El Ermitaño

Operación rescate

​Después de recorrer una carretera rural, Ranier informa:

​—Esa es la casa.

​El grupo pasa por el frente con las luces apagadas; afuera de la elegante casa de campo no hay nadie.

​—Parece que no hay vigilancia, deben estar ocupados en la fiesta.

​Ocultan la camioneta detrás de unos árboles y se ponen los pasamontañas; Eduardo se coloca una mochila en la espalda, todos repasan sus armas y se ponen en marcha. Caminan por entre árboles frutales de la casa de campo; al llegar cerca de la casa, se dividen.

​—Cuatro por el frente y cuatro por la puerta de la cocina. Primero vamos a observar dónde están y luego nos ponemos de acuerdo por la radio para entrar.

​El grupo de rescate se asoma por las ventanas y observa a dos hombres hablando y tomando copas en una sala.

​—Por acá hay dos hombres, pero no vemos a Roy ni a Román.

​—Por aquí por la cocina están los que siempre vigilan preparando pasapalos y bebidas; debe haber unos cuatro invitados a juzgar por las copas.

​Revisan otras ventanas y luego comprueban que las puertas están sin llave, habiendo comprobado la hora en sus relojes.

​—Entramos a las 11:00 en punto, faltan dos minutos; traten de no hacer ruido para no alertar a los demás.

​Los ocho entran a la vez. En la sala, Eduardo y Bella toman a los dos hombres y los tiran al piso, y Luis los esposa. En la cocina, Marco y Ranier ya han esposado a los hombres y les tapan la boca con cinta plástica. En la sala, uno de los hombres esposados quiere hablar antes:

​—Por favor, no me hagan daño, soy rico, puedo darles mucho dinero; yo soy un guía religioso de una iglesia protestante.

​Después de oír unos segundos, Arbey le da un golpe.

​—¡Cállate, basura! —y le pone cinta plástica en la boca.

​Eduardo, Bella, Marco y Ranier buscan por los pasillos abriendo varias puertas de habitaciones; en una habitación donde entra Marco, encuentra a Roy desnudo llenando su copa. En un rincón de la cama, un niño está mirando a un punto como si estuviera hipnotizado o alejado de la realidad; cuando escucha el ruido de Roy al caer al suelo, el niño vuelve en sí. Marco le pone esposas al militar y dice:

​—Somos un grupo de rescate, vístete, hemos venido a ayudar.

​El niño se levanta y corre al baño. En otra habitación, Eduardo está examinando a una niña vilmente abusada; está concentrado en su trabajo cuando Román sale del baño y apunta a la cabeza de Eduardo. Bella, que venía sigilosamente, sin perder tiempo le mete un certero disparo en la cabeza al policía asqueroso, que cae al piso.

​—Gracias, 0.

​Bella se pone en cuclillas y abraza a la niña que está llorando.

​—Todo estará bien, no te preocupes, hemos venido a rescatarlos.

​Bella busca la ropa de la pequeña y la ayuda a vestir, mientras Eduardo sigue buscando en las otras alcobas. Ranier viene saliendo con una niña y un niño que estaban amarrados a una cama; le entrega los pequeños a Eduardo y regresa a buscar en otras habitaciones. En la sala han reunido a todos los pedófilos; en una salita aparte están cuatro pequeños, víctimas de los monstruos que hacen daño a los niños y quedan en completa impunidad; algunos son hasta protegidos por gobiernos y policías corruptos. Bella está con los niños.

Eduardo y Marco encuentran mucha pornografia infantil en computadoras además de fotos físicas, recogen todo y lo ponen en el comedor de la cocina, a los malvados los atan unos a otros pasando cuerdas por las esposas que tiene cada uno y los atan a un pilar de la sala, Ranier y Marco colocan explosivos en sitios estratégicos, Pedro sube del sótano y avisa que no hay nadie más en la casa. La voz de Eduardo se oye por los audífonos. ¡Retirada!. Eduardo lleva a la niña malherida en brazos, los otros pequeños pueden caminar y marchan con ellos a través del bosque de árboles frutales.

​Arbey arrastra una rama detrás de ellos para no dejar huellas. Al llegar a la camioneta, Eduardo coloca a la niña acostada en la parte de atrás; los demás se suben. Ranier saca el auto a la calle pavimentada; Arbey borra las huellas de la camioneta con la rama y corre detrás del auto en marcha; Marco le da la mano y sube. Se alejan a velocidad media; han recorrido más o menos un kilómetro cuando se oye una explosión a lo lejos. Al llegar a donde está el otro auto, la mitad se pasa al todoterreno negro.

​Bella y Eduardo llegan a la hacienda de Bella con los cuatro niños; Violeta los está esperando para ayudar. Eduardo le pone una solución endovenosa a la niña y sale al pueblo a buscar antibióticos para prevenir una infección; también compra crema cicatrizante y analgésicos. Después examina a los demás niños. La niña y el niño que Ranier encontró atados a la cama fueron rescatados a tiempo, por lo que no fueron abusados; el otro niño, lamentablemente, fue abusado y está con la cabeza baja.

​Pero, en medio de todo, se siente agradecido y da las gracias al grupo de encapuchados que los rescató.

​—Ven, te voy a mostrar tu alcoba —le dice Violeta—. Todo va a estar bien, mañana hablamos; descansa, aquí estás seguro.

​El grupo de rescate se reúne en las oficinas de la empresa de seguridad; Eduardo da órdenes:

​—Ranier, borra toda evidencia que tengas en las computadoras, no dejes ningún rastro de esos monstruos; no dejes cabos sueltos. De seguro van a investigar y hay que prevenir.

​Bella da algunas instrucciones:

​—Por ahora vamos a tener un perfil bajo, cada quien ocupado en lo suyo. Preparen y ayuden a preparar la boda de Marco y Violeta; vayan de compras.

​Ranier pregunta:

​—¿Qué pasará con los ocho niños que hay en el orfanato? Ellos están en riesgo.

​Eduardo le indica:

​—Tú tienes suficiente evidencia como para inculpar a las que dirigen el orfanato. Prepara un informe y se lo enviamos a 9; esos pequeños no pueden seguir allí.

​La reunión termina y cada quien se dirige a su lugar. Marco y Ranier se marchan en la camioneta blanca; es de madrugada cuando llegan a la mansión. Marco entra al yate, lo coloca pegado al muelle y saca una rampa de abordaje por donde Ranier sube la camioneta blanca al yate. Los dos hombres abordan el barco y navegan; en alta mar, Ranier le quita el freno de mano y empujan la camioneta al fondo del mar.



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En el texto hay: persecucion, secuestros, atentados

Editado: 03.03.2026

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