El color de la luz al atardecer
Hay lugares que no solo sirven para descansar, sino para reencontrarse con uno mismo. Para Marina, Santa María es ese refugio. Allí, lejos del ruido y de las cadenas de su pasado, llega con la esperanza de recuperar lo que perdió: su voz, su arte y su tranquilidad.
Y entonces aparece Lucía. La mujer que conoce cada sendero, cada árbol y cada rincón del valle, y que le enseña que la luz más hermosa no es la del mediodía, sino la del atardecer: suave, cálida y capaz de pintar el mundo de colores nuevos.
Esta es la historia de un amor que crece con paciencia, de la valentía de ser auténtico frente a los prejuicios y de la certeza de que, cuando se elige el propio camino, incluso las montañas se abren para dejar pasar la luz.