El hombre de los mil pedazos Pt1

La primera vez que morí

LA PRIMERA VEZ QUE MORÍ

Fue así que un día en el gimnasio decidí decirle que yo la quería acompañar un día a su trabajo, al menos para saber en qué trabajaba, ella sorpresivamente aceptó y me dijo que al día siguiente podía acompañarla.

Al día siguiente yo estaba emocionado y habíamos acordado vernos en un punto medio para poder irnos juntos en el bus de la lateral de la ciudad, no sé por qué paso por mi cabeza que era buena idea llevar camisa de vestir para caminar hacia un lugar que ni siquiera sabía dónde se encontraba, me puse perfume y empecé a caminar para encontrarla en donde habíamos acordado.

Cuando la vi, era realmente gracioso, pero tierno al verla con su uniforme de trabajo, cuando recién la había conocido tenía sus tardes libres y de la nada ¿entró a trabajar? Pues mi respuesta estaba ahí mismo, ya que ella trabajaba para el Equipo de Béisbol de la ciudad, al parecer era el trabajo que más le gustaba, ya que aparte de que no interrumpe sus mañanas en la universidad, es muy fan del béisbol.

Empezamos a caminar hasta llegar a la parada del camión y solo podía ver sus ojos como un pobre tonto, sabía que estaba perdiéndome poco a poco sin saber uno porque coherente, pero así normalmente son las emociones, ¿no?

Durante el trayecto a su trabajo ella se sentó en el bus mientras yo me fui parado cargando con su mochila del trabajo, ella se estaba quedando dormida mientras íbamos de camino y yo solo podía ver sus mejillas deslumbrando con el sol, su respirar lento cuando su cabeza bajaba y pegaba contra la ventana del bus. Hasta que era casi el punto de bajarnos que tenía que despertarla, en eso una señora paso atrás mío y tomo su bolso con la mochila de Kaia, la señora iba rápido, cuando ella sintió que atoró su bolsa, solo jalo y por física me tumbo hacia el piso, fue algo vergonzoso despertar a Kaia en el suelo, cuando bajamos ella no paraba de reírse, se los juro que volvería a caerme otras 20 veces con tal de escucharla reír así siempre.

Cuando pasamos cerca de su trabajo empecé a sentirme mal, sin saber por qué, me detuve un momento en una banca, era como si fuera alguna especie de ataque al corazón, pero sin algún motivo alguno, quizás era por la camisa, así que no le tome importancia, me paré y seguí caminando con ella, ella me veía raro como si me estuviera muriendo, estábamos a unas cuadras de su trabajo y todo empezaba a cobrar sentido, lo que estaba haciendo que me sintiera tan mal no era la camisa, eran los recuerdos que había tenido ahí, fue fácil darme cuenta por dos cosas, al ver unos conos de construcción y notar que estaba la comisaría de policía cerca del estadio de Beisbol, en ese momento no supe qué hacer, empecé a hiperventilar y Kaia se angustió demasiado.

  • ¿Qué sucede? ¿Qué tienes? Me estás asustando - Tenía una expresión de estrés en su rostro demasiado preocupada
  • A mí no me gusta pasar por aquí, lo odio demasiado - Le dije con la voz antes de que se me cortase
  • Pero habla, dime, necesito que te abras conmigo, confía en mí

No tuve otra opción más que soltar toda la verdad, solo esperaba que ella no se alejara de mí o pensara lo peor por lo que estaba a punto de contarle, pero creo que finalmente era tiempo de que lo supiera alguien por primera vez.

