Ya era consciente de mi existencia, de quien era, de quienes eran mis padres, de dónde estaba y dónde tenía que ir, era consciente de cosas que jamás harían falta en la tierra, y menos aún en esos tiempos, pero mi padre no terrenal proporciona los conocimientos así, no filtra, siempre me da los mismos, aunque no siempre necesito que me los de, en algunos lugares no he nacido, simplemente he sido, en otros he existido sin nadie saberlo, en otros he aparecido, como esta vez aquí, pero cuando sí necesito que me proporcione claridad me la da de golpe, y eso a los cuerpos terrenales les agota y hay que descansar un rato hasta poder levantarse, en otros es más liviano pero en otros tantos es mucho peor y hacen falta varios días hasta recuperarse del todo.
El tema es que cuando un niño de 5 años es consciente de todo eso pero a la vez es un niño de 5 años, que no tiene lógica saber todo eso y seguir teniendo los deseos y los impulsos de un niño de 5 años pero así es, el tema es que si me das una pistola y me das balas infinitas pues se dispara, se dispara a todos los sitios y sin miedo a nada, se dispara hasta que se acaben las balas, pero no se acaban, así que se sigue disparando y disparando.
Al principio eran pequeñas cosas, no tenía claro si mi padre no terrenal vigilaba así que no quería broncas por pasarme con los milagros, movía unas piedras de un sitio a otro sin tocarlas, llenaba el agua sin ir a la fuente, recogía la casa sin recoger nada, era imbatible en cualquier juego, provocaba peleas entre gente que me caía mal metiendo en sus cabezas cosas que el otro había dicho pero sin haberlas dicho nunca, eso sí, cuando se ponían intensas las separaba del mismo modo y acababan en abrazos, si tenía hambre hacía aparecer lo que más me apeteciera… Lo dicho, pequeñas cosas.
Viendo que tenía el poder y nadie decía nada empecé a probar con asuntos más grandes, arreglaba casas que se caían, cuando el río llevaba poco agua hacía que fluyera a borbotones, de vez en cuando llovían monedas, cuando a alguien quería perderle de vista, le perdía de vista…
Y seguía sin pasar nada hasta que un día, comprended que seguía siendo un niño de 5 años, bueno, en realidad esto fue a los 6, decidí que una montaña que había cerca de casa y que siempre provocaba que las nubes se juntaran y comprometieran las cosechas, pues mi gran idea fue rebajarla hasta que las nubes ya no se juntaran más.
Cuando iba a empezar con ello sentí de nuevo cómo mi cuerpo se levantaba del suelo, sentí todo lo que sentí la primera vez en casa, volvió la luz y volví a entender que estaba ya jugando muy fuerte, que todo tenía un límite, así que la montaña se quedó tal cual estaba y supe que solo tenía permitidas cosas pequeñas, al menos de momento, pero que esas cosas pequeñas podía hacerlas sin problemas.
Cuando fui un poco más mayor, esa edad en la que el cuerpo decide excitarse con todo y en todo momento, si una chica me gustaba no tenía que decir nada, ella caía rendida a mis pies en segundos, si alguien me parecía buena gente, inteligente, gracioso, cualquier cosa que me llamara la atención, en nada estábamos en una conversación (a veces interesante a veces chorrada absoluta), de no ser por eso nunca me habría acercado a nadie, era muy tímido y todo lo que implicaba relaciones humanas se me hacía muy cuesta arriba, de hecho creo que eso ha vuelto con este cuerpo también, me intimidáis bastante. Obviamente todo el mundo pensaba que era el tío más enrollado, atractivo, inteligente y divertido sobre la faz de la tierra pero, objetivamente y sin milagros, estaba y estoy muy lejos de algo así. Físicamente no soy agraciado, la belleza de mi madre se la quedó toda mi hermana y las cualidades físicas de mi padre se las quedó todas mi hermano con lo que de no haber hecho trampas sería uno más del montón pero del montón por debajo pero, oye, si te dan la capacidad de hacer trampas sería un poco absurdo no aprovecharlas ¿no?