El hombre que regresó a mí

Capítulo 6 "Lo que elegiste olvidar"

Luna no apartó la mirada.

—¿Qué no recuerdo…?

Su voz fue más baja.

Más vulnerable.

Como si, en el fondo, temiera la respuesta.

André tampoco se movió.

Pero algo en él cambió.

La forma en que evitó sostenerle la mirada…
no era casualidad.

Era culpa.

—No es tan simple —dijo finalmente.

Luna soltó una risa seca.

—Contigo nunca lo es.

El silencio volvió.

Pesado.

Cargado.

—Esa noche —continuó él—… no fue como tú la recuerdas.

El corazón de Luna dio un golpe fuerte.

—¿A qué te refieres?

André tragó saliva.

Tú no solo me pediste que no me fuera.

Pausa.

—Me hiciste prometer algo.

Luna frunció el ceño.

Yo no te pedí que te fueras.

No —respondió él—. Me pediste que te protegiera.

El aire se tensó.

—Eso no tiene sentido.

—Lo tiene —dijo él, más bajo—. Porque sabías.

—¿Sabía qué?

Silencio.

Y entonces…

una imagen cruzó la mente de Luna.

Rápida.

Confusa.

Una puerta cerrándose.

Una voz que no era de André.

Un tono amenazante.

Luna llevó una mano a su cabeza.

—No…

André dio un paso hacia ella.

—Luna…

—No —repitió—. Eso no pasó.

Pero su respiración ya no era estable.

—Sí pasó.

El mundo se inclinó ligeramente.

—Había alguien más esa noche —dijo él—. No solo cuando me fui… antes.

El corazón de Luna empezó a latir más rápido.

—Estás mintiendo.

—Ojalá.

Otra imagen.

Más clara.

Ella discutiendo.

Pero no con André.

Con alguien más.

—Aléjate de ella —esa voz.

Fría.

Desconocida.

Luna cerró los ojos con fuerza.

—No…

—Me pediste que no te dijera nada —continuó André—. Que no te involucrara.

Luna abrió los ojos de golpe.

—Eso no es verdad.

Pero su voz tembló.

Me dijiste que si algo pasaba… yo tenía que irme.

El silencio fue absoluto.

Porque una parte de ella…

reconoció esas palabras.

—No… —susurró, ahora más débil.

André la miró.

Y esta vez no había defensa.

—No te dejé, Luna.

Pausa.

—Cumplí lo que me pediste.

Eso la rompió.

Eso no puede ser cierto…

Pero su cuerpo ya no estaba tan seguro.

Porque el recuerdo…

aunque incompleto…

ya había empezado a volver.

El celular vibró.

Fuerte.

Brusco.

Ambos miraron la pantalla.

Nuevo mensaje.

“No debería estar contándote eso.”

El aire se congeló.

Luna levantó la mirada lentamente.

—¿Quién es…?

André no respondió.

El teléfono vibró otra vez.

“La próxima vez no se va a ir.”

El corazón de Luna se detuvo.

Y entonces lo entendió.

Esta vez…

André no se había ido por decisión propia.

Y la próxima…

tal vez no tendría opción.




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