Lourdes se retira a ver TV, Salim ordena la vajilla, Eduardo y Bella se toman la copa de vino y luego se dirigen a la mansión de Lourdes. Al llegar Ranier les muestra unas imágenes. __ Pena de muerte para este pedofilo, es un sucio y perverso moustruo __. Bella llora cuando ve las imágenes del niño amarrado. __ El bastardo lo amarra porque el niño se resiste a ser abusado, cero…no quiero que veas más __. Dice Ranier y detiene el video.
Los tres se cambian de ropa. __ Es temprano aún, hay mucha gente en la calle, y por allí es muy concurrido, esperemos un poco más tarde __. Recomienda Bella. __ Está bien, esperemos que sea más tarde, ya revise las cámaras de la calle, puedo tumbar el servicio de vigilancia por unos 10 minutos, es de una empresa y si la falla persiste envían el servicio técnico__. Eduardo que había estado callado dice.
__Tenemos que hacer el trabajo en menos de cinco minutos.__
—Apliquemos lo mismo que al cardenal —termina diciendo Eduardo.
A las 12 de la noche, Ranier tumba el servicio de vigilancia por cámara y tratan de entrar a la casa del sacerdote, pero las puertas están cerradas. Eduardo abre una ventana y entra; de inmediato Ranier salta detrás de él. Bella se quedó en el auto. Los dos hombres caminan por la casa en penumbras, abren la puerta y el sacerdote está preparando un látigo para golpear al niño que aún está atado de pies y manos.
En un ataque de ira, Eduardo le quita el látigo y le da un latigazo al cura.
—¿Su santidad quiere más? —le pregunta.
—¿Quiénes son?, ¿van a robar?
—¡Cállate, pedófilo!, ¡sádico! —expresa Eduardo con rabia.
Ranier ya ha soltado las ataduras de Pedro y Eduardo ordena:
—Dos, vete con Cero, yo voy a llevar a su santidad a dar un paseo; llevan al niño y me buscan luego.
Eduardo y el cura entran al garaje, el monstruo conduce. Ya Bella y Ranier se han ido con Pedro. Al llegar, Cero le dice al niño:
—Te voy a dejar con un amigo, después vengo por ti y te llevaré a la granja para que aprendas a sembrar.
El niño asiente con la cabeza. Bella deja a Pedro y a Ranier en la mansión de Lourdes y parte rápido a buscar a Eduardo. En el lago, Eduardo sentencia:
—¡Por pedófilo!, ¡abusador de niños!, ¡mereces la muerte!
Le pega un tiro en la cabeza al cura y después pone una piedra en el acelerador, pone el auto en marcha y salta afuera; el auto se hunde rápidamente. Bella entra al camino del lago; cuando ve a Eduardo que viene caminando, se detiene y él sube.
—Estos monstruos no merecen vivir —expresa Eduardo.
—Te entiendo, mi amor, yo quería darle su merecido, son unos monstruos.
Llegan a la mansión de Lourdes. Ranier está arriba en su habitación, está hablando con Arbey. Pedrito está viendo TV en la sala de estar. Eduardo enciende la luz y revisa al niño; tiene marcas en las manos y pies. Levanta el suéter del niño para examinarlo y observa varias marcas de golpes y latigazos. Él pone el estetoscopio con suavidad, pero el niño hace un gesto de dolor.
—Lo siento, perdón por no llegar antes.
Eduardo abraza al niño y lloran juntos; Bella, que está sentada esperando, llora también. Ranier baja a la sala y dice:
—Tengo un informe de parte de Tres y Cuatro.
La pareja se limpia las lágrimas y camina con Ranier a otra habitación.
—Arbey llegó al barco por debajo del agua, buceando; subió y puso el dispositivo GPS en el barco. Siguen espiando en el apartamento. Cuatro quiere saber si puede quedarse para ayudar a Tres; él quería llamarte hace rato pero le dije que no era prudente.
—Contéstale, dile que sí, que se quede a ayudar a Tres.
Eduardo, Bella y Pedrito suben al auto y van directo a la hacienda. Al llegar, Juana abre la puerta.
—Pedrito, está es la granja, aquí puedes aprender a sembrar, estarás bien, mañana venimos a visitarte.
El niño asiente con la cabeza y dice:
—Gracias.
—Juana, le dices a Violeta que lo atienda y me avise para venir.
La pareja se retira y Juana lleva a Pedro a dormir.
Llegan a la casa muy tarde, se acuestan y se duermen enseguida. Los gritos de Bella despiertan a Eduardo.
—Mi amor, es una pesadilla, ya, ya, duerme otra vez, no pasa nada.
Él la abraza contra su pecho y la calma con cariño y amor. Bella vuelve a dormir; él se levanta con sumo cuidado y va a tomar agua, y encuentra a Lourdes.
—Me pareció oír gritar a Gloria.
Eduardo le contesta:
—Son las pesadillas, hacía tiempo que no tenía pesadillas, pero algo las detonó de nuevo, necesita estar tranquila.
En la mañana, Eduardo va por el desayuno de Bella y se lo lleva a la cama.
—Desayuna, mi amor, y descansa un poco más.
—Gracias, pero tenemos que ir a la hacienda.
Él la mira con amor y le dice:
—Ok, está bien, pero este fin de semana nos vamos a la cabaña a estar tranquilos allá.
—Sí, le prometí a mi abuela llevarla y aún no le cumplo la promesa.
Bella desayuna, se levanta y va a ducharse. Se pone el disfraz de mujer, se sienta a ponerse los zapatos y enciende la TV.
«Hoy el cura monstruo del orfanato será llevado a la sala donde se le leerán múltiples cargos. Los cómplices del cura tendrán un juicio juntos, y el sacerdote será juzgado aparte. Las comunidades han salido a protestar y a pedir la pena máxima para el sacerdote pedófilo y sus cómplices. Los niños rescatados están siendo tratados por expertos, presentan mejoría, pero algunos tienen terror postraumático».
Bella apaga la TV y sale a buscar a su abuela, le da un beso y le dice:
—Abue, vamos de compras.
—Vamos, me encanta ir de compras.
Las dos mujeres se despiden de Eduardo.
—Regresamos para el almuerzo.
Eduardo le da un beso a cada una y dice:
—Voy a llamar a la empresa de limpieza, la casa estará limpia para cuando vuelvan. ¡Chao, mi amor!