Ryan
—Logan Carter…. Carter. Es una especie de matasanos en la isla —escupo como bilis contra el comunicador.—. Por el acento, deduzco que es norteamericano, probablemente de…
—Espera, Agente 102, ¿de qué forma está involucrado este médico en la misión? ¿Sospechas de algo en específico? ¿Funge como mediador en la isla para las actividades criminales de Klaus? —me interroga la voz de Penny al otro lado del cacharro.
Rechino los dientes. Debí suponer que Penny plantearía esas preguntas; tontamente, no me preparé para contestarlas.
Me paso la mano por la frente, está pegajosa por el sudor. Detesto el opresivo calor del Caribe.
Vuelvo al interior de la habitación y cierro las puertas que dan a la terraza. El control del aire acondicionado está sobre la mesa. Intensifico la potencia, esperando que no tarde demasiado en enfriar la estancia.
—Sigo esperando, Agente 102… —canturrea Penny—. ¿Quién es este matasanos y qué asunto tenemos con él?
—Solo investígalo, por favor. Necesito saber quién es y cuáles son sus intenciones —solicito de la manera más educada que me permite mi exasperación.
—Suenas más al padre de una adolescente que acaba de traer a casa a su primer novio que a un agente en la misión más importante de su carrera, ¿por qué?
—Penny…
—Nada de Penny, contesta —replica ella y, como siempre pasa en nuestras conversaciones por el comunicador, no necesito verla para saber la cara que está haciendo. Conozco a esta mujer como la palma de mi mano, hemos trabajado juntos durante años. Sabe todo de mí y yo de ella. En cierto modo retorcido, es lo más cercano que tengo a una amiga. Cosa que jamás le confesaría, puesto que, para variar, las amistades están prohibidas por la Agencia—. ¿Será que tu interés por el doctor Carter no tiene que ver con la misión, sino con cierto ramo de rosas que le llevó a tu wedding planner/ex aventura parisina?
Vuelvo a rechinar los dientes. Detesto que Penny se refiera a Daria como mi aventura parisina, lo hace sonar como algo carnal e intrascendente. Ella fue mucho más, fue…
—¿Cómo sabes del ramo de rosas? —inquiero, sabiendo que es inútil discutir con Penny, pedirle que deje de llamarla así solo hará que redoble esfuerzos.
—El equipo de seguridad de tu Schatzi lo tuvo en la mira todo el tiempo que estuvo en el resort. Están siguiendo con lupa todas las entradas y salidas en las instalaciones.
—Yo soy Schatzi, Heidi es… Espera, ¿significa eso que lograste hackear sus comunicaciones? —pregunto con un golpe de entusiasmo.
—Así es. Te dije que solo necesitaba tiempo y lo lograría. No hay nada fuera del alcance de Penny Bradshaw —dice con orgullo—. Ahora tengo acceso a todo lo que los hombres de los Lindemann se dicen entre ellos y podremos estar un paso adelante de sus movimientos.
—Felicidades, Penny. Eso será de mucha ayuda para la misión.
—Lo sé. Cada vez estamos más cerca de tener a Klaus Lindemann tras las rejas —dice, tan comprometida con ese objetivo como lo estoy yo—. Respecto al doctor amor, no hay mucho que decir. Médico cirujano graduado de Baylor College of Medicine, tiene un consultorio en la calle Le Gouverneur, es originario de Dallas, Texas y va en su segundo divorcio.
Niego despacio.
—Así que ya habías hecho tus indagaciones —mascullo en tono condenatorio.
—¿Qué crees que hago en este yate yo sola todo el día? Lo investigué desde el segundo que puso un pie en el resort. Lo sé todo de él e incluso de sus ex mujeres. El doctor no supone ningún riesgo para la misión, es un sujeto ajeno al mundo del crimen, aunque dudo que ese detalle te interese. Cosa que me alarma. Tú concentración debería estar en tu trabajo, no en la vida amorosa de tu ex aventura parisina.
—Mi concentración está en mi trabajo. He invertido años de mi vida para atrapar a Klaus —le recuerdo casi ofendido.
—Y aun así, estás permitiendo que factores externos te distraigan.
—Soy un profesional y no aprecio que me pongas en duda. Tampoco está fuera del protocolo hacer indagaciones sobre terceros que aparecen de la nada. Verificar que Carter estuviera limpio es parte del empleo —me defiendo.
—Sí, tienes razón, me alegra que seas tan diligente —replica Penny rezumando sarcasmo—. Ayer por la mañana, Daria estuvo en comunicación con uno de los jardineros del resort, ¿quieres que lo investigue a él también? Y creo que le dio las gracias a un mesero que le trajo un café helado, tal vez deberíamos revisar los antecedentes del chico por si las dudas.
Llevo mis ojos hasta atrás de mi cabeza.
—Muy simpática, ¿ya acabaste?
—Tengo más, tu ex aventura parisina ha estado en contacto con varios proveedores externos, pero te dejaré en paz por consideración a tu pobre corazoncito. Personalmente, creo que Daria hace buena pareja con el doctor, ¿no estás de acuerdo?
Me está probando. Quiere ver si reacciono mal para acusarme de guardar sentimientos por Daria y comprometer la misión. Como operadora, parte de sus funciones consisten en determinar si los agentes somos aptos o no para completar las misiones. No le daré el gusto. Klaus va a caer y seré yo quien me encargue. Él es la razón por la que entré a la AIE en primer lugar, atraparlo ha sido una fijación de años.