Ya era de noche en la lujosa casa de Dominik, el coche de Isabella de estacionó, bajo de su auto, revisando en el interior de su bolsa tomando su labial rojo para retocarse, cuando terminó entro a la casa sus tacones sonaban contra el piso de mármol.
Hija! Cómo te fué?! ¿Dónde estabas? -
Dijo su tía saliendo de la biblioteca, sonriendo.
- Me fue muy bien... - todo los ojos y subió las escaleras.
- ¿No vas a cenar?- dijo sonriente.
- ¡No! ¡No quiero! - dijo con irritación, subió las escaleras y entro a su habitación que cerró fuertemente.
En ese momento llego Dominik de la mano de Valentín riendo y jugando.
- ¡Mi niño! - dijo la señora Ana.
- ¡Nana! - dijo Dominik
- Hola Ana ¿cómo está la señora más preciosa? - dijo Valentín acomodando su delantal
- Ay... Joven, usted siempre es tan amable, ¿quieren cenar? - dijo muy entusiasmada casi corriendo a la cocina.
- No Nana, Gracias... Valentín me llevo a cenar a un restaurante a demás ya tiene que irse... - dijo abrazandolo y dándose un beso.
- Nos vemos, mi amor, te amo - dijo Valentín saliendo de la casa. Cuando salió se limpió los labios del beso el ya estaba algo cansado de esta situación, tenían que actuar ya.
- Ay Nana! Estoy tan enamorado... El es el hombre de mi vida! - Dominik tomo sus arrugadas manos en diferencia a más suaves manos de Dominik.
- ¡Claro mi niño! Ese joven Valentin... Es todo un caballero el mejor de todos!! -
Dijeron los dos brincando y riendo de la emoción la conexión entre ellos era muy fuerte.
- Nana, necesito que me enseñes a cocinar - dijo Dominik emocionado con una gran sonrisa en su rostro.
- claro mi niño! Pero ¿para qué? Si me tienes a mi! Para eso - dijo confundída la señora mayor.
- Quiero hacerle una cena a Valentín hecha por mi que sea especial... - dijo con emoción y nervios.
- ¡Claro mi niño! Mañana mismo te enseño, para eso está tu vieja Nana! - dijo sonriente la señora Ana. La cuál recibió un fuerte abrazo de parte de Dominik que la quería cómo una madre. Después de eso siguieron charlando hasta que dominik se despidió y subió a su habitación.
Ahí en su habitación muy ordenada, pulcra y muy moderna tomo una fotografía de Valentín y el día que se conocieron en un viaje a Europa para negocios, en ese viaje surgió el gran amor, sincero y puro en la fotografía se puede ver a Dominik con un gran abrigo beige, camisa negra y pantalónes negros igual, al lado de el Valentín casi con el mismo atuendo solo que todo negro, en la foto se podía ver el amor en sus ojos. Para dominik Valentín era el amor de su vida.
Al día siguiente en la clásica mañana ajetreada cuando Dominik ya estaba bajando las escaleras Isabella se le cruzó en el camino.
- Hermanito!! Necesito un favor.. - dijo poniéndole cara para convencer a dominik sabiendo que lo lograría sin esfuerzo.
- ¿Qué ocupas Isa? - dijo sonriendo.
- Ocupo... Dinero, es que ya se me acabó el efectivo que me das cada mes... - dijo jugando con sus propios dedos.
- ¡Claro! Ten! Toma mi tarjeta - le extendió una tarjeta negra sin límite.
- Retira lo que ocupes - sonrió amablemente.
- ¡¡Gracias hermanito!! ¡¡Oye por cierto!! Creo que Valentín te tiene una sorpresa - dijo riendo.
- ¿Enserio? ¿Qué clase de sorpresa? - dijo con ecepeticismo pero curiosidad.
- Ya verás hermanito solo me pidió que te dijera que te arreglarás para está noche! - dijo con voz algo hipócrita pero disimulando.
- Bien... Bien... ¡Gracias hermanita! ¡Nos vemos! Por qué ya voy tarde! - dominik salió de su casa, subió a su auto y arranco en camino a su empresa.
Momentos después entró un auto a la casa del cuál bajo Valentín, tocó amablemente la puerta.
La señora Ana se asomo viendo que Isabella estaba al lado de la puerta sin abrirla en ese momento Isabella volteo a ver a la señora Ana.
- ¡¿Qué?! ¡Que esperas! ¡¡ABRE!! - Dijo gritandole que abriera la puerta señalando la puerta. Y ella entro al estudio.
La señora Ana limpió sus manos y corrió a abrir la puerta, el apuesto Valentín estaba ahí.
- ¡Hola joven! Si buscá a mi niño... Se acaba de ir... - dijo sonriente.
- Hola Ana... No, no busco a Dominik busco a Isabella -
A la señora Ana le cambio la cara a una de curiosidad y molestia.
- Ah... Si claro jóven pase, la señorita Isabella está en el estudio -
Valentín agradecio y caminó rápidamente al estudió donde estaba sentada Isabella con su falda corta y su blusa escotada.
- Hola cariño - dijo con sensualidad femenina que a ella se le deba muy bien.
Valentín se resistió un poco, ya que estaba en la casa de Dominik.
- ¡Isabella! ¡Aquí no! Yo vengo a hablar de que si ¿ya tienes todo listo para esta noche? - dijo algo molesto como si no quisiera que sucediera el próximo evento.
- Si, si ya... Todo listo para que le pidas matrimonio a mi estúpido hermanito - solto una risa en forma de burla.
- Cállate si... Es difícil que voy a tener que manchar mi imágen pidiéndole matrimonio a un joto... Vaya mierda! - dijo moelsto.
- Calma, Calma guapo - dijo dándole un leve masaje en los hombros.
-Ya que el será tu prometido vas a tener que convencerlo de que te dé sus cuentas bancarias, todas sus propiedades - dijo sádicamente.
- Y como la cereza del pastel! Lo vas a dejar ahí plantado a media boda - dijo cínicamente con los brazos arriba sonriendo.
- Hey! Tu nunca mencionaste que si se realizaría la boda! - dijo Valentín molesto.
- Yo quiero ver a Dominik humillado, que todas las redes sociales estén llenas de su humillación pública - sonrió.
- Pero eso también afecta mi imágen publica! Aparte de joto! Soy un imbécil rompe corazones - dijo enfadado golpeando la mesa.
- Shh... Cariño tu no serás relevante... Ya se que le vas a decir en el altar para limpiar tu imagen! Tu tranquilo yo tengo todo planeado - dijo besando el cuello de Valentín.