Siena
Hay momentos por los que jamás imaginé pasar y sencillamente este es uno de ellos, nunca en mi mente se creó el pensamiento de ser infiel, es más, la palabra no aparecía en mi vocabulario, pero ahora estoy frente a la esposa del hombre con el cual me acosté, no solo fui infiel, sino que también me convertí en amante y ahora la tensión se puede cortar con un cuchillo, siento que caeré al suelo desmayada en cualquier momento y más cuando ella abre su boca.
—No sabía que Siena era casada —dice y Jon sonríe confundido.
—Bueno, mi esposa perdió su anillo —él toma mi mano —aunque ya le compré uno nuevo, pero —me mira —en donde está mi amor?
—No lo decía por el anillo —Kiara ríe —sino por
—Kiara —ella se tensa con esa voz y levanto la mirada, Damiano está en la puerta y al instante vuelvo a respirar como se debe mientras él la mira a ella y aunque parece en calma su mirada es imposible de descifrar.
—Amor —ella se le acerca, pero Damiano la esquiva cuando iba a besarlo y su mirada lo dice todo al mirar sus ojos.
—Espérame fuera —son simples y claras sus palabras haciendo que la mujer solo pase por su lado sin mirar atrás y diría que tiene ¿miedo? Damiano entonces nos mira, pero su mirada acaba en la mano que Jon me tiene agarrada y su mandíbula se tensa.
—Damiano —habla Jon —tu esposa es
—Futura exesposa —aclara mirando a Jon —y pido perdón si dijo algo que no debía —Jon niega —aún no le ha quedado claro que no la amo y se niega a darme el divorcio, a ella le gusta jugar y —sonríe —meterse en problemas —agrega para entonces darse la vuelta y salir de la oficina, rápido me alejo de Jon y paso una mano por mi rostro antes de tomar asiento, diablos.
—Mis pensamientos hacia Damiano han quedado aclarados —miro a Jon cuando habla.
—¿A qué te refieres?
—A que tiene negocios sucios —Jon se sienta frente a mí —hasta su esposa le tiene miedo, ¿la viste? —él ríe —el hombre claramente debe de tener algún lado malo —miro mis manos pensando en eso, pero no cabe en mi cabeza la imagen de Damiano maltratando a alguien aunque claramente la escena de hoy crea mil dudas en mi cabeza.
—Llévate las rosas —señalo estas —ya me cansan —Jon suspira y saca algo de su bolsillo y lo deja frente a mí, miro lo que ha dejado y alzo una ceja para mirar sus ojos.
—¿Qué es esto? —él sonríe.
—Boletos de avión —responde algo que ya sabía —vacaciones adelantadas les llamo yo, tú, Lucas y yo nos iremos a un bonito hotel cerca de la playa —sigue sonriendo —sé que no te gusta la playa, pero a Lucas apuesto a que si y
—No —digo rápido interrumpiendo sus palabras y borrando su sonrisa —no me iré contigo a ningunas vacaciones Jon y Lucas tampoco lo hará.
—No estoy sugiriendo nada —habla con seriedad —te informo que nos iremos de vacaciones —aprieto los dientes.
—Y esta es tu idea de conquista Jon porque apesta que impongan cosas
—Solo será una semana Siena —se pone de pie con brusquedad —y si impongo es porque no me dejas otro remedio —bufo.
—Mi padre
—Ya hablé con este, Damiano estará frente a la empresa mientras no estemos, todo está calculado mi amor, pasaremos una semana fuera —sonríe ahora dejando claro que ya lo planeó todo y observo los boletos, una semana.
—Cuando sería que
—Mañana en la mañana —me tenso —así que prepara todo y deja las cosas de la empresa listas —no lo miro —nos vamos a divertir Siena, ¿hace cuanto no vamos de vacaciones? —la pregunta queda en el aire cuando sale dejándome sola y respiro hondo, la última vez apenas la recuerdo, fue antes de quedar embarazada y suspiro llevando mis manos a mi rostro odiando la idea de tener que estar cerca de Jon alejada de todo lo que conozco aguantando sus malos intentos de conquista y lo peor, Lucas también tendrá que aguantar una semana con él, una semana más sin ver a Damiano y una semana en la que va a mencionar a este y Jon podría escucharlo.
—Siena —Levanto la cabeza al escuchar a Damiano el cual ha entrado en mi oficina y bufo poniéndome de pie.
—Deberías evitar traer tu vida personal a la empresa Damiano —expreso mirando sus ojos y él asiente, ¿acaso ya habló tan rápido con su esposa?
—Lo sé y no volverá a ocurrir, yo
—Y de paso dile a tus conquistas que poco me importa discutir por ti —me acerco a él que frunce el ceño —primero Sabrina, luego tu esposa, por dios
—Sabrina —él suspira —te dijo seguramente que la invité a cenar a mi apartamento —me pierdo en sus ojos cuando lo confirma.
—Supongo que ahí llevas a todas tus conquistas —Damiano niega, pero hablo —tu esposa me da lástima
—No llevé a Sabrina ahí para estar con ella Siena —deja claro dando un paso hacia mí —la llevé porque necesitaba obtener ADN suyo para hacer una prueba de paternidad y
—Y claro —rio —por eso la besaste —una de sus cejas se eleva.
—Celosa entonces —medio sonríe, pero niego con lentitud.
—Cansada más bien —le doy la espalda y me alejo de él —cansada de ti, de Sabrina, de Jon que no capta mis directas de que me deje en paz —bufo —y de tu esposa, estoy cansada de todos Damiano —lo miro —maldición hasta ya me aterra entrar a la habitación de mi hijo porque solo habla de ti y dice querer verte —sigue sonriendo el infeliz.
—También quiero verle
—La respuesta es no —digo sin pensar.
—Siena
—Sé lo que intentas y no, no estaré contigo gracias a Lucas, te quiero lejos de mi Damiano, te lo dije
—Mientras siga casado —quita las palabras de mi boca y asiento.
—¿Y si ya lo sabes entonces qué demonios sigues haciendo aquí? —él tensa su mandíbula y decir que no duele es mentira, pero como dije, estoy cansada.
—Solo quería pedir perdón…—sus palabras me dejan sin habla y va hacia la puerta con hombros abajo, justo entonces recuerdo las malditas vacaciones planeadas por Jon y abro la boca.
—Damiano —se detiene rápido —¿podrías ver a Lucas hoy? —noto como se tensa y se gira hacia mi mirándome incrédulo.