El Efecto Oliver

23. EL PRECIO DE LA VERDAD

CALI
El frío de la noche parecía haberse filtrado debajo de mi piel, instalándose en mis huesos.

Me quedé allí, de pie en mitad del aparcamiento, viendo cómo las luces traseras del coche de Oliver se alejaban hasta convertirse en dos puntos rojos que desaparecían tras la cortina de nieve.

Le había dicho todo lo que siempre quise decirle. Le había negado el perdón. Debería haberme sentido libre, victoriosa.
Pero en lugar de eso, sentía que el peso de las ruinas de las que Lucas hablaba y me estaban aplastando.

Caminé hacia los dormitorios con la respiración entrecortada, pero antes de llegar a la entrada, vi a dos figuras apresuradas que venían en dirección contraria.

Maya venía envuelta en una bufanda gigante y Javi traía una expresión de puro pánico.

-¡Cali!- gritó Maya, alcanzándome. -Javi me lo ha contado... que Oliver estaba aquí. ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?-

-Se ha ido- dije, y mi voz salió como un susurro helado- Le he dicho que se largara. Le he dicho que no quiero volver a saber nada de él-

Maya suspiró, una mezcla de alivio y tristeza. Al fin y al cabo, Oliver era su hermano, pero ella sabía mejor que nadie el veneno que él podía llegar a ser.

Sin embargo, Javi no miraba hacia donde se había ido el coche. Miraba hacia el edificio de los dormitorios.

-Cali... Lucas nos ha pasado por el lado hace un minuto- dijo Javi con voz grave. -No nos ha saludado. Tenía una cara que no le había visto nunca-

-Me ha visto con Oliver- confesé, sintiendo que las lágrimas que le había negado a mi ex empezaban a quemarme los ojos. -Ha visto que lo he llamado. Cree que sigo atrapada en ese círculo, y tiene razón en estar enfadado, pero no es lo que él piensa. No lo he llamado porque lo quiera, le he llamado para que me dejara en paz-

-Cali, escucha- Maya me tomó de los hombros, obligándome a mirarla. -Mi hermano es como una fuerza de la naturaleza: arrasa con todo y espera que los demás limpien el desastre. Pero Lucas no es así. Si dejas que el suelo se agriete ahora, no habrá forma de arreglarlo después. Tienes que hablar con él antes de que sea demasiado tarde-

-¿Y qué le digo?- pregunté desesperada. -Tiene razón. Lo he usado como un borrador-

-Dile la verdad- dijo Javi con sencillez. -Dile que Oliver es tu pasado, pero que él es tu presente. Y si tienes que tirar el móvil a la alcantarilla para demostrárselo, hazlo-

Subí las escaleras del dormitorio casi corriendo. Mi mente era un caos de cálculos y emociones rotas.
Llegué a la puerta de Lucas y llamé. Una, dos, tres veces.

-Lucas, ábreme. Por favor-

Silencio. Sabía que estaba allí. Podía oír el sonido de algo pesado siendo movido dentro de la habitación.

-No voy a irme, Lucas. Me da igual si tengo que dormir aquí en el pasillo y despertarme cubierta de nieve. No lo he perdonado. Le he echado. Para siempre-

Finalmente, la cerradura giró. La puerta se abrió solo unos centímetros, lo justo para ver su rostro.
No había rastro de la dulzura que solía tener. Parecía un extraño.

-¿Para qué, Cali?- preguntó él, con una voz cargada de una fatiga emocional absoluta. -¿Para que mañana publique otra foto, o te mande otro plano, y vuelvas a caer? No puedo vivir esperando a ver qué truco nuevo saca Oliver de la manga para recuperarte. No tengo esa energía-

-He borrado su número- dije, sacando el móvil y mostrándole la pantalla- He bloqueado su correo. Y mañana, voy a enviar un informe a la asociación de arquitectos diciendo que mi nombre está en esa placa sin mi consentimiento legal. Voy a borrarme de su vida con la misma frialdad con la que él me borró a mí-

Lucas se apoyó contra el marco de la puerta, cerrando los ojos.

-¿Por qué me besaste anoche, Cali? Sé sincera. Por una vez, no pienses en lo que Oliver te hizo, piensa en lo que tú sentiste-

Me quedé en silencio un segundo, dejando que el ruido del viento en el pasillo llenara el espacio.

-Te besé porque eres la única persona que me hace sentir que el suelo es firme- respondí, y esta vez mi voz no temblo. -Te besé porque cuando estoy contigo, no soy "la ex de Oliver" ni "la ingeniera de Vega". Soy solo Cali. Y tuve miedo porque me di cuenta de que si te perdía a ti, me perdía a mí misma. Oliver es solo ruido, Lucas. Tú eres la música. Pero he estado tan sorda por el ruido que se me olvidó cómo escuchar-

Lucas abrió los ojos.
Había una lucha interna en su mirada. Quería creerme, pero el daño de verlo en el aparcamiento seguía fresco.

-Necesito tiempo, Cali- dijo por fin. -Necesito saber que si me quedo, no es para ser el premio de consolación en tu guerra contra él. No quiero ser tu "compañero de equipo" si el equipo solo juega para ganarle a Oliver-

-Lo entiendo- dije, dando un paso atrás, respetando su espacio. -Me voy a centrar en las prácticas de invierno. En mi carrera. En ser la arquitecta de mi propia vida, como tú dijiste. Y si algún día decides que todavía hay un sitio para mí en tus planos... aquí estaré-

Lucas asintió lentamente y cerró la puerta. No fue el final de película que esperaba, pero fue real.

Bajé al vestíbulo, donde Maya y Javi me esperaban sentados en uno de los sofás viejos.
Maya me pasó un termo con chocolate caliente.

-¿Y bien?- preguntó ella.

-Le he dado su espacio- dije, sentándome entre ellos. -Y me he dado cuenta de algo. Oliver cree que puso mis iniciales en bronce para honrarme, pero en realidad fue para encadenarme. Y no voy a dejar que lo haga-

-¿Qué vas a hacer?- preguntó Javi.

-Voy a aceptar esa oferta de prácticas en Londres- dije, sorprendiéndome a mí misma.

Era una oferta que había rechazado hace semanas porque estaba demasiado cerca de la ciudad de Oliver.

-Pero no voy a ir para estar cerca de él. Voy a ir para trabajar en la firma que compite con la suya. Voy a demostrarle que no necesito estar grabada en su pared para ser eterna-




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