. Viajamos desde los Ángeles hasta la gran ciudad de Sanghai por esa pintura, así que no nos iremos con las manos vacías, ¿Está bien?.-
-Esta bien.-
-Bueno entonces me voy a dar un baño y cuando termine de arreglarme nos vamos.-
Una vez que ambas estaban listas salieron del departamento y se dirigieron a la galería de arte en donde se encontraba la pintura que Zoe deseaba comprar pues era la única pieza que estaría en venta.
-Al fin llegamos.-
-Si, aun no puedo creer que voy a comprar la famosa pintura de Aria.- dijo emocionada Zoe.
-Bueno, así que deberíamos entrar de una vez.-
Ambas entraron al lugar y se dirigieron a los ascensores del edificio y en el momento en que estaban a punto a entrar a uno , un hombre de aproximadamente treinta años empujó a Zoe con la intención de no dejar que ella y Dana entraran al ascensor.
-Oye ¿Que es lo que te sucede?, ¿Porque empujas a mi amiga?.- le gritó Dana aquel sujeto.
El hombre las ignoro y aplastó el botón del ascensor para subir al piso de arriba.
-¡Oye!, como se atreve a impedirnos entrar al ascensor.- dijo furiosa.
-Basta, ya no te enojes, no es para tanto.- dijo Zoe tratando de tranquilizar a Dana.
-¿Cómo no me voy a enojar?, si te empujó.- dijo Dana la cual se encontraba muy molesta -No te lastimaste, ¿Te duele algo?.-
-No, estoy bien no te preocupes.-
-Dejame ver.- dijo mientras revisaba el brazo de Zoe.
-Auh.- alzó la voz Zoe debido al dolor.
-¿Estás herida?, vamos de inmediato al hospital y después iremos a reclamarle a ese tipo.- dijo Dana en voz alta haciendo que todas las personas que se encontraban alrededor escucharán.
-Dana baja la voz, no es para tanto, solo es un pequeño moretón.- dijo tranquila Zoe.
-Pero ...- Dana guardo silencio al ver el rostro avergonzado de su amiga.
Dedido al alboroto, tanto Zoe como Dana no notaron la presencia de un hombre que las estuvo observando desde que llegaron al ascensor, el cual sonrió con frialdad mientras se alejaba del lugar.
Después de todo Zoe e Dana llegaron al segundo piso en donde se encontraba la pintura del artista Aria la cual estaba en venta por una gran suma de dinero.
-¿Que?, está en tres millones de dólares.- dijo sorprendida Dana.
-A si es .- dijo Zoe mientras observada la hermosa pintura la cual era conocida por su significativo nombre, "El fin de todo".
-Zoe ¿Estás segura que vas a gastar todos tus ahorros en está pintura?.-
-Se que voy a perder todo lo que estuve ahorrando, pero está pintura es lo que más deseo tener.- dijo Zoe con los ojos llenos de emoción.
-Mientras estés feliz, no importa cuánto cueste, a si que vamos de una vez a pagar esa pintura.- dijo Dana con una sonrisa en el rostro.
Ambas se dirigieron con el encargado para comprar la pintura, pero justo en ese momento alguien más ya la había comprado.
Zoe fue en busca del hombre que ya había comprado la pintura para tratar de poder comprarsela, a un precio mucho mayor y de tanto buscarlo lo encontró en la planta baja del edificio.
Era un hombre alto, tenía un belleza fría y pulida, su rostro era fino y perfectamente delineado con piel impecable y facciones suaves pero firmes.
Sus ojos oscuros sostenían una mirada intensa y dominante, el cabello negro, corto y ligeramente despeinado, le caía sobre la frente, dándole un aire moderno y elegante.
Sus labios permanecían relajados, apenas curvados en una expresión ambigua que podia interpretarse como indiferencia o como una sonrisa arrogante.
Zoe no pudo evitar quitarle la mirada de encima pues su belleza captó mucho su atención, tanto que no puso atención a lo que estaba sucediendo.