El Cuerpo de Sara (preview)

Espectadora de un Chiste (4/4)

Karla tenía el video más extenso porque estuvo grabando casi toda la conversación desde que se encerraron en su pieza. Ella le dijo que sentía una gran atracción por él y que quería demostrárselo ahí. Le preguntó si había hecho algo similar antes y él le dijo que no, pero ella le mencionó que no era su primera vez y que por ello no debía preocuparse de nada. Los primeros minutos no se ven con la mejor perspectiva porque obviamente estaba disimulando para que él no se diera cuenta de que lo estaba grabando. Ella se alcanzó a quitar una especie de chaqueta muy fina que tenía para hacerle creer que si iba enserio y lo incitó a desnudarse. Él comenzó a hacerlo más rápido y puede verse como se quitó el buso, la camiseta, los zapatos y medias y, por último, el pantalón.

Cuando irrumpieron… cuando irrumpimos en la habitación, ella se puso de pie de golpe y se alejó antes de que intentara besarla y el resto fue mi perspectiva más allá de los otros celulares; la perspectiva real. Lo que ella grabó tenía un corte; era el mismo video pero en un punto lo pausó para escribirles a Marco y Sofía que se alistaran y así lo hicieron.

—Eres de lo peor, no puedo creer que hiciste eso —exclamó Dayana entre risas mirando los videos.

—Ay, no es para tanto —contestó Karla riendo— Además, él solía decir que quería con todas sus ganas tener una experiencia inolvidable con una mujer y yo se la acabo de dar, ténganlo por seguro de que nunca en su puta vida se va a olvidar de esto.

Nos quedamos ahí como unos imbéciles hasta la una y media de la madrugada aproximadamente. Estuvimos bebiendo con más calma, charlando y fumando. Estábamos tan jodidos que Karla nos dijo que podíamos quedarnos a dormir pero que teníamos que irnos temprano en la mañana a las diez u once como máximo. Sofía y Gabriel prefirieron irse a sus casas, llegaron con facilidad gracias a las aplicaciones móviles de transportes que funcionan hasta altas horas de la noche, sobre todo los fines de semana. Nos avisaron por mensaje cuando llegaron porque, aparentemente, nos importó demasiado que no les fuera a pasara nada, aunque con Carlos nos dio completamente igual.

Nos dieron las tres de la madrugada con la música a muy bajo volumen para ya no molestar más a los vecinos. Seguimos fumando y Marco y Dayana se fueron a la pieza del fondo en la que estuvieron antes. Desde la sala comenzaron a escucharse gemidos y otros ruidos y, quizá por el cannabis, quizá por los restos de adrenalina de la broma y las posibles consecuencias que ya sospechábamos, Alex y Karla se calentaron y no fueron capaces de aguantar.

—Kelly —me dijo Karla— ¿te molesta si me voy al cuarto con Alex un rato? No te lo voy a robar para siempre ja, ja, ja.

—¿Qué? —expresé con una cara de rareza y asombro— obvio que no, hagan lo que quieran.

—¿Estás segura? —replicó.

—Ja, ja, ja, si, estoy segura. Vayan tranquilos.

Se pusieron de pie como pudieron y fueron a la pieza de Karla y su gran [c*lo]. Alex me lanzó una rara mirada como de culpa y lástima que no entendí en lo más mínimo. Entonces recordé que le había mencionado a Karla hace un tiempo que él me gustaba. Es altamente probable que la muy chismosa se lo haya dicho, cerré los ojos con fuerza cuando pensé en ello y casi me mal viajo por la enorme cantidad de THC que tenía en la sangre. Siempre me pasaba que —al estar bajo la influencia de esa droga— no podía cerrar los ojos por mucho tiempo porque empezaba a imaginarme cosas horrorosas y a asustarme de la nada.

Traté de calmarme y hacerme la idea de que en realidad si me daba igual que ellos dos follaran y desahogaran los estragos sexuales provocados por la hierba que a mí me gustaba desahogar a través de la masturbación y el porno; tanto el de los sitios comunes y corrientes para ese propósito como el de los tablones de imágenes que no siempre era tan común y corriente.

Nunca ninguno volvió a la sala, todos durmieron en donde tuvieron sexo, yo fumé un poco más hasta caer inconsciente en el sofá grande y dormí muy bien hasta las diez y media de la mañana cuando Karla nos despertó a todos para despacharnos.

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Todos rompieron a carcajadas excepto yo cuando ella dijo “ténganlo por seguro de que nunca en su puta vida se va a olvidar de esto”. Me dio algo de gracia verlo en ropa interior frente a una mujer con la ropa completamente puesta. La marihuana me hizo sentir rara en ese momento porque, como bien mencioné, todo pasó demasiado rápido. Yo fingí que estaba en un plan romántico con Alex así que, me guste o no, debo asumir que fui parte de la broma y participé en lo que la hizo funcionar. Fui útil y no hay nada que pueda hacer para cambiar eso.

Pero al final, Karla mencionó que no era tan grave el asunto. Carlos era un chico de 18 años que cargaba una frustración muy grande por ser de los pocos en el salón —según los chismes y las anécdotas personales de cada uno— que todavía era virgen… al menos era así según ella, aunque a mí no me constaba eso ni mucho menos.

A diferencia de la broma de la que fui consciente sobre mi complicidad, el estúpido chiste de Karla me hizo sentir totalmente alejada de la situación, aunque realmente no pudiera despegarme de ella. Fui cómplice de una broma asquerosa y me ensucié completamente las manos, pero tan solo espectadora de un chiste que no entendí por qué se les hizo tan gracioso a los demás. Interpreté el chiste de Karla como una manera de cerrar con broche de oro su acto, no era una explicación a nada ni mucho menos una justificación, era la confirmación de que el motivo detrás de todo, el porqué de la broma, era simplemente porque sí… y nada más.

Aquello me dejó con un lío moral muy grande en la cabeza. Encontré estúpido el comentario de Dayana diciéndole entre risas a Karla que se había pasado y que era lo peor, pero también me encontré estúpida a mí misma cuando me resultó desagradable el chiste del que no quise ser parte luego de la broma en la que fui cómplice y hasta me burlé de Carlos. No entendí qué me sucedió, no sé decir por qué me incomodó más un chiste que una broma pesada, quizá pensaba que lo mejor era no intentar buscarle la lógica a nada y asimilar que todo debe hacerse, como dicen en el borde del universo, porque sí y nada más.



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Editado: 02.07.2026

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