La historia de Ricardo y Lena no termina aquí, por supuesto. Seguirán enfrentándose a desafíos, dudas y noches difíciles. Pero han aprendido algo que les acompañará siempre: saben elegir juntos sin dejar de elegirse a sí mismos.
Y tú, que has llegado hasta aquí, quizás te enfrentas ahora a tu propia decisión. Puede ser sobre un trabajo, una ciudad, una relación, un proyecto. Puede ser sobre algo grande o algo pequeño. Pero sea lo que sea, recuerda:
No se trata de no equivocarte. Se trata de que, si te equivocas, lo hagas por haberlo intentado, no por haberte quedado quieto.
Porque al final, como descubrieron ellos, el único coste de oportunidad que realmente duele es el de las preguntas que nunca te atreviste a responder.
¿Y tú? ¿Cuál es el coste de oportunidad de no intentar aquello que hoy te da miedo?