El hombre que regresó a mí

Capítulo 3 “Demasiado cerca para olvidarte”

Luna no cerró la puerta.

No pudo.

Porque si lo hacía…
era como volver a hacerlo real.

Y no estaba lista para eso.

No después de cinco años.

No después de aprender a vivir sin él.

O al menos… a fingir que lo hacía.

André seguía ahí.

A un paso.

A una respiración de distancia.

Demasiado cerca.

Demasiado real.

Luna lo miró.

Y por un segundo…
el tiempo no pasó.

No existieron los años.

Ni la ausencia.

Ni el abandono.

Solo esa sensación incómoda y familiar
de tenerlo enfrente otra vez.

—No deberías estar aquí —dijo ella al fin.

Su voz salió firme.

Pero sus manos no.

André no respondió de inmediato.

Como siempre.

Primero miró.

La recorrió con la mirada sin tocarla,
como si necesitara comprobar que era ella.

—Y tú no deberías abrir la puerta —respondió.

Luna apretó la mandíbula.

—No te confundas. No te invité.

—Nunca esperé que lo hicieras.

Silencio.

Pesado.

Cargado.

Demasiado lleno de cosas que no se dijeron.

Luna cruzó los brazos.

Protección.

Distancia.

Habla —dijo—. Dijiste que no podías explicarlo por teléfono.

André soltó el aire lentamente.

—No es fácil.

Ella soltó una risa seca.

—¿Sabes qué tampoco fue fácil? Que desaparecieras.

Eso le dio directo.

Se notó.

Porque por primera vez…
André bajó la mirada.

—No me fui porque quise —dijo.

Luna negó de inmediato.

—No empieces con eso.

—Es la verdad.

—Tu verdad —corrigió ella—. Porque la mía fue quedarme esperando a alguien que nunca volvió.

Silencio.

Pero esta vez no fue incómodo.

Fue doloroso.

André levantó la mirada otra vez.

—Si me hubiera quedado… te habría hecho más daño.

Luna sintió algo romperse.

—¿Más daño que desaparecer sin decir nada?

Pausa.

Corta.

Pero suficiente.

—No lo entiendes —dijo él.

—No —respondió ella—. Porque nunca me lo explicaste.

Se miraron.

De frente.

Sin escape.

Sin excusas.

Como dos personas que ya se amaron demasiado…
y no supieron qué hacer con eso.

—¿Estás con alguien? —preguntó André de repente.

Luna parpadeó.

No esperaba eso.

—Eso no te importa.

—Sí me importa.

—Pues ya no tienes derecho.

Silencio.

André asintió despacio.

Como aceptando algo que no quería aceptar.

—Tienes razón.

Pero no se fue.

Y eso fue lo peor.

Luna dio un paso atrás.

Necesitaba espacio.

Aire.

Distancia.

Pero él seguía ahí.

Y su sola presencia…
la estaba desarmando.

—¿Por qué ahora? —preguntó ella, más baja—. ¿Por qué volver después de tanto tiempo?

André tardó en responder.

Demasiado.

Y eso la hizo temer la respuesta.

—Porque te vi.

El corazón de Luna se detuvo un segundo.

—¿Dónde?

—Hace unos días.

Pausa.

—No sabías que yo estaba ahí.

Un escalofrío le recorrió la espalda.

—Eso no responde mi pregunta.

—Sí lo hace —dijo él—. Porque cuando te vi… entendí que no podía seguir lejos.

Silencio.

Luna sintió que eso era peligroso.

No por él.

Por ella.

—Llegaste tarde —repitió.

Pero esta vez…
no sonó igual.

André dio un paso más cerca.

Ahora sí.

Sin distancia.

Sin espacio.

Dime eso mirándome y creyéndolo de verdad.

El aire cambió.

Luna levantó la mirada.

Lo tenía demasiado cerca.

Podía ver los detalles que había olvidado.

La forma en que respiraba.

La tensión en su mandíbula.

El cansancio en sus ojos.

Y eso la hizo dudar.

Otra vez.

—No hagas esto —susurró ella.

—¿Qué cosa?

—Volver como si nada.

—Nada es como antes.

Eso era cierto.

Y dolía.

Silencio.

Largo.

Intenso.

—No vayas al evento —dijo él de nuevo.

Y ahí volvió todo.

La tensión.

La intriga.

La incomodidad.

Luna retrocedió un paso.

—Otra vez con eso.

—No es un capricho.

—Entonces dime por qué.

André la miró.

Y esta vez…
no había evasivas.

—Porque hay alguien que también te vio.

El corazón de Luna se tensó.

—¿Quién?

Silencio.

—Alguien que no quiere que yo esté aquí.

Eso no le gustó.

Nada.

—¿Estás metido en problemas? —preguntó ella.

—No.

Pausa.

—Pero tú podrías estarlo si vas.

Luna negó.

—No me voy a dejar controlar otra vez por ti.

—No te estoy controlando.

—Entonces deja de decirme qué hacer.

Silencio.

Fuerte.

Definitivo.

André dio un paso atrás esta vez.

Como si entendiera que había llegado al límite.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.