Levanté la vista.
Logan estaba de pie a unos metros, apoyado apenas en la puerta frente a nosotros, con el ceño fruncido, la venda en su cabeza y la bata del hospital abierta de más. Parecía cansado y confundido, pero atento.
Demasiado atento.
Luke lo vio.
Y fue como si alguien hubiera apretado un interruptor.
—¡Papá! —gritó, soltándose de mi mano y corriendo hacia él.
—Luke, espera—dije, inútilmente.
Logan reaccionó de inmediato.
Se agachó, abrió los brazos y recibió a mi hijo sin dudarlo, envolviéndolo con cuidado, como si lo hubiera hecho mil veces antes.
Esa imagen me impactó más de lo que podía admitir a mí misma.
Esa confianza, esa aceptación entre ambos.
Realmente parecían muy cercanos.
Y eso me chocaba porque Luke apenas lo conocía menos de un día pero ya le tenía la suficiente confianza como para ir a su lado.
—Hey, hey… —murmuró—. ¿Qué pasa, campeón?
Luke se aferró a su cuello.
—Mamá quiere irse —sollozó—. No quiere que me quede contigo.
Sentí que el estómago se me caía al suelo.
Logan levantó la mirada hacia mí.
No molesto.
Esa mirada me la sabía de memoria.
En cambio, tenía una mirada protectora.
Demasiado protectora con mi hijo.
—¿Es eso cierto? —preguntó, con voz baja.
—Logan—me acerqué—. No es lo que crees.
—Entonces explícamelo —dijo—. Porque mi hijo está llorando.
Mi hijo.
Así. Sin dudarlo.
—No es tu hijo —solté, demasiado rápido.
Luke se tensó.
—Sí lo soy—dijo, girando la cabeza para mirarme—. Tú dijiste que él me cuidaría.
¿En qué momento dije eso?
—Luke, entiende y hazme caso—dije, poniéndome firme con él.
—No me mientas, mami —añadió, con el ceño fruncido—. Él es mi papá.
El silencio se volvió espeso.
Logan apretó la mandíbula.
—Daisy —dijo con firmeza—. No le hables así.
Parpadeé.
—¿Perdón?
—Está confundido —continuó—. Y tú también. Pero no voy a permitir que lo hagas sentir rechazado.
"¿Quién está confundido? ¡Tú estás confundido, yo no!"
—No lo estoy rechazando.
—Entonces no lo hagas llorar.
—¿Con qué derecho me dices cómo criar a mi propio hijo?—me reí con un poco de incredulidad.
Él frunció el ceño. Parecía...triste. Abrazó más a Luke.
—Con el mismo derecho que tú. Somos sus padres.
Me quedé sin palabras.
Luke escondió la cara en su cuello.
—No quiero irme —murmuró—. Quiero quedarme contigo.
Logan le acarició el cabello.
—Nadie te va a llevar a ningún lado sin que tú quieras —le aseguró—. ¿Está bien?
Luke asintió, aún sollozando.
Yo sentí una mezcla peligrosa de emociones: culpa, miedo y una pizca de rabia.
Luke había pasado de ser un hijo de mami a tomar el bando de mi jefe como su más grande protector.
—No puedes decirle eso —le espeté a Logan—. No puedes prometerle cosas que no sabes si...
—Soy su padre —respondió, mirándome fijamente—. Claro que puedo.
Ahí fue cuando entendí el verdadero problema.
Él realmenre no estaba actuando.
Él creía cada palabra.
Maldita amnesia.
—Logan —dije más bajo—. Tú no...
—Lo sé —interrumpió—. No soy perfecto. Y probablemente he sido un mal esposo. Pero no voy a ser un mal padre.
Eso dolió más de lo que debería.
Antes de que pudiera responder, unos pasos resonaron detrás de nosotros.
—Bueno —dijo Martins acomodándose los lentes—. Veo que ya estamos todos despiertos.
Me giré hacia él como si fuera mi salvación y mi condena.
—¿Puedes decirle algo? —le exigí—. Esto se está saliendo de control.
Estaba tomando su rol de padre demasiado en serio y me estaba quitando autoridad frente a Luke.
Martins observó la escena: Logan sosteniendo a Luke, Luke aferrado a él, yo con cara de querer destruir la cara de ambos, principalmente la de él.
—Diría que ya se salió —comentó—. Pero tenemos otro asunto.
—¿Cuál? —preguntó Logan.
—Le dieron el alta, señor.
—¿Ya?
—Hace cinco minutos —asintió—. El médico fue claro: puede irse a casa hoy. Seguirá tomando sus medicamentos y tendrá que seguir chequeando su proceso de mejora cada semana.
—Perfecto —dijo Logan, aún con Luke en brazos—. Vámonos.
—¿A dónde? —pregunté.
Martins sonrió.
—A casa.
—¿Qué casa? —insistí. Esperaba que mi casa.
Logan frunció el ceño y me miró.
—¿Qué quieres decir con “qué casa”?
Respiré hondo.
—Nosotros… —empecé a inventar—. Nosotros no vivíamos juntos.
Así tal vez podría evadir la incómoda situación de vivir juntos.
Nadie dijo que fingiría ser una esposa amorosa. Estas parejas de ricos en las series solían vivir cada uno por su parte.
¿Por qué no crear la historia de que éramos una pareja unida simplemente por un hijo?
Logan se quedó inmóvil y apretó la mandíbula.
—¿No?
—No—sonreí.
Luke levantó la cabeza.
—Pero papá duerme contigo —dijo, seguro.
—A veces —murmuré—. Casi nunca, en realidad. Tu trabajo es primordial. Llegabas muy tarde y viajabas mucho, por lo que preferimos separar nuestros espacios para la comodidad de ambos—añadí.
Logan bajó la mirada.
—Entonces —dijo despacio, como confirmándolo finalmente—. No éramos una buena pareja. Por eso eres tan distante.
De alguna manera, la forma en que lo dijo se asemejaba a un lamento.
—No soy distante.
Martins abrió la boca.
—Eso no es así, señor Reed.
—Está bien —interrumpió Logan—. Lo entiendo.
Me miró.
—Parece que he sido un imbécil estos años, Daisy y he fallado como tu marido—frunció el ceño y miró hacia abajo—. Te he dejado sola mucho tiempo y me he convertido en un extraño frente a tus ojos.
No supe qué decir.
Parecía realmente afectado.
—Pero puedo hacerlo mejor —añadió y se acercó—. No quiero estar lejos de ti. Dame una oportunidad de comportarme correctamente como tu marido—como en su trabajo, Logan lidiaba sus conflictos frontalmente, nada a media. Este fue el mismo caso—. Vivamos juntos de nuevo—prometió, sus ojos me atraparon y tragué saliva.