El Lado Oscuro de mi Mente

Capitulo XI: Traumas

“Cadenas que hieren, que surgen de las lágrimas, del dolor, de la sangre, de nuestras creencias, las ata y las encadena en nuestra mente, desencadenando locuras que te marcan y recuerdan el motivo de tu existencia y los tapujos de tu vida, sin dejar atrás la debilidad hacia tus caídas en el mismo camino que siempre has estado” 

He pasado todo el día pensado en ello, existe algo vacío, no lo quisiera reconocer, entre todas, esta es la peor de todas.

Cuando relato mi vida, me abro hacia muchas cosas, pero no puedo dejar de ocultar la mayoría de ellas, es parte de mí, el doctor dice que son secuelas, prefiero llamarlas traumas. Fui diagnosticado con ansiedad hace tres meses atrás, la ansiedad es solo un resultado  que explica lo que ellos quieren creer, sé que nací con ello. Es simple de entender; la ansiedad ocurre cuando una persona teme a que algo malo le va a suceder, convirtiendo su vida en un calvario de terror a menudo mayormente, pero yo no tuve miedo, porque nunca supe lo que iba a ocurrir, sin demostrarlo es así como me siento muy dentro de mí, aterrado, pero existe una ventaja, y es que el doctor dice tenerla bajo control, y aun así nunca he dejado de sentirla, pero también existe un precio, reconocer que en cualquier momento se desatara.

Somos parte de una naturaleza, que nació bajo el estremecido concepto de traumas, nuestra historia requirió tenerlas en cuenta para crecer junto a ellas, sin importar que diferencia una de otras.  

Cuando me miro en un espejo, miró fijamente a mis ojos, como consuelo de que aún sigo aquí, no miro nada más, no veo nada más, el doctor dice que es terapéutico, conocer cuál es nuestro valor ante esa enfermedad, es como saber cuáles son tus armas.

Hoy iré a casa de Dafne, su familia me conoce poco, y si lo nuestro continua, siento que es hora de pedirle que sea mi novia, así que su familia deberá conocerme un poco más.  Dafne es una chica súper bella, que siempre ha estado allí, con ojos grises, y cabello casi rubio, es hija única, también ha sufrido mucho, su madre la dejo cuando ella nació, viviendo con su padre, el señor Reni, y su nueva familia desde siempre. Su papa es una persona muy celosa de ella, da a conocer muy bien cuáles son sus límites, su madrastra es sin duda su mejor madre, la señora Eve, ella viene también de un matrimonio anterior, con dos hijos varones, uno mayor que Dafne incluso, y su pequeña hija llamada Renata, es producto de este nuevo matrimonio, a la señora Eve muy poco la veo en verdad, pero Dafne me habla mucho de ella. Cuando me dirigía  a su casa, pase un momento por el prado cerca de mi casa, recogí algunas flores silvestres blancas, mi abuela paterna decía que el color blanco demuestra tus intensiones, mientras que la naturaleza de la flor demostrara la sencillez y tu humildad para sobreponerse como un amor puro, es así como llamaría a nuestro amor, no tengo duda.

Al llegar a su casa, que queda a algunas cuadras de la mía, me pose frente a la puerta, respire, y luego toque, al hacerlo un pequeño adorno colgante del techo de la casa, con tubos de acero, colgantes también en forma de circulo, y una esfera, aparentemente de hierro en el medio, junto al viento hacen un sonido muy hermoso, como un cantar, pero que no evita traerme algunos recuerdos, en ese instante sale el señor Reni, me sorprendí al verlo, no pude dejar de sentirme algo nervioso, pero fui muy cortes con él, al saludarlo amablemente y al preguntar por su hija, él se mostró algo antipático conmigo, ya el me conoce la verdad, y no es que me odie, sino que simplemente esa es su forma de ser, luego me pregunto:

— ¿Y qué te trae por acá?—

—Vine a buscar a Dafne, iremos a ver una obra de teatro, muy cerca del centro comercial—respondí.

Con un rostro muy serio me miro de arriba abajo, y luego le grito a Dafne:

— ¡Dafne Tom te vino a visitar!—

Y luego me tomo por sorpresa que me invito a pasar a su casa, nunca lo había hecho, aunque son pocas mis vistas a esta casa. Cuando entre era imposible no notar  los cientos de objetos religiosos que habían en todas partes de la casa, cruces, de madera y  metal, colocadas en cada rincón, dibujadas en el techo, imágenes alusivas a algún santo supongo, de todos los tamaños, sabía que la familia de Dafne era una familia muy religiosa, pero nunca me imaginé este tipo de adoración, minutos después me sentí como atrapado en ese lugar, no es un sentimiento nuevo para mí, ya que incluso me he sentido así cuando camino por la calle, pero es distinto en un sentido diferente, esos caminos están llenos de árboles a  veces  me paraliza el pensar que existe algo detrás de ellos, me congela el recuerdo de mi experiencia, siempre corro, aunque no siempre las piernas me respondan de la misma forma.

Caminando por la casa me tropiezo con un espejo colgada en la pared, a un costado de la escalera, el espejo claramente reflejaba la sala en frente de  él, igualmente se notaba todas esas cruces, esas imágenes, me miró fijamente, y veo  mi reflejo, sin dejar de pensar en ese recuerdo, miro al suelo, como fractura que el temor dejo en mí, al mirar nuevamente, ese reflejo se esfumo, y lo único que pude pensar es en que todo está roto, igual que siempre.

La ansiedad es siniestra, el doctor me dijo que esta enfermada, es como colocar todos tus miedos en una meza, sostenidos por la ansiedad, que es un delgado soporte de cristal, siempre dispuesta a quebrantarse con el mas pequeño de los esfuerzos, tu estas debajo de ella, esperando a que los vidrios rotos hieran tu ser, hieran tu cuerpo, te devuelve todas tus heridas. Luego de ese instante, se reflejó un cuerpo con los brazos abiertos detrás de una cortina posicionada justo en la ventana dentro de la sala, parecía cristo, lentamente volteo y ya no había nada, igualmente doy unos pasos para entrar a ella, pero antes de cruzar su puerta, siento que cae una gota del techo justo en mi mejilla, paso mi mano sobre ella, y al mirarla, noto que era sangre, al mirar al techo veo que en una de las cruces dibujadas allí, precisamente donde se supone que debería estar el rostro de cristo, había una mancha de sangre aun fresca, en ese momento llego el padre de Dafne con un vaso de jugo para ofrecérmelo, un  poco desconcertado le acepto ese jugo, al tomarlo en mi mano, claramente noto cuando varias gotas de sangre le caen del techo justo en el vaso, lo alce para mirarlo y ese jugo era tan rojo como la sangre, cuando el señor Reni me ve como lo miro minuciosamente me dice:




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