El Color Perfecto

Capítulo 1. Todo es cuestión de actitud!!!


El atardecer habían sido hermoso, el cielo estuvo bañado de diferentes tonos de rosa, púrpura y azúl, había sido realmente relajante caminar descalza en la playa después de tantos días de carreras y afanes.

Hannah logró convencer su joven tía de acompañarla un rato a algún lugar de la zona Rosa para relajarse y salir de la rutina. Su mundo era bicolor - trabajo e hijos - nunca buscaba algo diferente, siempre estaba de un color o del otro. A veces de ambos al tiempo.

- Hani termina de maquillarte y llama a tu amigo. Pregúntale si vienen por nosotras o si llegamos y a dónde lo hacemos.

-Listo tía, voy a ver qué me dice.- Después de escuchar su celular llegar hasta el mensaje de buzón de mensajes continúa - Nada tía, no me responde.

-Intenta más tarde. - Coloca una prenda frente a ella y cuestiona -¿Será que está blusa se me ve bien? No estoy acostumbrada a este tipo de ropa.

- Hannah la mira de reojo y ve esa blusa en seda color bronce con pequeños brillantes en el busto que no mostraba nada pero la hacia ver realmente hermosa y sexi. Su tía era una mujer de 28 años que lucía muy bien, tenía 2 hijos pero su cuerpo no lo evidenciaba. Era la primera vez en mucho tiempo que salía, así que no se sentía cómoda con la situación. Janna se gira y le dice:

-¿Crees que cualquier mujer se vería como tú?- Después de una corta pausa prosigue - este loco no me responde.

-Me siento preocupada, y si no responde ¿qué hacemos? - peinándose el rojizo cabello, tratando de hacerlo ver "normal".

- No te preocupes tia... Todo es cuestión de actitud!!! - guiña su enorme ojo izquierdo exquisitamente delineado.

Hannah tenía toda la frescura de la juventud, 21 años y una genética que era la envidia de muchas mujeres, incluyendo a su joven tía. Alta, delgada, trigueña de labios carnosos, un cola genial y una hermosa sonrisa. Tenía puesto un short negro, que dejan ver sus hermosas piernas, una blusa verde menta con pequeños vuelos al rededor del busto y unos altísimos zapatos que la hacían ver aún más alta.

Unos minutos más tarde sin que les contestaran el teléfono celular, decidieron ir a dar una vuelta por allí, para no quedarse vestidas y alborotadas. Llamaron un taxi que las recogió frente al diminuto apartamento. Bajaron las escaleras entre carcajadas y repetían la frase de la noche: 

TODO ES CUESTION DE ACTITUD.

Cuando llegaron al centro amurallado, vieron el acostumbrado alumbrado navideño, sin mucho afán caminaron bajo la Torre del Reloj. Janna, que era tan pilas para las salidas nocturnas toma la iniciativa de sentarse en la única mesa libre de ese bar al aire libre, allí sentadas "Donde Fidel", piden 2 cervezas.

- Nena, no estoy acostumbrada a tomar cerveza, ni siquiera me gusta su sabor - dijo en voz baja - ¡no me tomo mas de una! - afirmó.

- Uff tía, no me vengas con eso, yo tampoco tomo pero tu sabes que una al año no hace daño. Más bien espérame aquí que voy al baño, no dejes que me roben mi puesto - dijo sonriendo de oreja a oreja y mirando indiscretamente hacia la mesa de al lado, donde había unos chicos muy guapos, parecían tener la edad de ella.

A penas estaba recibiendo las cervezas cuando un hombre calvo, bronceado, con camisa negra desabrochada en el pecho y pantalón blanco se acerca a la mesa y le pregunta, en un mal español:

- ¿Puodo sentarme con te? - una sonrisa inolvidable sucedió a estas palabras sin sentido inicial - ¿ehh?

- Creo que si, pero estoy acompañada - titubeó ella en tono bajo y un poco sonrojada.

- Non capito, io estoy con amicci, ¿puodo? - Dijo siempre sonriendo - El mío nonme e Luka ¿puodo?

En ese instante llegaba Janna y con una imperdible cara de asombro saluda con dos besos a Luka y a su amigo.

- Hola ¿cómo estás? Soy Hanna, ¿tu eres amigo de mi tía?

- No, yo acabo de conocerlo - dijo a toda prisa, avergonzada.

- Guao tía que HOMBRES - le dijo en el oído.

- El mío nonme es Luka

- Yo me llamo Alessandro - era un hombre maduro, de unos cincuenta y tantos, definitivamente muy atractivo. De una vez miró las largas piernas de Hannah y sonrió con esos verdes ojos que mataban a cualquiera.

- Paulina, yo soy Paulina Valiente, mucho gusto, es un placer.

- Molto placere, io Luka Di Lorenzo. 

En ese momento mil colores flotaron en el lugar y la música, el viento, la voces y todo se hizo imperceptible. Luka se sentó al lado de Paulina, al otro lado Hannah y Alessandro conversaban de datos generales, en ese mal español de Luka, Paulina entendía todo, era absurdo, ella nunca había escuchado personas que hablaran italiano antes de ese día 

Ambos se miraban fijamente y hablaban de ambos, el de su amado trabajo y todo lo que había conseguido desde muy joven y ella de lo importante que eran sus hijos. Aunque le gustaba la idea de conocer un hombre, no estaba segura de tener uno en su vida, ya había sufrido y no quería exponerse de nuevo.

- Hannah es mi sobrina.

- ¿Cosa e sobrina?

- Hija de mi hermana

- Ok. Capito

- ¿Desde cuándo estás en Cartagena?¿cuántos días tienes aquí?



escano1717

Editado: 13.12.2018

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