El chico del segundo B

Capítulo 22 Una mañana diferente.

A eso de las 11:00 PM estaba en mi cama sin poder dormir. ¿cómo lo iba a hacer si en cuanto apagaba la luz de mi cuarto aparecían cientos de estrellas en el techo junto con aquel eclipse que simbolizaba eso que sentía por Alex?  Llevaba horas pensando en enviarle un mensaje pero sería muy raro. Tenía ganas de hablar con Edu como antes, como cuando no sabía quien era y sólo éramos dos personas que se habían conocido por chat. 

Saqué mi celular, lo encendí y fui al chat. Tenía dos mensajes de Lía y uno de Charley. No los abrí, sólo fui al último chat que me había escrito Edu. 

Edu : Llegó la hora, la luna y el sol también merecen encontrarse.

Y si que nos habíamos encontrado. Aún me dolía lo que me había echo. Edu era algo muy importante para mí y desde que había desaparecido no había un sólo segundo en el que no lo extrañara. 

Cuando me di cuenta estaba en línea, el punto verde estaba encima de su perfil y me pregunté si él tampoco podía dormir, si estaba pensando en nosotros o estaba viendo las estrellas. Quise saber, quise saber qué estaba haciendo y dudé sobre si escribirle o no pero lo hice. Me senté en la cama y le escribí un mensaje :

Mise : Te extraño :'( 

Mis manos estaban sudando. No podía creer que lo había echo y me sentía culpable por ello porque debía ser fuerte y no dar a demostrar lo desesperada que estaba. 

Los tres puntos empezaron a moverse y esperé con el corazón en la boca su respuesta. 

Edu : También te extraño, si quieres nos podemos ver...

Mise : No, no extraño a Alex, a él lo tengo a sólo unos metros. Extraño a Edu, se que soy una idiota y que él no existe pero, joder, me engañaste muy bien. Edu se volvió algo muy importante para mí. 

Edu : No todo es lo que parece, yo soy Edu y Edu es Alex. Ambos son partes de mí que necesitan estar separadas, pero te digo algo. Los dos comparten el mismo sentimiento por su vecina. 😍 

Mise : ¿Por la señora Morgana? 😐 Te informo que ella tiene un romance con el conserje. 

Bromeé y lo imaginé en la oscuridad de su cuarto sonriendo.

Edu : No hablo de ella, hablo de la chica del tercero D. Una niña dramática y mimada que me ha quitado el sueño últimamente. 

Sonreí y formulé una respuesta siguiendo su juego.

Mise : Oh no me parece haber oído hablar de esa chica, hablame más sobre ella. 

Edu : Miseria Elizabeth Aslan, ese es su nombre. Es una chica obstinada a la  que no le gusta perder y a veces es muy gruñona. Además tiene los ojos más bonitos que haya visto jamás y es fanática al tango. 

Mise : ¿En serio crees que mis ojos son bonitos? 😅 

Edu : Los tuyos no se, los de Miseria si lo son. 😉

Mise : El chico del segundo B también tiene unos ojos muy lindos y amo su olor a fresa. 😜

Edu : ¿Debería ponerme celoso?

Mise : Oh no, no es nada especial. 

Así estuvimos por largo rato entre bromas sin sentido y emogis. Hablar con él era muy importante para mí y no quería perder eso que había entre nosotros. Por un segundo sentí como si el tiempo no hubiera pasado, como si él seguía siendo mi Edu, mi secreto, mi misterio sin resolver.

Edu : ¿Quieres saber por qué te mentí y no te dije la verdad de sobre quien era? Porque me dio miedo que me rechazaras.

Mise: no entiendo, por qué te iba a rechazar. 

Edu : Mi vida es muy complicada, no te quiero arrastrar a mi mundo...

Después de eso se desconectó y me quedé ahí viendo el chat, viendo sus últimas palabras y tratando de encontrarles un sentido. ¿Qué complicaciones podría tener él? ¿Qué secretos guardaba? ¿Quién era Alex en verdad? Esas eran las interrogantes que me atormentaban y por segundos tenía miedo de descubrir algo macabro, algo que me hiciera cambiar esa forma de verlo que tenía. En todo ese tiempo había aprendido que Alex era el misterio en carne propia pero aún así, cuando lo miraba a los ojos, cuando lo tenía en frente y escuchaba su voz, olvidaba toda esa incertidumbre. Ahí lo veía de otra forma y era imposible no sentirme atraída por él.

               ###

Sábado en la mañana, otra chica en mi lugar estaría dormida a las 6:00 de la mañana en cambio yo estaba más despierta que nunca. Parecía una oruga enrollada en mi sábana como si de pronto fuera a salir una mariposa. En lugar de eso saldría una adolescente despeinada con ojeras y de muy mal humor. ¿Por qué estaba así? respuesta sencilla, no vivía en una casa normal o mejor dicho con una familia normal. Mi madre estaba con la aspiradora por toda la casa y mi querido hermano con una tediosa música de rock que últimamente estaba escuchando en su racha de preadolescente rebelde.

—¡Piter apaga esa música, necesito dormir! —Lancé una almohada a la pared que daba a su cuarto como si con eso fuera a hacer una diferencia. 

Como si le hubiera dicho ( sube el volumen ) el ruido aumentó. Mi cerebro estaba a punto de explotar y cometer una locura. Tomé mi otra almohada y traté de ahogar el ruido pero era imposible. Di como tres vueltas en el cobertor y como resultado fui a dar al suelo. 

 Malhumorada tomé mi almohada debajo del brazo y salí de mi habitación dando pisadas fuertes. Mi madre estaba con la aspiradora y unos audífonos pegados a sus oídos. Claro, ¿cómo le iba a molestar el ruido?

Tomé el picaporte de la puerta de mi hermano y abrí de golpe —¡¿Puedes dejar de hacer escándalos a media mañana?! —Grité con todas las ganas. 

 Me quedé ahí paralizada procesando la imagen que veían mis ojos y tuve que pestañear como tres veces como una estúpida para cerciorarme que era real lo que veían mis ojos soñolientos. Y si que era real, Alex estaba ahí, después de nuestra conversación de la noche se sentía raro verlo. Sabía que había hablado con él pero sentía que no era así y que en realidad había sido con otra persona, con Edu. 

—¿Se puede saber qué haces aquí y por qué ayudas a este idiota a fastidiar mi día? —Miré a Alex con cara de odio y si, estaca disimulando mi sorpresa y el nerviosismo por verlo. A mi mente llegaron los acontecimientos de las últimas semanas y era demasiado para mi pobre corazonsito.




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