  • Cuando yo tenía 13 años normalmente iba caminando hacia la secundaria desde mucho antes de poder entrar, siempre me gustaba llegar antes y más cuando estaba en la tarde, realmente me gustaba caminar por esta zona hasta aquel día - Entonces apreté su mano fuertemente y empezaron a salir lágrimas escasas de mis ojos - Un día de esos había llegado temprano y solamente tenía que esperar a como era habitual, pero faltaba mucho, una hora aproximadamente, cuando decidí salirme y matar el aburrimiento que tenía en ese momento, antes de que estuviera el nuevo edificio de gobierno solía entrar ahí y jugar yo solo a encontrar escondites, era casi como si fuera mi rutina diaria. Así que ese día no iba a ser la excepción, había un lugar en específico en el que me gustaba esconderme y era dentro de un lugar reducido, antes eran mis favoritos, sentía que podía pasar por cualquier lado, que no tenía límites, ese día empecé a meterme entre los conos de construcción, a los baños que se encontraban ahí hasta que escuche alguien cerca y me asusté mucho, pensé que me meterían a la cárcel o que le hablarían a mis padres, aunque hubiera preferido que hubieran pasado alguna de esas dos cosas antes que la que me paso.
  • Ya deja de darle vueltas al asunto, dime por favor, te voy a escuchar, sabes que te voy a apoyar con lo que me digas, pero deja de guardarte las cosas - Ella agarró mi otra mano y me vio a los ojos.
  • Es que… - Mis ojos empezaron a ponerse demasiado llorosos y yo intentaba no soltar más lágrimas, empezaba a dolerme el pecho - Cuando salí a ver quien era, era un muchacho, se veía algo alterado como si estuviera nervioso o loco, él me dijo que qué estaba haciendo ahí, no sabía que responderle, no estaba acostumbrado a convivir con las personas a esa edad, le dije que estaba jugando al escondite, él me preguntó que porque jugaba solo, si podía jugar con él, que sería más divertido, lo recuerdo perfectamente, él me dijo que sabía un escondite muy bueno, que nadie nos iba a poder encontrar, en ese entonces mi yo de 13 años era muy inocente.
  • ¿Y? ¿Qué más pasó? Andre, por favor háblame, ¡ANDRE! - Ella estaba gritando mientras a mí me estaba dando un ataque al corazón.

Cuando pasó eso, lo único que recuerdo es que estaba en sus brazos mientras gritaba, después caí profundamente en un estado inconsciente y lastimosamente volví a ese día. Cuando seguí al muchacho al escondite, noté que todo se ponía cada vez más raro, habíamos llegado a un punto que ni siquiera yo sabía que existía en la construcción. Era como si todos los bloques de concreto hubieran formado un espacio tan pequeño en el que alguien podía vivir ahí, finalmente habíamos llegado y le dije que su escondite era muy bueno, pero que yo ya me tenía que ir porque tenía que ir a clases, a él no le había gustado lo que le dije, me preguntaba una y otra vez que porque me tenía que ir, que me quedara con él, yo me asuste completamente y me hice hacia una esquina, lejos de la salida, cerré los ojos mientras él gritaba, él con todo su enojo me agarro de las manos y me dijo que no me podía ir, yo solo empecé a llorar, era como si estuviera muriendo, él me golpeaba la espalda y el estómago sofocándome, le decía entre lágrimas “Detente por favor” una y otra vez, hasta que él dejó de hacerlo, pero hizo algo peor, él me quitó la mochila y la camisa, los golpes en mi estómago eran notables, me dolía todo y yo no podía respirar, él agarró mis manos, mis manos me dolían de tanto que las apretaba, mientras que con la otra mano empezó a bajarme el pantalón y fue ahí, que morí por primera vez, mi mente se desconectó totalmente, era tanto el dolor, la tristeza, desesperación, que simplemente era como si hubiera vuelto a caer inconsciente aquella vez, solo que esta vez sabia perfectamente todo lo que estaba pasando, el muchacho finalmente, se fue, no sin antes decirme que no dijera nada de esto a nadie. Cuando me levanté, sentía que había muerto, en todo el día no había sonreído, estaba decaído, me había alejado tanto de las personas que me había quedado casi sin amigos, tenía actitudes despreciables con las personas a mi alrededor.

  • ¡ANDRE! - Escuchaba una voz que gritaba fuertemente .




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