El Efecto Oliver

9. LA INERCIA DEL DIA DESPUES

CALI
No dormi, No de la forma que una persona normal duerme. Pase la noche en un estado de vigilia consciente, repasando el beso en bucle como si fuera una grabacion de alta resolucion que necesitaba ser analizada para detectar fallos de seguridad. Pero no habia fallos. Habia una calidez persistente en mis labios y una sensacion de ligereza en mi pecho que desafiaba la ley de la gravedad.

A las ocho de la mañana, estaba subiendo las escaleras del observatorio. Mis piernas se sentian pesadas, pero mi mente estaba a mil por hora.
¿Como se supone que debia saludarlo hoy? ¿Con un apreton de manos profesional? ¿Con un "buenos dias, ayer alteraste mi mapa neuronal de forma irreversible"?
Cuando abri la puerta, el sol de la mañana inundaba la estancia. Oliver ya estaba alli, pero no estaba trabajando. Estaba sentado en mi escritorio, balanceándose suavemente en mi silla giratoria, mirando el telescopio con una expresion que solo podia describir como "absurdamente feliz".

En cuanto me vio, se detuvo. Su sonrisa se ensancho y senti ese tiron electrico en el estomago que ya se estaba convirtiendo en algo constante.
-Buenos dias, genio- dijo èl, levantandose. No se quedo a la distancia; camino directamente hacia mi.
-Buenos dias- respondi, intentando mantener mi voz en una frecuencia estable. Deje mi mochila en el suelo y busque desesperadamente mis gafas para tener algo que hacer con las manos. -Veo que has llegado temprano. La eficiencia matutina ha subido un diez por ciento, al parecer-
Oliver se detuvo frente a mi, demasiado cerca para que mis defensas funcionaran. ame quito suavemente las gafas de las manos y las dejo sobre la mesa.
-Cali, detente- susurro con diversion. -No vamos a hacer esto hoy. No vamos a fingir que solo somos dos personas hablando de porcentajes-
-Es una forma de procesar la informacion, Oliver- dije, aunque mi mirada bajo a su boca casi por instinto. -Ayer ocurrio un evento significativo. Un cambio en las condiciones iniciales del experimento. Necesito tiempo para recalcular la trayectoria-
-¿Recalcular?- èl solto una carcajada y puso sus manos en mis hombros. -El calculo ya esta hecho. Estamos juntos. Fin de la ecuacion-.
Me quede mirandolo. Su seguridad era casi ofensiva para alguien que vive en duda metodica como yo.
-No es tan sencillo- murmure, aunque me permiti apoyar mis manos en sus antebrazos. -Hay variables externas. Maya. Tus padres. El hecho de que en tres semanas termina el proyecto de restauracion y...-
-Y nada- me interrumpio èl, acercando su cara a la mia. -Lo de anoche no fue una anomalia, Cali. Fue el inicio. Y si te preocupa Maya. creo que deberias mirar hacia la puerta-

Me gire bruscamente. Maya estaba apoyada en el marco de la puerta con una caja de donuts y una sonrisa que iba de oreja a oreja. Tenia esa mirada de "te lo dije" que tanto odiaba y que, en ese momento, me resulto extrañamente reconfortante.
-Vaya, vaya- dijo Maya, entrando como si fuera la dueña del lugar. -Veo que la inspeccion tecnica del jardin botanico fue un exito rotundo-
-Maya, estamos trabajando- dije, tratando de recuperar mi dignidad, aunque Oliver no me soltaba.
-Claro, y yo soy atrofisica- se rio ella, dejando los donuts en la mesa. -Escucha, solo venia a decirte que mama ya esta planeando la cena de celebracion por el fin del proyecto. Y esta vez, Oliver, no dejes que salga corriendo antes del postre-
Oliver me apreto un poco loa hombros y me guiño un ojo.
- No va a ir a ninguna parte, Maya. Creo que por fin ha entendido que hay cosas que no se pueden resolver huyendo-

Me quede alli, entre los dos, sintiendo que mi mundo se habia vuelto mucho mas ruidoso, mas desordenado y infinitamente mas complejo de lo que jamas habia imaginado. Mire a Oliver, luego a Maya, y finalmente a los engranajes del telescopio que brillaban bajo el sol.
-Esta bien- dije, permitiendome sonreir por primera vez en toda la mañana. -Acepto que el sistema a cambiado. Pero sigo queriendo mis datos para mediodia. El amor no justifica la pereza intelectual, Oliver-
-Recibido, jefa- dijo èl, inclinandose para darme un beso en la mejilla antes de volver a su escalera de mano.

