El héroe de mamá

Capítulo 23: No quiero perderlo

Siena

Me mantengo en la cama sin muchos deseos de salir de esta, apuesto a que será como los días anteriores, tendré que aguantar a Jon en la empresa y en la casa, preparando cenas románticas y dejándome rosas en mi oficina, bufo caminando hacia el baño necesitando una ducha y sonrío pensando en Damiano, tenía miedo y no lo culpo, yo también tuve miedo sobre la reacción de Lucas, pero él pasó cinco días sin ir a la empresa solo para no encarar la verdad y bufo porque a veces se comporta como un crío y eso lo demostró arruinando un buen contrato por simplemente celos. Salgo de mi habitación una vez ya lista y camino hacia la habitación de Lucas para despedirme de este sabiendo que querrá ir y tendré que negarme aunque él no ha dejado de insistir todos estos días en ver a Damiano y cuando abro la puerta de su habitación solo espero su pregunta, pero no le veo por ningún lado.

—¿Lucas? —doy un paso entrando y mi corazón se comienza a acelerar.

—Tu hijo se divierte fuera —me giro rápido cuando la escucho y Sabrina sonríe —Jon juega con él en el patio —aprieto los dientes y rápido salgo —Ayer vi a Damiano —esas palabras me detienen y me giro solo para seguir viendo su estúpida sonrisa —me invitó a cenar a su casa —se acerca a mí —y le dije lo que le mandaste a decir, eso de que se alejara de ti —sigue sonriendo.

—Me alegra mucho Sabrina —finjo una sonrisa porque poco me importa eso ahora —seguramente tu interés hacia él aumentó al saber que era casado —su sonrisa disminuye y me doy la vuelta.

—Y pude entender por qué todas andan detrás de él —aprieto los dientes con su comentario —son muy buenos sus besos —añade y apuesto a que sonríe, pero echo a andar rápido alejándome de ella y caminando hacia el patio sabiendo que si lo ha dicho aunque sé que siempre exagera, pero es porque algo ha pasado, niego con la cabeza sabiendo que no puedo pensar ahora en eso y al salir al patio los veo.

—Así no Lucas —es regañado por Jon —debes lanzar bien la maldita pelota.

—Jon —este me mira y Lucas al escucharme corre hacia mí y me abraza.

—Le enseño a jugar béisbol —dice Jon que se acerca cansado —pero no sabe hacer absolutamente nada —bufa y miro los grandes ojos de mi pequeño.

—No me gusta —susurra y sonrío, no sé si se refiere al béisbol o a Jon, pero bueno, quizás a ambas y beso su frente.

—Llévalo a la habitación —digo a la niñera que asiente y cuando ambos entran a la casa entonces miro a Jon.

—Lo sacaste de la habitación sin decirme Jon y

—Es mi hijo —él se acerca a mí —te dije que quería pasar tiempo con este Siena y eso haré, pero es difícil —masculla —no me habla, parece ignorarme o maldita sea no entiende nada, lo has criado como niña porque no sabe ni lanzar bien una pelota —se queja y respiro hondo sin deseos hoy de discutir con nadie.

—No te conoce —es lo único que se me ocurre decir y bufa.

—Debe entender que soy su padre y todos los días jugará conmigo hasta que me trate como tal —Jon pasa por mi lado y suspiro, sé que lo hará y eso no es lo peor, lo peor es que en el proceso no va a medir sus palabras y va a criticar a Lucas como si este no pudiera escucharle.

Camino por los pasillos de la empresa rumbo a mi oficina y me detengo al llegar, me es imposible no mirar hacia la oficina de Damiano viendo que está cerrada y suspiro antes de entrar a la mía, solo que al hacerlo me tenso por completo viendo a la mujer que está dentro y esos recuerdos de cuando nos conocimos vienen a mi mente mientras ambas nos miramos, diablos, hoy no quiero discutir, quiero un día tranquilo, pero al parecer la vida siempre tiene otros planes para mí.

—Siena Beckham —pronuncia mi nombre como si saboreara cada letra —supongo que no tengo que presentarme —respiro hondo antes de entrar por completo a mi oficina intentando mantenerme tranquila.

—Creo que la última vez que nos vimos no me dijo su nombre o —bufo —quizás no le recuerdo —su mandíbula se tensa.

—Soy Kiara —da un paso hacia mí —esposa de Damiano, socio de esta empresa y —ella ríe —fue difícil encontrarte debo admitir —su mirada se pasea por mí —y jamás imaginé que también trabajaras aquí —pienso bien mis palabras mirando sus ojos.

—Lamento mucho todo lo que ocurrió pero

—¿Qué lamenta? ¿Haberse ido a la cama con alguien casado? —niego con la cabeza y una de sus cejas se alza.

—No sabía que Damiano era casado —pronuncio observándola sintiendo vergüenza y jamás imaginé pasar por algo como esto pero aquí estamos.

—Pero ahora lo sabes y quiero que te alejes de él —me señala —conozco a las zorras como tú —masculla y respiro hondo —pero él me ama a mí, llevamos años casados y quizás te ha hablado de que va a divorciarse pero es mentira

—¿Y si es mentira qué hace usted aquí? —se tensa por completo con mis palabras y aunque no debería me defiendo. —al parecer lo de investigar y seguir es de familia porque Damiano también tiene a alguien que me vigila, debería decirle a su esposo que deje de hacerlo y de paso, que se aleje más de mí.

—Tú…

—Usted no debería estar aquí —señalo la puerta —no tengo una relación con él y si no me cree su oficina está al frente —aprieta sus dientes —ahora salga, porque si busca con quien pelear no lo hará conmigo, me amo lo suficiente como para no pelear por ningún hombre y menos por quienes no valen la pena —ella da un paso, pero duda aun mirando mis ojos.

—Solo entiéndame —ahora su rostro cambia por completo —amo a Damiano con toda mi alma —sus ojos se llenan de lágrimas —no quiero perderlo, es mi vida, sin él nada tiene sentido, he planeado todo a su lado desde hace años y… —su voz se quiebra y me es imposible no sentir las lágrimas en mis ojos así que paso por su lado dándole la espalda sintiendo un fuerte dolor en mi pecho y cierro con fuerza los ojos deseando no sentir nada por el hombre del que ella tanto habla —Solo quiero que él y yo tengamos lo que teníamos antes de venir a este país —me armo de valor para voltear y mirarla.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.