El Ceo cree que soy su esposa

Capítulo 12: Mi jefe y yo vivimos juntos

Yo volteé el rostro, alejando sus manos sobre mí y me giré a ver fuera de la ventana.

"Oh, Dios mío".

¿Las casas así realmente existían?

No era una casa.

Era una mansión.

Una de esas que solo había visto en revistas, series o cuando el algoritmo de redes sociales decidía recordarte que eras pobre. Amplia, elegante, de líneas modernas, rodeada de jardines perfectamente cuidados y con una entrada tan grande que parecía más la recepción de un hotel cinco estrellas que una vivienda familiar.

El hombre cargó a Luke y todos salimos hacia la entrada.

—Logan—murmuré sin darme cuenta.

—¿Hm? —respondió él, distraído, como si esto fuera lo más normal del mundo.

—Así que esta es tu casa—dijo, sin importarle mostrar su sorpresa.

Él sonrió apenas.

—Es nuestra casa. A partir de ahora, viviremos todos juntos.

El portón se cerró detrás de nosotros con un sonido sordo, definitivo. Sentí que algo también se cerraba dentro de mí. Tal vez la última oportunidad de salir corriendo antes de que esta mentira me tragara por completo.

Logan avanzó primero, con Luke aún dormido en brazos, sosteniéndolo con una facilidad que me desarmó por completo. No parecía incómodo, ni torpe, ni inseguro.

Era como si lo hubiera hecho toda la vida.

Martins se acercó a mí mientras yo me alejaba un poco de Logan.

—Martins —dije en voz baja—. Esto es demasiado.

—Respira —susurró sin mirarme—. Confía en mí.

Eso fue lo más aterrador de todo.

Ni yo misma confiaba en mis nulas habilidades.

La puerta principal se abrió con un sistema automático.

Logan miró alrededor con atención, lento, como si estuviera armando un rompecabezas invisible.

—Este es el lugar donde vivo—asintió, como si lo comprobara en su memoria.

—Desde hace años —respondió Martins—. Todo sigue igual.

El interior era elegante, minimalista y silencioso, tal vez demasiado. Ningún adorno, ningún cuadro personal, ninguna foto familiar.

Una casa pensada para un adulto soltero.

Logan avanzó unos pasos y luego se detuvo.

—¿Dónde está el cuarto de Luke?

Martins ni dudó.

—Arriba. Su cuarto está listo.

Logan lo miró de reojo, confundido.

—¿Listo?

—Siempre estuvo ahí —aclaró Martins con rapidez—. Solo… me aseguré de que estuviera en orden.

Logan asintió lentamente, aceptando la respuesta sin presionar.

Subimos las escaleras.

El cuarto de Luke era cálido, acogedor. Cama baja, juguetes perfectamente ordenados, una estantería con libros infantiles, un pequeño escritorio con crayones.

No era improvisado.

Era el sueño de habitación que alguna vez me hubiera gustado darle.

Los lujos que me hubieran encantado que tuviera, porque mi hijo se merecía eso y más.

Lo que yo le daba...no era suficiente, y eso me di cuenta en ese momento.

De repente, emociones contradictorias se quedaron en mi garganta.

Logan se detuvo en la puerta, observando.

—Aquí suele dormir cuando se queda contigo.

Logan apretó un poco más a Luke contra su pecho.

—Bien.

Entró y lo acostó con cuidado, como si cada movimiento estuviera calculado para no despertarlo. Le acomodó la manta, le quitó los zapatos, le pasó la mano por el cabello.

Yo observaba desde la puerta, con el corazón peligrosamente blando.

Eran imágenes que jamás pensé vivirlas.

Luke abrió los ojos apenas.

—¿Papá…?

Logan se congeló.

Yo también.

—Estoy aquí —respondió él, sin pensarlo.

Luke sonrió, volvió a cerrar los ojos y se dio media vuelta.

Logan se quedó quieto unos segundos más, como si no se atreviera a moverse. Todavía era temprano, más tarde ya comeríamos.

Luego se incorporó despacio y salió del cuarto, cerrando la puerta con extremo cuidado.

—Me iré un momento —dijo en voz baja—. Quiero mirar la casa.

Asentí.

—Yo bajo en un rato.

Logan nos miró a Martins y a mí.

—Gracias.

No supe si lo decía por Luke, por la casa o por no exigir respuestas que no tenía.

Se alejó por el pasillo.

Apenas se fue, Martins exhaló largo.

—Bueno —dijo—. Primera etapa superada.

—¿Primera? —lo miré—. ¿Hay más?

—No te asustes —sonrió—. Todo está bajo control.

—Eso es exactamente lo que me asusta.

Martins sacó una carpeta delgada de su portafolio.

—Hablando de control, hay algunas cosas que tenemos que cerrar hoy.

Mi estómago se tensó.

—Martins…estoy dudando mucho. ¿Viste el cuestionario que me hizo en el auto? Yo no tengo facilidad de seguir inventando una historia que no sé si me pueda contradecir más adelante.

—Daisy, no hay vuelta atrás. No te preocupes. La narrativa ya está considerada. Lo que has dicho está bien: eran una pareja que se casaron por un hijo y que mantuvieron una relación distante —me interrumpió—, pero, antes de que Logan vuelva...

Miré hacia las escaleras.

—¿Qué hiciste?

—Mi trabajo.

Abrió la carpeta y deslizó unos papeles sobre la mesa de la sala.

—Cambio de colegio aprobado. Traslado inmediato.

Parpadeé.

—¿Qué?

—Luke empezará clases el lunes —continuó—. Institución privada, a quince minutos de aquí. Grupos pequeños y tiene buen programa.

—¿Ya… ya lo cambiaste?

—Gestioné el cambio —corrigió—. Falta una firma.

—Martins, esto es una locura.

—No —negó—. Es previsión. Ese jefe nuestro es demasiado detallista. Debemos ser cuidadosos con los pequeños puntos.

Pasó la página.

—Aquí está la autorización para traer sus cosas del otro departamento. Ropa, juguetes, libros. Todo llegará mañana. Lo que tenemos aquí son objetos que compré ayer.

Sentí que el aire me faltaba.

—¿Todo?

—Todo —repitió—. Luke no va a sentir que está de visita, ni tú tampoco.

Me apoyé en el respaldo del sofá.

—Esto va demasiado rápido.

—No —dijo con calma—. Va justo a tiempo.




Reportar suscripción




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.