Mientras me sentaba en mi escritorio y abria mis programas, me di cuenta de algo importante. La logica sirve para entender el universo, pero para vivir en èl, a veces necesitas que alguien desordene los planos. Y por primera vez en mi vida, no tenia ninguna prisa por volver a ordenarlos.

Maya se marco despues de terminarse medio donut y lanzarnos una mirada que era pura victoria.
El observatorio volvio a quedar en ese silencio compartido que, por primera vez, no se sentia como una zona de combate. Pero mientras mis dedos se movian mecanicamente sobre el teclado, un numero empezo a parpadear en mi mente con mas intensidad que cualquier error de codigo: 21.
Faltaban ventiun dias para que el contrato de Oliver terminara. Ventiun rotaciones terrestres antes de que el estudio de arquitectura lo reclamara de vuleta en la capital.

Me detuve en mitad de una formula. El panico, ese viejo conocido que creia haber domesticado anoche bajo laseres, asomo la cabeza. Mi cerebro, progamado para la prevision de riesgos, empezo a proyectar escenarios.
-¿Cali?- La voz de Oliver me devolvio a la realidad. Estaba a mitad de la escalera, con un destornillador en la mano, mirandome con el ceño fruncido. -Te has quedado congelada. Tu CPU ha dejado de procesar-
-Estaba pensando en la inercia- menti, aunque la inercia era exactamente lo que me asustaba. La inercia de una vida que seguia adelante sin importar mis sentimientos.
-Mientes fatal cuan do intentas ser tecnica- dijo èl, bajando de un salto. Se acerco a mi mesa y se apoyo en ella, invadiendo mi campo visual. -Estas pensando en el final del mes, ¿verdad?-
Odiaba que hiciera eso. Odiaba que leyera mis variables antes de que yo pudiera encriptarlas.
-Es un dato objetivo, Oliver- dije, cerrando el portatil,de golpe. -El proyecto tiene una fecha de finalizacion. La restauracion se completa, el presupuesto se cierra y las personas vuelven a sus coordenadas originales. Es una trayectoria logica-
Oliver suspiro y me quito las manos de encima de la tapa del portatil, entrelazando sus dedos con los mios.
-¿Coordenadas originales? Cali, no soy un satelite que vuleve a su orbita. Soy un tipo que se ha dado cuenta de que su orbita esta exactamente donde tu estes-
-Pero tu trabajo esta en la capital. Tu vida esta alli. Mi doctorado empieza en seis meses. La distancia es un factor de degradacion el cualquier sistema de comuniacion...-
-¡Para!- me corto èl, pero no con enfado, sino con una sonrisa triste. -Deja de usar la fisica para intentar rompernos antes de que empecemos. Si, el proyecto acaba. Si, hay tres horas de cohe entre nosotros. Pero ¿sabes que no estas teniendo en cuenta en tu ecuacion?-
-¿El que?- pregunte, sintiendo que el nudo en mi garganta se apretaba.
-La voluntad. La fuerza no conservativa que decide que el camino mas corto no siempre es el mejor-.
Se inclino y me dio un beso corto en la frente, un gesto tan tierno que me dolio.
-No voy a desaparecer, Cali. No esta vez. No voy a dejar que tu ahora me dejes a mi con un grafico de barras sobre por que no funcionaremos. Vamos a terminar este observatorio y luego... luego diseñaremos nuestro propio plano. Uno que no tenga fecha de caducidad-




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