Henry hace un allanamiento en el orfanato y detiene a la directora y a los otros empleados; los niños son llevados al hospital para ser evaluados y luego son puestos en la página web. Muchos de los niños rescatados han sido reencontrados con sus familias y otros han sido adoptados; los que en realidad son huérfanos y no los han adoptado han sido ubicados en orfanatos responsables. A raíz de todo el acontecimiento mediático que han tenido los casos, todos los otros orfanatos están siendo monitoreados.
Por las noticias de TV y redes sociales, una noticia corre como reguero de pólvora: una gran explosión en la casa de campo del general Roy Williams tiene a la policía investigando.
—Se encontraron partes pequeñas de cuerpos humanos regadas por todos lados, las cuales están siendo examinadas; se cree que el general Roy Williams pereció en la explosión. Se dice que fueron expertos los que realizaron el ataque; solamente parte de la casa explotó y en el sitio fue recopilada mucha evidencia. Seguiremos informando. Reportando desde el lugar de los hechos, Richard Reins.
Pasan los días y Marianne y Tomás están felices con su par de hijos legalmente adoptados; están en los preparativos del viaje. Hoy llevan a los niños para extranjería, donde van por el pasaporte de los pequeños. Los preparativos de la boda de Violeta y Marco van muy bien; hoy Bella lleva a Anita a comprar el traje que va a usar en la boda. También le compra una cesta con pequeñas flores donde va a llevar los anillos de los novios y después van a comprar zapatos. Al llegar a la mansión encuentran a Marianne preparando las maletas.
—Marianne, iremos a visitarte pronto; tenemos que estrenar la villa que me regaló Edu.
Marianne le pide ayuda para cerrar la maleta.
—Serán bienvenidos; quiero mantenerme cerca de mi familia, no más distanciamiento ni largos años sin vernos. Quiero que estemos unidos como familia, y tú has sido de gran ayuda; gracias, muchas gracias.
Bella le da un abrazo y responde:
—Han sido ustedes que se aman los que han provocado el acercamiento.
Marianne sonríe; le agrada esta valiente y misteriosa mujer. No sabe mucho sobre su vida, pero lo que sabe le gusta mucho y la admira.
—Gracias a Dios por cruzar tu camino con el de Eduardo; él te necesitaba.
Bella levanta la maleta de la cama y la pone en el piso.
—Yo lo necesitaba mucho más.
Marianne responde sincera:
—Tú no necesitas nada, eres fuerte y valiente; Eduardo solo es tu complemento y es afortunado porque tú lo amas.
Bella admite:
—Sí, lo amo; pero él llegó en un momento en que lo necesitaba mucho. De no ser así, habría muerto.
Por la tarde, Bella, Anita y Eduardo van al aeropuerto a despedir a Marianne, su esposo e hijos. Eduardo se pone en cuclillas y abraza al par de niños.
—Hasta luego, hermanitos; pronto iremos de visita.
Los niños lo abrazan.
—Hasta luego, hermano mayor —dice la niña.
Pero el niño dice:
—Eres mi hermano, pero siempre serás mi tío Edu.
Los niños se despiden de Bella y de Anita, los adultos se despiden y la familia entra a la sala de abordaje. Bella y su familia se dirigen a la casa de Marco.
Al llegar, Anita y Junior se saludan contentos de verse y se van a jugar pelota al jardín, mientras Marco se reúne con Bella y Eduardo.
—¿Has visto las noticias? —pregunta Eduardo.
—Sí; aún los resultados de ADN no han salido, pero no dudan que entre los muertos está el general.
Bella interviene:
—Ahora nos llaman "Escuadrón la Ley"; he leído en las redes sociales que gente de diferentes países pide: "Cuando terminen su trabajo allí, vengan a exterminar a los pedófilos de nuestro país".
Eduardo dice:
—Ahora están cayendo muchos pedófilos; famosos, ricos y otros están siendo investigados. Los videos que les dejamos de cámaras de vigilancia de la casa de campo, computadoras, fotos y teléfonos han ayudado a desenmascarar a muchos monstruos ocultos con fachada de decentes; también sacerdotes y otros que se las dan de dignos.
Marco dice:
—Nunca pensé que diría esto, pero me siento bien; libramos a la humanidad de una basura, escoria inservible.
Bella asiente con la cabeza:
—Yo tengo que ir a buscar a mi novia a la hacienda, ¿me acompañan?
Eduardo responde con una pregunta:
—¿Vamos, mi reina?
Ella contesta de inmediato:
—Claro; quiero ver también cómo les va a los niños. Ya los pequeños que rescatamos fueron llevados a sus casas; Ranier y Nancy se encargaron de entregarlos. Los cuatro niños tenían familias que los buscaban.
El móvil de Bella repica.
—Hola 2, bien; tráela a casa de Marco, te esperamos, íbamos de salida a la granja.
Al colgar, le explica a los demás:
—Era Ranier; quiere tener una cena romántica con Nancy porque va a pedirle matrimonio, y quiere que cuidemos a Ava.
Los dos hombres ríen y silban.
—Que Ava se quede con nosotros; así pueden tener una noche romántica y bien caliente, jaja, jaja, jaja.
Los tres salen al jardín; Ana se acerca con el conejo en brazos.
—Mamá, yo quiero tener un conejito.
Bella le arregla el cabello y le dice:
—Tienes que decidir: es un perro o un conejo. Una sola mascota, porque deberás hacerte cargo y cuidarla responsablemente.
—Lo voy a pensar, mamá.
En ese momento llegan Ranier, Nancy y Ava. Los niños se reúnen riendo y conversando; son buenos amigos al igual que sus padres.
—No se preocupen por Ava, es mejor que se quede a dormir en casa esta noche —dice Eduardo, y en la cara de Ranier se dibuja una gran sonrisa de agradecimiento.
—Gracias, amigos; sabía que podía contar con ustedes —responde y se retira con Nancy en su auto deportivo.
Los tres adultos y los tres niños llegan a la granja. Los niños se bajan a corretear por todos lados; el lugar es familiar y agradable para los tres, que juegan, acarician los animales de la granja y se divierten andando en bicicleta, siempre ante la atenta mirada de Julián. Los adultos se reúnen; después de saludarse, Bella habla con su amiga: