El latido del campo

Capitulo 6: Hermosa Hacienda

La mañana siguiente, apenas empezaba a salir el sol, seguía algo obscuro eran las seis de la mañana, Dominik se encontraba en el camastro junto a la alberca, había pasado la noche ahí el sonido de las aves lo despertó. El notó dónde estaba, se levantó y observó la mañana su rostro no reflejaba ninguna emoción sus pies desnudos tocaron el pasto húmedo por el rocio de la mañana, llevaba una bata de baño la cual seguía un poco mojada, camino a la entrada de la casa subió los escalones entró en silencio, observo la inmensa casa aún obscura por la hora, camino a su habitación observó su traje de novio tirado en el piso lo miro con ira y tristeza.

Horas después ya estaba la señora Ana en la cocina preparando el desayuno junto con las demás empleadas domésticas, la señora luz igual ayudaba haciendo un jugo de naranja. Se escucharon unos tacones bajar la escalera y sentarse en la barra de la cocina esperando el desayuno.

— ¡Hola tía! — dijo Isabella dándole un beso en la mejilla a su tía. Aunque la señora luz decía que no tenía un favoritismo por Isabella.

— Hola corazón ¿tu hermano no va a bajar? — dijo exprimiendo una naranja.

— No lo sé, no he hablado con el pero en redes sociales no se habla de otra cosa
"El empresario Dominik Beltrán es abandonado el día de su boda" — dijo Isabella fuertemente ilustrando con sus manos como si fuera el gran titular.

Antes de que la conversación pudiera seguir llegó el portero muy exaltado.

— ¡Señora luz! — dijo mirándola asustado.

— ¡¿Que pasa Ramón?¡ — dijo soltando las naranjas, al igual que su Nana volteó asustada.

— El joven Dominik... Va a quemar su traje de novio —

— ¿Qué? ¡¿Dónde está?¡ —

— ¡Venga! —

Todos salieron corriendo su Nana, la señora luz e Isabella, salieron de la casa y corrieron hasta llegar a la sala exterior que tenía una fogata en el centro donde Dominik lanzo su vestido de novio junto con todos los regalos que en algún momento le obsequio Valentín.

— ¡Hijo! ¿Qué hiciste? — Dijo su tía asustada.

Dominik volteó a verla fríamente.

— ¿Qué no ves? — dijo fríamente con molestia.

Su tía solo se quedó observando la escena junto con la señora Ana y Isabella.

— ¡Tenemos que apagar esto mi niño! — dijo su Nana tomando una cubeta de agua y corriendo al patio de atrás pero Dominik la freno.

— Ni se te ocurra Ana — dijo fríamente con una mirada amenazante.

La señora Ana se quedó petrificada sin moverse. Dominik volteó y caminó a la entrada de la casa dejado el fuego crecer y a su familia confundida.

— ¡Ana! ¡Ve por el agua! — dijo la señora luz preocupada.

— De verdad que mi hermano se volvió loco — dijo Isabella riendo.

Doña luz solo la volteó a ver y desaprobó su comentario en ese instante llegó La señora Ana y lanzo la cubeta de agua sobre la fogata y cerrando la válvula de gas que la controlaba.

— Ese no era mi niño.... — dijo la señora Ana con tristeza.

Entraron a la casa en ese momento Dominik salía de la cocina con un vaso de agua ahora su cabello era rizado igual castaño pero mucho más corto.

— Te cortaste el cabello! — dijo su Nana con sorpresa.

— Eso no es importante — dijo con desden.

— Quiero decirles algo — dijo observando fríamente con el vaso en su mano.

— ¿Qué pasá hijo? —

Todas prestaron atención a Dominik Isabella rodo los ojos molesta pero volteó.

— Me voy a ir a vivir a la hacienda — dijo seguro y firme.

Dominik hablaba de una de las muchas propiedades que le habían dejado sus padres era una antigua hacienda ubicada a las afueras de Atlixco, Puebla.

— ¿Te refieres a una temporada? — dijo su tía algo nerviosa.

— No, me voy a vivir para siempre a la Hacienda — dijo con seguridad.

— Pero mi niño! Aquí tienes tu vida tu empresa muchos dependen de esa fuente de trabajo... — dijo su Nana para hacerlo entrar en razón.

— Ese no es mi problema... Voy a disolver esa empresa — dijo con seguridad.

— ¡Pero los empleados! —

— Que se las arreglen cómo puedan — dijo molesto.

— ¡Mi niño! ¡Tu no eres así! — dijo su Nana acercandose. Pero Dominik se le adelantó bajando las escaleras muy amenazante.

— ¡Otra cosa! No soy ni "Mi niño" ni "Domik" Ni ninguna otra de esas ridiculeces! — dijo señalando a su tía y su Nana.

— ¡Mi nombre es Dominik! ¿Lo entendieron? — dijo fríamente y con un tono amenazante.

— Si... Dominik — dijo su tía casi en silencio.

— Hermanito... ¡No te puedes poner así por un hombre! — dijo Isabella desafiando a Dominik.

— ¡Les dije que me llamaras por mi nombre! — gritó muy molesto mirando a Isabella.

— Y no estoy así por un hombre. ¡¿me oíste?! — dijo volteandose y subiendo las escaleras.

Dejando a su familia confundida y Isabella molesta por esa actitud

— ¡Dominik está insoportable! — dijo cruzando los brazos.

— Entiéndelo, ¿si? El dolor lo cambio por completo —

Su Nana lloraba mientras su tía y Isabella discutían, Dominik estaba en su gran closet lujoso eligiendo la ropa que se llevaría a la hacienda. En ese momento tocaron el timbre y una de las empleadas abrió era el joven William entró y lo recibió la señora luz.

— ¡Hola doña luz! — dijo estrechando su mano.

— Hola Will — dijo desanimada la señora.

— ¿Pasa algo? La noto triste ¿paso algo con Dominik? — dijo muy preocupado por su amigo.

— Con la noticia de que Dominik se va a vivir a la hacienda... Y quiere disolver la empresa que tiene ahora mismo — dijo muy preocupada la señora.

— Vaya... Dominik está decidido — dijo pasando una mano por su cabello.

— No se preocupe señora ahorita lo resuelvo, puedo pasar a hablar con el? —

— Si gustas... Solo que ten cuidado... Dominik no es el mismo de antes —

William subió la escaleras y toco la puerta de la habitación de Dominik.

— ¿Domik? ¿Esta ahí? — se asomo por la puerta y Dominik salió del closet para ver quién era.




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