El hombre de los mil pedazos Pt1

Una luz paciente

UNA LUZ PACIENTE

Siento como si el tiempo no estuviera pasando, pero me siento cada vez más cansado conforme veo a las demás personas, veo Kaia siguiendo su sueño en su carrera, veo a Xoan ya Marcos divertidos en Italia, veo a Xiomara cómoda con su nuevo grupo de amigos, veo a Eva conociendo rumbos de Guadalajara sin barreras. ¿Y yo? Siguiendo pensando en el mismo problema desde hace ya meses.

¿Qué era lo que realmente necesitaba para poder salir como ellos? La respuesta la tenía más cerca de lo que creía, pero primero tenía que ponerme a investigar algo, desde que conocí a Fernanda esa marca en el cuello me tiene vuelto loco, es como si me quisiera a dar entender algo, sigue pasando él tiempo y esa marca lo único que hace es seguir bajando y, por lo tanto, me estresa de una manera que no se pueden imaginar. Con todo esto no me sentía muy a gusto que digamos, así que empecé a cambiar ciertos hábitos que no son muy comunes, creo que para poder mejorar primero iré a vivir a un lugar alejado de todo aquello que me traiga recuerdos malos.

Durante la mañana buscando departamentos pase por la cafetería, solo que esta vez ya no esperaba buscar una mirada de aquella chica, lo cual era raro, pero sorprendentemente ahí estaba ella, tan radiante como siempre, tenía un pelo asombroso, corto tan tinto como lo es el vino, con una sonrisa tan coqueta que sin dudarlo te hace olvidarte de cualquier otra cosa. Sin más rodeos decidí acercarme a hablarle, cuando me acerque a ella y sentí un escalofrío, cuando voltee, note que no había nadie, la chica de la cafetería se había marchado sin dejar algún tipo de rastro, era como si el destino simplemente no quisiera que tuviera contacto con ella.

Al llegar a mi casa seguía sin entender que eran las marcas de mi clavícula, me desesperaba tenerlas y no saber por qué las tenía, me estresa que estuviera bajando el contador, comencé a limpiar toda mi habitación en busca de encontrar qué era lo que hacía que esos números bajaron, sin embargo, pasó un buen lapso de tiempo, al principio descartó que fueran los días de vida que me quedaban, ya que había días en las que el número no cambiaba y otras veces donde en un par de horas el número bajaba drásticamente, esto era demasiado inquietante para mí porque de pasar a ver el número 1,000, ya solo veía el número 512. Pasaban las horas y el miedo empezaba apoderarse de mí, tenía miedo de saber que pasaría si el contador llegaba a 0, lo peor del caso es que no sabía cómo detenerlo, ya que es algo muy atemorizante, llevaba demasiado tiempo en mi habitación sin hallar la respuesta a algo que podía ser tan simple, comencé hacerme daño, a dejar de comer, a probar cualquier cosa en la que me involucra a mí mismo, era desesperante el no saber como iba a acabar mi historia tan compleja, el número seguía ahí, tan normal, pero ¿Y si el problema no estaba en mí? Así que decidí llamar a Xoan, quizás él podría saber algo o ayudarme a darme cuenta de algo que me hiciera daño. Charlamos un par de horas y él volvía de su intercambio, ya que no le parecía tan interesante el estar tan aislado de todo y todos. Quise ayudarlo a buscar vuelos de regreso o en algo que pudiera ayudar, pero simplemente no me dejó ayudarlo, a veces me molesta demasiado el que la gente no me deje salvarla o ayudarla, pero cuando una persona simplemente no quiere ser salvada no hay mucho que pueda hacer. El número seguía sin bajar, no creo que se deba a otra persona, Xoan es la persona a la que más confianza le tengo, no creo que él pueda ser una persona que me haga alguna especie de mal la verdad. Cuando estuve a punto de rendirme sucedió algo que me dio mi respuesta, escuche el timbre de la casa, en eso veo que llego una vieja amiga de la preparatoria, Alba, un fugaz romance adolescente de la que estuve enamorado mucho tiempo, durante las mañanas, hablábamos demasiado, iba a su casa y horneamos galletas, veíamos películas de amor y siempre fui un buen amigo de su hermana, pero como todo, tiene un final. Muchas veces no me sentí parte de lo que ella quería y por más que le puedas dar tu corazón a alguien, si esa persona no tiene el 100% de su corazón para ti, es imposible quedarse donde tanto quieres. El tiempo y las personas hicieron efecto en esa “relación”, les mentiría si les dijera que yo no di todo porque funcionara, cuando llegaba el día de reencontrarnos después de habernos visto por última vez, solo pude ver un largo mensaje de texto, donde ella me confesaba que no podía conectar conmigo, ya que su corazón en ese momento seguía siendo de otra persona, cuando leí eso, se me rompió en mil pedazos pero al menos le agradecí su honestidad, ya que de no ser así, no me imagino que pudo ser de nosotros. Volviendo un poco a la realidad, Alba se encontraba en mi puerta, sin idea alguna de que hacía en mi hogar, cuando abrí la puerta, ella estaba confundida sin saber qué hacer, ella se negaba a decirme que sucedía, solo entro a mi casa y se fue directo a la sala, rápidamente fui al espejo de mi baño y no había cambios aún en mi marca, cuando regrese ella estaba tomando un vino que tenía en la cocina, sorprendido le pregunté si yo podía ayudar en algo, ella solo me abrazó y me pidió un largo silencio juntos, no necesitaba una plática, ni un consejo, ni mucho menos algo material. Cuando pasó el tiempo, solo sentía como ella se aliviaba, cuando su angustia había bajado, ella decidió levantarse e irse, pero, antes de irse la tome de la mano y la gire volteando a verme directamente a mí, cuando sentí esa conexión, decidí hacer aquello que pensaba era imposible, la tome de la cintura y la jale hacia mí, en su mirada notaba una inquietud que malamente tome como una señal. Me acerca rápidamente a su boca y la besé lentamente, dándole a entender lo mucho que había esperado ese momento, cuando retiré mis labios de los suyos, no vi la expresión que yo quería.

  • No lo vuelvas hacer, por favor - Salió de sus labios, con una mirada juzgadora.
  • ¿Qué? - Le respondí sin entender qué había sucedido
  • Te voy a ser honesta, si yo no me quité del beso fue por respeto y la confianza que te tengo, pero yo no siento lo mismo que tú, no sé por qué vine hasta aquí, cuídate por favor - Me dijo mientras salía de mi casa




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