Una linda y alta jovencita está lanzando bolas de nieve a dos niños.
—¡No se vale, dos contra una, ya van a ver!
Jaja, jaja, jaja. Los niños lanzan bolas de nieve sin parar.
—¡Aquí voy en tu ayuda! —Bella, muy sonriente, se une a la batalla.
Ana se ha convertido en una hermosa joven; los gemelos ya tienen seis años y son dos niños muy hermosos, con grandes ojos verdes y cabello rubio.
—¡Tregua!, ¡tregua!, ¡llegó papá! —grita Ana.
Los gemelos salen corriendo al encuentro de su padre.
—¡Papi!, ¡papi!
Eduardo los espera en cuclillas; los gemelos se lanzan a sus brazos y lo hacen caer de espaldas sobre la nieve.
—¡Están muy fuertes!
Eduardo juega con sus hijos; ríen y se abrazan.
—¿Cómo les fue en el último día de clases?
Carlos contesta:
—Bien, papi. David tiene una novia.
Eduardo pone cara de asombro y pregunta:
—¿Y tú no tienes novia?
—No, papi; me gustaba Lesly, pero ahora es novia de David.
—¡Ah, claro! Y hay que respetar la novia del hermano.
Gloria llega a donde están y Eduardo se levanta del piso; le da un beso y un abrazo. También saluda a Ana y ella le da un abrazo y un beso.
—¡Hola, pá!
Eduardo se queda mirando a Ana y expresa:
—Estás más alta que cuando me fui y más bonita.
Ana se ríe de lo que dice su padre.
—Solo tuviste una semana fuera, pá, no mientas.
—Es que te veo muy alta, hija, y lo de bonita es verdad; cada día estás más linda.
La chica sonríe y contesta:
—¡Eso sí te lo creo, pá! Jaja, jaja, ja, jaja.
Todos se ríen. Bella camina hacia la casa.
—Entremos, hace mucho frío.
Sentados en la acogedora sala, toman té caliente con galletas. Ana les comenta:
—Ya decidí qué voy a estudiar: quiero estudiar medicina.
Bella contesta:
—Muy buena elección, Anita; serás una excelente doctora. Eres muy humana y te gusta ayudar a todos.
Eduardo la apoya:
—¡Muy bien, hija, seremos colegas! Y pronto voy a inaugurar la clínica aquí, ya falta poco.
Lourdes, que ha estado callada tomando su té, intercede:
—Muy buena elección, Anita; los médicos siempre son necesarios en todas partes.
Un joven muy guapo llega y saluda cordialmente; se sienta al lado de Ana. David le pregunta con una sonrisa pícara:
—Frank, ¿ya te puedo llamar cuñado?
El chico contesta sonriendo:
—Te prometo que serás el primero en saber cuando ella me acepte.
Ana le lanza una mirada de reproche a David y le dice:
—¿Por qué eres tan metiche?
Bella y Eduardo se hacen los serios, pero tienen muchas ganas de reírse. Eduardo dice:
—Se acerca nuestro aniversario de bodas; deberíamos hacer una gran fiesta.
Ana intercede feliz:
—¡Sí, hagamos una gran fiesta!
Eduardo expresa:
—Mandé a construir un salón de fiestas y tenemos que estrenarlo; esta es una buena ocasión.
Bella contesta:
—Está bien, hagamos una gran fiesta y traemos a nuestros amigos de América.
Eduardo sonríe y dice:
—Así será; todos vendrán a festejar con nosotros.
Miriam, la que era tutora de Ana, ahora se dedica a la educación de los gemelos, pero también tienen una niñera. La nanny viene a buscar a los gemelos y los conduce al baño; unos amigos de Ana vienen por ella.
—Papá, mamá, vengo a la hora de la cena; voy al cine con mis amigos.
La abuela se retira a dormir la siesta; Bella y su esposo quedan solos. Él la toma por la mano y la lleva a la alcoba; se besan como un par de novios.
—Te extrañé mucho, mi amor.
—También te extrañé mucho.
Él la seduce lentamente; cuando la ve deseosa, le quita la ropa a su amada y la mantiene anhelante hasta que la hace suya con el ímpetu del amor que se tienen. Se entretienen largo rato juntos amándose; luego están recostados uno al lado del otro, conversando.
—¿Cómo está todo por allá? —pregunta Bella.
—Los negocios marchan muy bien, pero la pareja de México, Carla y su esposo, se pusieron en contacto con el escuadrón de rescate; están investigando la desaparición de una niña llamada Lily. Los chicos le están siguiendo el rastro.
—¿De dónde es la niña? —pregunta Bella.
—La pequeña es europea, pero fue raptada mientras vacacionaba con sus padres en una playa de México.
Bella se queda callada y en su cara se nota la preocupación.
—Me imagino el sufrimiento de esos padres. Quiero ayudar en la investigación; me pondré en comunicación con los chicos para que me den la información que tienen.
Eduardo le dice:
—Me imaginé que dirías algo así.
Al siguiente día, Bella llama a Marco y este le pasa toda la información que tienen hasta ese momento. Ella empieza a investigar y le pide a sus amigos de México que busquen cámaras por los puertos de la ciudad, investiguen los barcos y observen las imágenes; ella sospecha que a Lily la sacaron en barco, ya que la alerta de desaparición se dio a pocas horas del hecho y las vías terrestres y aéreas fueron bien custodiadas, pero las vías marítimas fueron descuidadas.
Eduardo nota que Bella está inmersa en la investigación y sale en busca de su madre para que lo ayude con la preparación de la fiesta.
—Tranquilo, hijo; tengo a la experta para ese trabajo, la misma que les organizó la fiesta de boda.
Eduardo asiente con la cabeza y dice:
—Perfecto, envíala a la villa; es hora de estrenar nuestro salón de fiestas.
Marianne hace una llamada, cuelga y expresa:
—¡Está encantada de preparar la fiesta de su aniversario de bodas! Esta misma tarde irá a la villa.
El aniversario de bodas se acerca; la experta en eventos tiene casi todo preparado para el gran día. Bella está rastreando un barco que zarpó el mismo día que desapareció Lily y por un puerto cercano a la playa de donde la raptaron; el barco tenía izada una bandera rusa. Bella busca minuciosamente en los puertos de todo el mundo; con una aplicación en 3D y en tiempo real, va visitando los puertos, peinando con su búsqueda cada rincón.