El Ermitaño

¿Qué está pasando aquí?

​Después de las compras regresan a la mansión; Lourdes prepara un almuerzo rápido a petición de Bella. Hace espaguetis y destapa una lata de salsa napolitana, mientras Bella está poniéndose un disfraz de hombre. Cuando está lista, va a la cocina.

​—Gloria, ¡mi niña, pareces un hombre!

​—Soy un hombre, ¿qué tal mi voz? —responde Bella imitando la voz masculina.

​La comida está lista, pero no se sientan a comer. Bella lleva una mochila en la espalda y le pide a su abuela:

​—Abue, lleva un envase con comida para dos, y vámonos, tenemos varias cosas que hacer.

​Lourdes pone comida en envases y se vuelven a marchar. Bella conduce hasta el orfanato donde fue con Eduardo.

​—Abuela, allí hay una posada, vamos a alquilar una habitación que tenga vista al orfanato.

​Entran y la abuela, entrenada por Bella, dice:

​—Necesito una habitación con vista a la calle del frente.

​—Sí, tenemos una, pase por aquí.

​Bella entra y revisa la ventana, se fija que tenga una buena vista.

​—Sí, esta nos sirve.

​Lourdes toma la habitación y paga con su tarjeta.

​Se sientan en una pequeña mesa y comen el almuerzo. Bella está atenta a los autos que llegan al orfanato y toma notas. Al cabo de un rato regresan a la mansión, Eduardo aún no ha regresado. Bella recibe una llamada de Eduardo.

​—Perdón por la tardanza, almuercen sin mí, tuve que ir a tu casa.

​—Cuéntame por qué Eduardo te llama Bella.

​—Es que cuando Eduardo me encontró inconsciente y me llevó a la cabaña, pasé casi dos meses dormida y por eso me puso la Bella Durmiente.

​Lourdes sonríe.

​—Y ahora dime, ¿para qué quieres esa habitación?

​—Es que creo que los niños del orfanato son maltratados y quiero investigar.

​Al rato llega Eduardo y se sientan a hablar.

​—Los empleados ladrones de tu casa están detenidos y se necesita poner una demanda contra ellos para que paguen su crimen, dice Ramiro que Lourdes puede hacerlo como tu familiar.

​Bella se queda pensativa.

​—¿No será peligroso para mi abuela?

​—No creo que corra peligro, pero ella puede demandar acompañada de un abogado y luego firmar un poder para que su abogado la represente.

​Bella lo piensa y pregunta:

​—¿Tú quieres hacerlo, abuela?

​—Sí quiero ir, esos delincuentes deben pagar por sus fechorías.

​—Mañana voy a ir a la cabaña, nos vamos a tardar un poco aquí y quiero traer a Roko.

​—Está bien, mi amor.

​Al siguiente día, Eduardo se marcha en el helicóptero para la cabaña. Bella sale disfrazada de hombre.

​—Abuela, voy a salir, si regresa Edu y yo no he vuelto, dile que fui por ingredientes para la comida.

​Bella conduce el todoterreno hasta un centro comercial donde compra cámaras de vigilancia y luego va hasta la posada. Entra y coloca cámaras de vigilancia muy pequeñas en la ventana de la habitación, dirigidas en dos ángulos hacia el orfanato, se queda una hora vigilando, y en su cuaderno toma notas.

​De regreso a la mansión, compra los ingredientes para preparar una deliciosa receta.

​—¡Abue, ya llegué!

​Va a la alcoba de las pelucas y se quita el disfraz, y se pone a preparar el almuerzo. Faltando solo minutos para que esté listo el almuerzo, llega Eduardo. Roko entra a la casa y saluda a Bella meneando la cola, muy feliz de verla.

​Cuando Roko ve a Lourdes, se pone muy feliz y se echa a su lado, mientras ella pasa su mano por el pelaje del noble animal. Eduardo y Lourdes se lavan las manos y entre los dos ponen la mesa. Están sentados a la mesa y Eduardo las pone al día:

​—Ya hablé con mi abogado de confianza, viene a las 2:00 p. m.

​Lourdes pregunta:

​—¿Vamos hoy mismo a demandar?

​—Ahora cuando venga el abogado, nos dirá cuándo —responde Eduardo—. Hoy también tengo cita con el detective, debe tener información importante.

​Terminan de almorzar y Lourdes pone la loza en el lavaplatos y se retira a darse una ducha y cambiarse de ropa. Bella y Eduardo se quedan hablando.

​—Mi amor, ¿qué medidas vas a tomar con respecto al chef y el administrador de tu restaurante?

​—Novio mío, te dejo esa decisión a ti.

​—Pero yo no puedo despedirlos ni tomar las medidas necesarias, Lourdes sí puede, es tu abuela y tiene derecho sobre tu patrimonio a falta de ti.

​Bella responde:

​—¿Qué se debe hacer?

​—Hacer una auditoría en las cuentas del local, después despedir al administrador y al chef, contratar un administrador de confianza, y a otro chef.

​—Está bien, mi amor, que se haga lo que estimes conveniente.

​—Ahora, después de la cita con el abogado, vamos para allá.

​Eduardo llama a su contador y se ponen de acuerdo para ir hoy mismo al restaurante. A las 2:00 en punto llega el abogado. Bella está presente pero con peluca y lentes para no ser reconocida.

​—Recomiendo que vayamos hoy mismo, de lo contrario pueden salir libres —propone el abogado.

​—Vamos de una vez, yo estoy lista —expresa Lourdes.

​—Vámonos entonces.

​El abogado, Lourdes y Eduardo se disponen a partir. Bella le da un beso a su abuela:

​—Cuídate.

​—Estaré bien —responde Lourdes con una sonrisa.

​Eduardo besa a su novia y se retiran. Bella corre a su laptop y revisa las imágenes de las cámaras que colocó en la ventana, nota que llegan muchos autos lujosos. Ve unas imágenes que la dejan perturbada.

​—¿Qué está pasando aquí?



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En el texto hay: persecucion, secuestros, atentados

Editado: 03.03.2026

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