El héroe de mamá

Capítulo 21: No quiero

Siena

El auto se mueve de forma lenta y ambos estamos en silencio, Lucas se mantiene mirando sus manos desanimado y yo observo por la ventanilla del auto, sé que Damiano está enojado y jamás dudaría de su amor hacia Lucas así que sé que lo que le dije le ha dolido, aun así, irse de esa forma no estuvo bien, yo puedo entenderlo, pero Lucas no y quizás cree que le daré otra oportunidad a Jon y eso está tan alejado de la realidad, sé que Jon sigue siendo el mismo y conozco muy bien la razón de su cambio, pero decirle que no puede conocer a Lucas es realmente una estupidez, no porque yo quiera que lo haga, es simplemente que no puedo impedirle nada, aunque no quiera él lo hará, pasará sobre mi justo como dijo que haría y la verdad prefiero estar presente que no estar.

—Hemos llegado corazón —digo, pero Lucas se mantiene en silencio —Lucas

—¿Se molestó conmigo? —busca mis ojos al decir las palabras y sonrío llevando una mano a su mejilla mirando esos grandes ojos azules que ahora están cargados de tristeza.

—No, claro que no

—Pero se fue…

—Tenía algo que hacer, algo importante y no le quedaba tiempo —acaricio su mejilla —Damiano te ama y jamás se molestaría contigo —entonces sonríe —y tú eres un niño bueno, nadie se enojaría contigo —su sonrisa aumenta —¿entramos a la casa? —él mira esta y asiente, entonces bajamos del auto y como siempre sucede entramos por la puerta de atrás, esa que usan los empleados y que Lucas también debe usar.

Entro al despacho de mi padre luego de tocar su puerta y solo voy hacia una silla frente a él viendo que trabaja leyendo algunos documentos y solo me quedo mirando sus ojos aun recordando lo que Damiano sugirió sobre él y Sabrina, cosa que me causa asco.

—¿Vas a mirarme todo el día? —suspiro —¿o acaso vienes a pedir perdón por sacar a Lucas?

—Nadie nos vio —sigue sin mirarme.

—Eso crees, pero algún día le verán si sigues sacándolo de aquí —aprieto mis dientes —Siena

—Quiero que le digas a Jon que deje de molestar —logro que me mire —no sé que le dijiste —rio —bueno, si lo sé, seguramente le dijiste que lo sacarías de aquí si nos dejamos o que

—No le he dicho nada de eso a Jon.

—¿Entonces por qué finge ser otro? —bufo —y quiere conocer a mi hijo.

—Hijo de ambos —dejo de mirarlo sintiendo rabia —Siena aunque te divorciaras de Jon hay negocios que seguiría teniendo con este y Jon ya tiene mucho dinero, ya no está contigo por esa razón —sonrío con eso —solo le dije que te estaba perdiendo —miro sus ojos —le dije que sí seguía por ese camino acabarías en la cama de otro hombre —me tenso, eso ya sucedió —así que decidió hacer las cosas bien.

—Un poco tarde ¿no? —me pongo de pie

—Las segundas oportunidades son mejores que las primeras —me guiña un ojo y bufo —Siena, él aún te ama a pesar de sus errores.

—Y por esa razón se acostó con Sabrina

—Fue una vez y

—Una, dos o tres —rio con gracia —¿acaso tiene diferencia papá? —me quedo mirando sus ojos —Sabrina, su secretaria, las mujeres de esos clubes a los que va —abro los brazos —sinceramente creo que Jon

—Es un hombre que busca lo que no le das —dice simple —pero ahora quiere recuperarte, hará las cosas bien y en el pasado Siena, cuando cumplías con él, ¿acaso te fue infiel? —cansada voy hacia la puerta sin conocer esa respuesta, años antes con certeza habría dicho que no, pero ya no estoy segura de nada y salgo del despacho, ¿cómo hago para que Jon no conozca a Lucas? Definitivamente, debo inventar algo, pero…me detengo antes de llegar a la habitación de mi hijo y observo al hombre que está de pie en la puerta y su presencia logra tensarme, Jon se mantiene de espaldas a mí moviéndose nervioso y cuando escucha mis pasos se da la vuelta y sonríe, en una de sus manos lleva un bonito auto y en la otra algunas chucherías, al parecer piensa que Lucas se lanzará a sus brazos cuando vea sus regalos y... y la verdad es que no tengo ni idea de lo que Lucas hará, ¿y si le habla sobre Damiano?

—Quedamos en que sería mañana —digo deteniéndome cerca de él, no quiero que entre, antes debo hablar con Lucas a solas, pero…

—No puedo esperar más —dice sonriendo —quiero conocer a Lucas ya.

—Pero yo no quiero —suelto mirando sus ojos —lo dije y lo repito Jon, no quiero, solo lo haces por mí, te importa un bledo tu hijo —su sonrisa disminuye.

—Siena lo haré quieras o no, estés o no estés y entraré hoy ahí porque eso quiero y punto —tenso mi mandíbula con odio y miles de malos sentimientos hacia él mezclados en mi interior.

—Lucas es

—Diferente lo sé —bufa —no es normal así que espero sea simple —empuja la puerta y entra sin darme tiempo a nada y ya sus palabras demuestran lo mucho que quiere a Lucas. Al entrar el pequeño está sobre su cama esperando por mí y cuando levanta su mirada su sonrisa desaparece al ver que no he entrado sola así que baja la cabeza mirando el rompecabezas que tiene frente a él y que nunca ha logrado armarlo aunque le gusta jugar. Jon me mira, pero solo me acerco a Lucas y me siento a su lado algo tensa esperando solo que no mencione a Damiano, al mirar a Jon este parece nervioso y sigue mirándome, está loco si cree que voy a ayudarlo.

—Lucas —dice el nombre dando un suspiro y se acerca solo lo suficiente para dejar los juguetes frente a él —mi nombre es Jon —se presenta, pero el pequeño no le mira y tampoco a lo que trajo —quería verte y me gustaría hablar contigo —ruedo los ojos y el silencio sigue por parte de Lucas —Lucas mírame —pide y da un paso hacia él —Lucas

—Jon cálmate —gruño poniéndome de pie y apretando sus dientes me mira.

—Perdón, perdón —trata de sonreír, pero se nota molesto — olvidé que no era normal y

—Cállate —mascullo mirando sus ojos —él te escucha —susurro —y si crees que vas a entrar aquí y a herirlo con tus palabras créeme que no te dejaré —sigo susurrando queriendo que Lucas no escuche y Jon cierra sus ojos un segundo y respira hondo.




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