El helicóptero emprende el vuelo, en cuestión de minutos están sobrevolando el hospital militar. Eduardo ya había llamado a uno de sus amigos médicos y los esperaban preparados, mientras trasladan a Bella en camilla los amigos hablan en la azotea.
— ¿Qué está pasando? —pregunta Juan.
— Esto es largo de contar__
—¡Desembucha de una vez!_
— ¡La están queriendo matar, en el hospital le hicieron un atentado y antes en la ciudad también intentaron matarla!__
— ¿Pero por qué?__
— No lo sé, ella perdió la memoria y no recuerda ni su nombre y no sabe quién intenta matarla. Vamos, tengo que hacer el ingreso, ¿cómo haremos?, ¿ella no es militar? Puedo perder mi trabajo por hacer esto__
— No quiero que pierdas tu trabajo, pero si la llevo a otro hospital la van a matar__
Caminan rápidamente hasta la sala de admisión, Eduardo le entrega el carnet de identidad y el médico ingresa los datos.
— Está registrada en el seguro militar, ella es o fue militar —dice Juan.
Ramiro, que aún no se ha ido, toma el carnet y observa la foto de Bella.
— No la conozco, pero puede ser de los marines, la terrestre o no sé __
El médico termina de llenar el formulario y Bella es ingresada a la sala de recuperación, Eduardo está a su lado.
— Me duele la cabeza —se queja ella.
— Voy a avisarle a Juan —responde Eduardo.
Cuando va de salida encuentra una enfermera que viene empujando un carrito.
— ¿Se le indicó algún analgésico a la Señorita Gloria Casanova? —pregunta él.
La mujer levanta la cabeza y lo mira.
— ¡Doctor Santamaría, que alegría verlo! —Ella revisa las indicaciones— Sí, también antibióticos, antiinflamatorio y un suero__
— Gracias __
— ¿Es su esposa?
— No, ella es mi novia __
El estómago de Eduardo le recuerda que no ha comido nada y se dirige a la cafetería del hospital, encuentra a Juan que está comiendo algo y se sienta con él.
— Cuéntame colega, ¿cómo conociste a tu novia?, ¿qué tiene de especial que ganó tu corazón?, recuerdo que después que Carmen rompió tu corazón no querías saber nada sobre mujeres __
— Es una mujer muy especial —responde Eduardo.
— ¿Cuando perdió la memoria, te recordó a ti? __
— No, cuando recobre la memoria quizá no sepa quién soy __
— O sea que la conoces después de la pérdida de memoria...interesante __
La comida de Eduardo llega y come como un oso hasta quedar saciado.
— En una hora voy a hacerle una cura, quiero cambiarle el vendaje —dice Juan.
— Gracias, amigo __
— Es mi trabajo, no tienes que dar las gracias __
— Lo digo porque estabas dispuesto a arriesgar tu empleo por ayudarme __
— Tranquilo, te debo la vida, no olvido que fuiste el único que arriesgó su vida y regresó por mí cuando estaba herido, gracias __
— Ya me diste las gracias antes, era mi deber de amigo y de militar __
— Pero solo tú regresaste __
Dicho esto se retira apresurado y Eduardo hace lo mismo. En la habitación de Bella.
— Debo ir a buscar mi auto que lo dejé aparcado en el otro hospital, también tengo que cancelar la habitación en el hotel, buscar mi equipaje y conseguir una habitación por aquí cerca __
Un camillero viene por Bella para llevarla a la sala de cura.
— Te acompaño a la cura y me voy __
— Está bien Eduardo, muchas gracias —expresa ella con agradecimiento.
Juan retira los vendajes y una cicatriz con 6 puntadas se deja ver, han hecho un buen trabajo; rasuraron una línea de cabello de 2 centímetros de ancho por 6 donde hicieron el corte, cuidando así su hermosa cabellera y la herida es pequeña, no dejará cicatriz grande. Juan lava la herida y coloca antiséptico cicatrizante y vuelve a tapar con vendas.
— Está muy bien, unos pocos días más y le retiro los puntos __
Eduardo se despide de Bella y se va. En el taxi va pensativo, en su mente revive la guerra donde fue enviado como médico militar, recuerda un enfrentamiento en una pequeña población, los niños muertos y otros heridos y mujeres llorando a gritos, la niña de unos 8 años que murió mientras él le daba los primeros auxilios.
Vio sus compañeros morir y a otros gravemente heridos y él luchando por salvar sus vidas, mientras el país los enviaba a morir. Entendió que la guerra es lo más bajo que existe, pelean por complacer la ideología de los poderosos y mueren los inocentes y no les importa, lo llaman daños colaterales. Recuerda que cuando se fue iba con el corazón herido por la traición, pero volvió con el corazón destrozado.
Odió el sistema social, la milicia, los poderes en la sociedad, la hipocresía, la doble moral y detestó las noticias ofrecidas desde el ángulo que conviene, cansado de los corruptos, los pedófilos y de toda alimaña. Analizando que no podía solo contra todo lo malo y viendo que nada cambiaba, se aisló de todo en las altas montañas, en las tierras que heredó de su abuelo.
Eduardo Santamaría, hijo de madre norteamericana y padre español es alto, musculoso, con ojos negros de mirada profunda, cabello oscuro lacio y rebelde, una cara de rasgos bien definidos, piel blanca y tostada por el sol del verano, demasiado guapo para ser real. A su paso las mujeres voltean a verlo. Inmerso en sus pensamientos escucha:
— Señor, llegamos al hospital __
Paga y va rápidamente al parqueadero, sube al todoterreno, conduce y llega al hotel. Empaca sus pertenencias, paga y va en busca de su amigo Ramiro. Entra a la oficina.
— Amigo, vine a darte las gracias, pero también a pedirte otro favor —dice Eduardo, mientras tiende su mano.
— Estoy a tu orden, para eso son los amigos —
— Necesito investigar sobre quién es Bella o mejor dicho Gloria Casanova, yo la encontré un día de invierno inconsciente tirada en la nieve, la llevé a mi cabaña y la cuidé, tenía un fuerte golpe en la cabeza y estuvo casi dos meses en coma. Cuando despertó no sabía quién era y aún no recuerda nada, está rodeada de misterio y ahora nos enteramos que también es militar, parece que ofendió a alguien poderoso, matones van tras ella; quiero que entres al sistema militar para ver su información y eso podría arrojar alguna luz sobre el misterio __