El Ermitaño

Herramientas de espionaje

​Bella hace silencio y luego continúa:

​—Descubrí que no solo él está metido en la red de maleantes, sino que hay otros, además tienen una casa en un islote donde llevan a niños para ofrecerlos a pedófilos millonarios, políticos, cineastas, policías, militares y más.

​Mi comandante, el que me envió a investigar, que además es un abogado militar, fue enviado al extranjero, por lo que pienso que pudieron haber encontrado las cámaras y hay uno más arriba en la cadena de mando involucrado, y eso también pudo ser la causa del atentado.

​Pienso que me dieron un golpe para matarme para evadir sospechas sobre los militares, o quizá me dieron un golpe para capturarme y creyeron que estaba muerta al no despertar, de seguro fueron maleantes contratados al azar. Lo extraño de todo es que algunos de mis empleados están involucrados o también pueden ser espías infiltrados.

​Eduardo, que la oye atentamente, interviene:

​—Esas hipótesis son muy acertadas, ¿tienes las coordenadas del islote?

​—Las tenía, pero recuerdo claramente dónde queda, un día que estaba de permiso los seguí en mi helicóptero, de lejos los vi llegar, las cámaras enviaban videos a mi móvil por ese entonces.

​—Hay mucha impunidad porque los implicados tienen poder. Por las cámaras vi a varias niñas ser llevadas a la casa unos días antes del atentado, estaba buscando la manera de rescatar a las víctimas secuestradas, por esos días.

​Eduardo toma su mano.

​—Es terrible lo que está pasando —expresa.

​—Vamos y les caemos en una operación, rescatamos a las víctimas y acabamos con los monstruos, pena de muerte, esas lacras no cambian nunca, y si van a la cárcel pueden salir libres, tienen dinero e influencias.

​Bella mueve la cabeza en señal de aprobación.

​—Tienes razón, mientras menos haya, menos peligro corren los niños.

​La TV está encendida y una noticia llamó su atención: «La policía encontró al empresario Rino Martino muerto junto a 4 hombres más, en su casa de campo. La policía está haciendo las experticias de rigor, una mujer policía experta en evidencias encontró múltiples videos y fotos de pornografía infantil en la villa que involucran al empresario asesinado y a otros. Las cámaras de vigilancia de la villa fueron arrancadas, se cree que fueron al menos un grupo de 4».

​En el comando de la policía hay una controversia que divide a los investigadores en dos bandos, un grupo opina:

​—¡Merecían la muerte!, eran unos sucios pedófilos, no vamos a gastar energías buscando al héroe que los mató.

​Otro grupo opina:

​—Debemos investigar a quienes tomaron la justicia por su mano.

​Un policía contesta:

​—Tenía que ser así, los ricos cometen delitos aberrantes y quedan impunes, esta vez les dieron su merecido y borraron toda evidencia y seguro que usaron guantes.

​Eduardo tiene a Bella abrazada y recostada en su pecho.

​—Katy, la niña que rescatamos, sé quién es, cuando investigaba sobre ti, vi un perfil de una mujer con muchas imágenes de la niña, estaba desaparecida… y en un comentario en YouTube te preguntó si sabías algo de su hija.

​Bella expresa:

​—Sí, mi amor, gracias a Dios está con su familia, la madre lloró al verla… Fue algo bueno en medio de tanta maldad.

​A la mañana siguiente, Eduardo y Bella se reúnen con el grupo de rescate. Están en las instalaciones de la empresa de seguridad de Eduardo.

​—Vamos a llevar a cabo el plan del cual les hablé en la granja.

​Bella abre su portátil y en la pantalla muestra una oferta de Smart TV que ofrece una importante cadena de tiendas.

​—Necesito el número de cuentas de tres voluntarios que van a ir a comprar los TV.

​Los cinco hombres se ofrecen y Bella guarda sus cuentas en el directorio de su cuenta de banco y escoge a tres.

​—Ranier, Pedro y Arbey irán de compras; Luis, Salim y yo vamos a cada uno de los tres orfanatos, estén atentos a su móvil. Ya tienen el dinero en sus cuentas para la compra de los TV, cada uno compra tres, ¡vamos, en marcha!

​A las 9:00 a. m. se presentan tres hombres a cada uno de los tres orfanatos marcados en la lista de Gloria.

​—Vengo de parte de mi jefe, él quiere donar televisores modernos para los niños y también uno para su oficina, si están de acuerdo, hoy mismo los hago traer —le informa Salim a la directora del orfanato.

​—¡De lógica, estoy de acuerdo!

​Salim hace una llamada.

​—Pueden traer los TV a la calle 15, orfanato San José.

​El hombre se despide con un apretón de manos.

​—Esta misma tarde tendrá los TV instalados por un experto técnico.

​—Muchas gracias, ¿y quién es su jefe?

​—Es un artista famoso que quiere permanecer en el anonimato.

​La misma escena sucede en los tres orfanatos, los encargados de las misiones se reúnen de nuevo en la empresa de seguridad. Están ocupados poniendo cámaras y micrófonos en los televisores y en el control remoto de cada uno; con ropa de técnicos, los tres hombres que compraron los TV se presentan por la tarde con un ayudante en cada orfanato.

​Instalan un TV en el comedor, otro en el salón de recreación y otro en la oficina del director. Ahora están en la oficina que es su comando de operaciones. El sacerdote que dirige el orfanato de la calle 8 quiso su TV en su alcoba. Bella recuerda al sacerdote, uno de los niños que ella rescató le contó a la psicóloga lo perverso y sádico que es el señor cura.

​Eduardo habla con el grupo:

​—Vamos a tener trabajo, estén alertas, en algunas ocasiones tendremos que salir a rescatar niños rápidamente.

​Bella toma la palabra:

​—Desde ahora están contratados, en sus cuentas tienen un adelanto por sus servicios, pero el que quiera dejar el grupo puede irse, nadie va a cuestionar su decisión.

​Ranier responde:

​—Quiero hacer esto porque me sale del corazón, no espero que me paguen, mientras tanto puedo trabajar en otro cargo.



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En el texto hay: persecucion, secuestros, atentados

Editado: 03.03.2026

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