El Ermitaño

Preparativos para la boda

​Amanece un nuevo día con un sol radiante. En la casa de Marco están desayunando; cuando terminan, todos salen a acompañar a Lourdes. Ella entra a la mansión de Eduardo y prepara una maleta pequeña con lo más básico, ya que Bella le envió un audio diciendo que no lleve mucho equipaje, ya que van a ir de compras allá. En poco tiempo está lista y se encaminan al aeropuerto privado.

​—¿Traes tu pasaporte? —le pregunta Violeta.

​—Por supuesto, querida.

​El avión la está esperando; aborda sin ningún problema y dice adiós con la mano desde la puerta del avión.

​—Papá, me gustaría ir a la boda de Bella; yo la quiero tanto y a Edu también.

​Violeta dice:

​—A mí también me gustaría ir.

​Marco los oye mientras pone en marcha el auto.

​—Claro que vamos a ir, pero debo sacar el pasaporte de Junior; también vamos a invitar a otras personas allegadas a ellos, Eduardo extendió la invitación.

​—¡Perfecto, quiero comprar un traje nuevo!

​Marco pregunta:

​—¿Tu pasaporte está vigente?

​—Sí.

​Marco le guiña un ojo:

​—Es todo lo que necesitas; en Suiza compramos los trajes acordes a la fiesta. Prepárate, mañana nos vamos.

​Llegan a la hermosa residencia de Marco, donde Violeta recoge su bolso playero y Junior se retira.

​—Yo voy a alimentar a Toty.

​Cuando están listos para partir, Marco dice:

​—Vamos, hijo, tenemos que llevar a Violeta.

​El niño pregunta:

​—¿Me puedo quedar?

​La pareja de adultos se mira a los ojos y responden a la vez:

​—¡Sí, quédate, estás en tu casa!

​Ya en el auto, Violeta comenta:

​—Vamos a mi casa, no está lejos —le indica la dirección y llegan en seis minutos.

​Los dos se bajan y entran a la casa que tiene un jardín muy bonito; ella abre la puerta y los dos entran.

​—Siéntate, voy por mi pasaporte y a empacar lo necesario; son unos doce días que estaremos por allá. Toma algo si lo deseas.

​Marco se sienta y luego grita:

​—¡Voy a ayudarte! —y va detrás de ella.

​Violeta está tratando de alcanzar una maleta en lo alto del clóset; él llega, la baja sin dificultad y la coloca en la cama. Quedan muy cerca y se miran a los ojos; él la atrae hacia su cuerpo y la abraza, le aparta el cabello de la cara y le da un beso suave. Ella pasa sus manos por el cuello varonil y corresponde el beso con pasión.

​—Me gustas mucho; esta es una buena oportunidad para pasar tiempo juntos de calidad.

​Ella responde:

​—Estoy de acuerdo.

​Violeta hace su equipaje mientras Marco hace algunas llamadas.

​—Sí, puedes ir a mi casa; Junior está allá. Voy a llamar al mayordomo.

​Cuelga y vuelve a llamar:

​—Jaime, mi asistente va para allá; acompaña a Junior, no te separes de él. Va a sacarle el pasaporte.

​Cuelga y los dos se marchan rumbo a la hacienda de Bella; mientras Violeta pone todo en orden, Marco habla por teléfono con Ranier.

​—¿Cómo va todo por allá? Ok, Eduardo y Bella se casan en 14 días; están invitados a la boda. Nosotros nos vamos mañana, bueno, si el pasaporte de Junior está listo. Ponte de acuerdo con los demás del grupo y nos vamos juntos.

​Violeta regresa.

​—Me gustaría llevar a Anita, pero podría causarnos contratiempos; ella adora a esos dos que la rescataron.

​Violeta sube al auto y Marco arranca y se dirige a su casa.

​En Suiza, Eduardo y Bella pasean por la ciudad tomados de la mano.

​—Novia mía, quiero regalarte las joyas que usarás en la boda.

​Entran a una joyería muy elegante, donde Bella escoge un collar de perlas blancas, aretes y pulsera que hacen juego.

​—Por favor, envíelo al castillo del conde Velardi.

​—Con mucho gusto, señor Santamaría.

​Salen de la joyería y caminan hasta llegar a una plaza donde se sientan a descansar. A la hora de la cena llega Lourdes al castillo, acompañada por el capitán. Bella recibe a su abuela con alegría y la conduce hasta el comedor, mientras Eduardo le da algunas instrucciones a Raúl, el capitán; le entrega un juego de llaves y le da una dirección escrita en una hoja de papel.

​—Esta es la dirección; pronto te llegará mucha compañía. Estás pendiente del teléfono por si te necesito; ve a descansar.

​En la casa de Marco están ya preparados para viajar a primera hora. Los cinco hombres del grupo de rescate se reúnen en la casa de Lourdes; Ranier muestra resistencia, no quiere dejar de investigar, piensa que algo puede pasar pronto.

​—Vamos a Suiza, los jefes se casan y estamos invitados; no te preocupes, si pasa algo podemos seguirles la pista, tenemos cómo hacerlo.

​Ranier, dejando de lado las preocupaciones, dice:

​—Está bien, voy a preparar mi equipaje; nos vemos mañana.

​Los demás le dan palmadas en la espalda:

​—Pasamos por ti en la mañana.

​Temprano por la mañana todos están reunidos en el aeropuerto; Marco alquiló un avión privado con capacidad para 15 personas. Junior está un poco nervioso, es la primera vez que va a volar; Violeta lo tranquiliza.

​—Te va a gustar, no te preocupes.

​Violeta, Junior y Marco suben y los siguen Ranier, Arbey, Salim, Pedro y Luis.

​Lourdes y Marianne acompañan a Bella a escoger el traje de novia en una elegante boutique de novias; entra al probador y sale con un traje vaporoso estilo princesa.

​—Te ves linda.

​Entra de nuevo y sale con un vestido tipo sirena que ciñe su cuerpo y la hace ver elegante y sexy; tiene un escote en la espalda, pero está cubierto con una seda transparente, con una apertura en la falda que le permite caminar con libertad y deja entrever sus lindas piernas y tiene una cola larga desprendible, bordada con perlas.

​—¡Guaooo, qué hermosa, te sienta de maravilla!

​Una vendedora le coloca un velo transparente que la hace ver como una diosa.

​—No lo decido aún, pero me pruebo uno más.

​Entra de nuevo y Lourdes le pasa un vestido de un lote previamente escogido. Después de probarse tres vestidos, Bella no se decide.



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En el texto hay: persecucion, secuestros, atentados

Editado: 03.03.2026

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