El Día Que Un Dios Nació

Mortema Mater El Amor De La Muerte

Capítulo 3

Mortema Mater "El Amor de la Muerte"

"Mi pequeño cuervo volará lejos del nido solo para poder cumplir con su misión, lejos de las egocéntricas necesidades de los demás, lejos de todo lo que se considera correcto. Te he dado el poder de tenerlo todo, así que no oses decepcionarme. No seas solo un cuervo, no intentes arrancarme los ojos, porque, oh, mi querido cuervo, ni en millones de años podrías."

– El Destino

Solo un cuento de niños, un mito terrorífico para explicar la existencia de un ser tan sádico y aterrador. Uno creería que es solo una historia para asustar a los más pequeños sobre los riesgos de los bosques, la noche y los lugares oscuros, pero cuando incluso los soldados mejor entrenados tiemblan al escuchar un nombre, una frase, comienzas a dudar de cuánto es ficción. Alguien dijo una vez que no hay sonido más aterrador que el silencio. Hay quienes le temen a la tormenta, pero quizás el riesgo sea esa tranquilidad espesa, la humedad en el ambiente, esa falta de brisa, de sonido o de vida, es lo que hace que la piel se erice, no la lluvia.

Solo es un cuento, una historia de niños, pero los asesinatos son reales, el miedo y la sangre derramados son reales, la muerte es real, y ese es el mayor miedo de los adultos. ¿Qué temería más un inmortal que morir? Que te arrebaten lo que te juraron que era tuyo. Las personas siempre han luchado por el poder, por controlar el mundo, por tener bienes materiales, por ser los únicos o los mejores. ¿Quién sería tan tonto de entrometerse en una guerra de miles por un trofeo si hay otro trofeo exactamente igual justo al lado? Nadie debería entrar en una pelea perdida, entonces ¿por qué competir en esa guerra? Dei Virtute tiene el poder, Virindia Homiterra tiene la sabiduría, el futuro estaba prácticamente escrito, entonces ¿qué le queda a los demás? ¿Qué tiene Mortema?

La historia cuenta cómo en una gélida noche, en tierras muy alejadas de la cálida África, en donde hoy en día estaría Japón, un cuervo alzó vuelo, el sonido de su aletear cortando el silencio a su alrededor, sus plumas más oscuras que la propia noche, su suave ala acarició un imponente rosal de rosas rojas que, al hurtarle una pluma, perdió uno de sus pétalos, ambos cayeron formando una siniestra danza en el aire. El pétalo rojo junto a la pluma azabache cortando la monotonía de la nieve blanca, hasta producir un llanto, un dulce sonido de un bebé temblando de frío en el helado invierno.

Los cuervos volvieron sobre sus aleteos para ver a la criatura que había nacido de una de sus plumas, sabían quién era, no era difícil de reconocer a la hija de su divinidad Mercurio, una niña con cabello negro lacio, como si la noche hubiese llovido sobre su cabeza, unos ojos verdes brillantes y unos delicados cuernos completamente negros decorando su cabeza. Sin perder más tiempo, las aves tomaron a la pequeña bebé para alzar vuelo con ella y llevarla a una fría cueva en lo alto de una montaña, donde pasaría los siguientes años de su vida. La niña creció colmada de objetos y comida.

Tenía lo que pidiese, si quería una comida en específico sus amigos emplumados salían al instante a conseguírsela, si quería una flor, algo brillante, una hoja, un animal, cualquier cosa que quisiese podía obtenerlo, excepto libertad, no había visto el cielo desde el día de su nacimiento. La cueva era un gigantesco laberinto de paredes rocosas y heladas, Mortema había aprendido a distinguir la belleza de cada gris, sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad, sus pies ya no dolían contra el áspero suelo y su piel estaba a la misma temperatura que su helado hogar, no conocía el día ni la noche, pero conocía a la encantadora soledad, el silencio y la oscuridad. Y en noches especialmente solitarias recurría a hablar consigo misma.

–Oh querido señor, fuerza que todo lo sabe y todo lo es, ¿por qué me has dado a mí, de todos tus hijos, esta vida tan injusta? ¿Acaso debería ser castigada por solicitar más cuando ya poseo todo? ¿Acaso es una especie de metáfora? Me has otorgado una familia que me cuida sin descanso pero que jamás podrá entenderme, ¿seré acaso un ser incoherente y demencial para ellos? Todos hablan en su idioma, pero apenas logro entender que son alaridos. –La niña acercó su huesudo y pálido dedo al pico del animal–. Dime, ¿soy una loca a tus ojos solo porque no puedes comprender lo que digo? –El animal ni siquiera la miró, acostumbrado a la dulce voz–. Guerra, ¿sabes lo que es? Porque yo jamás la he visto, sospecho que ni siquiera existe, pero sé que es algo grotesco y se da por este mismo motivo, cuando no entiendes las palabras de una persona, parece un demente ante tus ojos, pero si pudieras sintonizar su mente con la tuya quizás no estuvieses tan obstinado –el ave miró extrañado a la niña–. No me mires así, acabo de explicarte por qué somos moralmente superiores a... bueno, no sé siquiera si la guerra existe, pero ese concepto está aquí –murmuró tocando la parte posterior de su cabeza–. La guerra es muerte, conozco tantos conceptos excepto la muerte. ¿Qué es la muerte? ¿Sabes? Mi nombre significa la Madre de la Muerte, espero que sea solo una expresión porque en ningún momento suena agradable esa frase.

El silencio volvió a inundar la cueva mientras la niña se dejaba caer sobre la dura superficie. –La guerra es solo para valientes, ¿pero qué significa ser valiente? Nadie debe pelear una guerra perdida siendo inteligente, y los más inteligentes ni siquiera pelean, solo observan y ordenan hasta que sea necesario dar el golpe de gracia –susurró mientras recorría las imperfecciones de la piedra con sus pálidas manos–. Así lo haría el destino o eso creo, la vida es una guerra cuya estrategia dirige el destino, el mismo capitán para ambos bandos. ¿Cómo espera el destino que ambos bandos no se rebelen contra él? Supongo que su soberbia nos guiará por caminos inescrutables. Quiero ver muerto al destino, antes de que este logre verme muerta a mí. –Uno de sus dedos chocó contra una planta de un color rojo brillante que le irritó la piel en el acto.



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En el texto hay: dioses, aventura, dioses y mitología

Editado: 02.07.2026

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