El latido del campo

Capitulo 8: Problemas

Dominik muy molesto a la defensiva volvió a gritar.

- ¡¿Quién es usted le dije?! - grité moelsto.

- ¡¿Soy el padre de Tomasa y vengo por ella algún pedo?! - el señor se acercó a Dominik amezante.

Tomasa apareció corriendo de la cocina al ver la situación.

- ¡Chamaca pendeja! ¡¡Vamos en este momento de aquí!! - se acercó y jalo a Tomasa del cabello.

Dominik reaccióno y le dió un puñetazo en la cara al hombre el cual cayó al piso.

- Usted no vuelve a agredir a Tomasa, ¡largo de mi casa! - grito altanero Dominik.

El hombre se levantó moelsto y salió furioso de la hacienda, mientras Dominik tocaba su mandíbula y limpiaba la sangre mientras Tomasa lloraba.

- Gracias joven... Y dispenseme - dijo mientras limpiaba sus lágrimas.

- Ya Tomasa no te disculpes y sigue con tu trabajo - dijo fríamente mientras subía a mi recamara entrando a mi baño para limpiar la sangre.

Dominik estaba sorprendido por lo sucedido jamás pensó pelear con un hombre se miró al espejo y no se reconoció.

Ya en el pueblo estaban Mateo y su madre en el centro de salud del pueblo entraron y en la recepción había una enfermera encargada.

- Buenas señorita - dijo Mateo.

- Tome su turno... Y tome asiento - dijo la señorita mientras Mateo y su madre tomaban asiento esperando a pasar con el doctor.

Mientras tanto la plaza del pueblo unas señoras estaban cambiando por ahí platicando del hombre que llegó a la hacienda el sol.

- ¡Vas a creer que el dueño de la hacienda tiene un genio de los mil demonios! Eso dice mi viejo - dijo la señora.

- ¡Uuy no! Seguro ese hombre a de ser un viejo malumorado - dijo la señora riendo.

- Vas a creer que no socorro... Es un jovencito y bien guapote - rio la señora refugio avergonzada.

- ¡Uy! Seguro vino a este pueblo huyendo de algo - dijo empezando a creer un chisme.

- ¡Les juro que lo voy a investigar! - dijo la señora Eulalia y las tres rieron.

De nuevo en el centro de salud por fin atendieron a la madre de Mateo la enfermera les dió el paso y entraron al consultorio.

- Buenas doctor Ponciano - dijo la señora mayor notando que no era el doctor Ponciano.

- Hola señora buenas tardes, no soy el doctor Ponciano acabo de llegar me asignaron esta plaza, un gusto señora doctor William a sus órdenes -

Mateo y su madre lo saludaron y tomaron asiento.

- ¿En que los puedo ayudar? -

- Pues doctor mi mamá se descompensó ayer por la tarde - dijo Mateo explicandole.

- Bien... ¿Tiene alguna enfermedad señora? - dijo William tomando nota.

La señora bajo la mirada un poco triste.

- Cáncer de páncreas... - Mateo abrazo a su madre.

William se quedó sorprendido por la gravedad de la situación.

- ¿Señora y usted se está medicando? -

- Pues solo medicamentos... En el pueblo no hay la tecnología suficiente y no tenemos dinero - dijo un poco triste la señora.

William empezó a dar un nuevo tratamiento a la madre de Mateo y los despacho rápido y amablemente regresaron a su casa y su madre empezó a descansar.

En la hacienda ya era de noche solo se escuchaban las teclas de la laptop de Dominik y noto la hora, cerro su laptop y se levantó de su escritorio caminando a su habitación y cerró la puerta.

Pasaron algunas semanas mientras Dominik se empezó adaptar a la nueva vida de la hacienda mientras se acoplaba cada vez se ganaba más el odió de sus trabajadores y en el pueblo por tratar mal a sus empleados y por su carácter mientras tanto en la ciudad en su lujosa casa estaba su tía luz y la señora Ana en el estudio platicando.

- Señora... Me va a disculpar pero ya llevamos un mes sin noticias de mi niño -

Dijo la señora Ana preocupada.

- Lo sé, yo creo que aunque Dominik se moelste tenemos que ir a buscarlo -

- Y me va a disculpar... Pero creé que Isabella nos quiera acompañar... A ella no le gusta el campo - dijo la señora Ana susurrandole a la señora Luz.

- Pues ya vere como la convenzo... -

La señora luz subió a la habitación de Isabella dónde se encontraba ella en el teléfono.

- Hija... -

Isabella rodo los ojos al ver a la señora luz.

- ¿Qué quieres tía? -

- Verás... Llevamos tiempo sin saber de Dominik -

Isabella rodo los ojos molesta y se levantó de la cama molesta.

- ¿Y eso que? No es nuestro problema -

La señora luz se sorprendió por la actitud de la rubia ya que ella juraba amar mucho a su hermano menor.

- Hija, es nuestra familia y Dominik necesita nuestro apoyo -

- ¡No tía! ¡Si quires ve tu con Ana! Yo me quedo aquí -

Dijo Isabella muy molesta girandole a su tía, la señora mayor se molestó por la actitud y hablo fuertemente.

- Nada de eso Isabella, yo no te voy a dejar aquí, ¡te vas con nosotras o vas buscando donde vivir porque esta casa se cierra! -

Los ojos de Isabella parecían dos platos y grito molesta.

- Siempre es Dominik ¡todos prefieren a Dominik! ¡Dominik! Estoy harta - grito fuertemente.

La señora luz sorprendida por lo que dijo Isabella dijo firme.

- ¡Ya dije o te vas con nosotros o aver a donde te vas! - la señora luz salió de la habitación dejando a Isabella en la habitación muy molesta.

Ya más noche mientras Ana y la señora luz empacaban Isabella vio que no tenía opción ella no estaba dispuesta a vivir en malas condiciones y sin dinero así que comenzó a empacar jurándose a ella misma que se encargaría de traer de regreso a Dominik.

A la mañana siguiente en la hacienda Dominik tomaba un baño y se arreglaba con su atuendo de campo y de trabajo salió de la hacienda buscando a Mateo el cual encontró en las caballerizas junto con Nazario.

- ¡Mateo! ensílleme un caballo y uno para usted ya es hora del recorrido - dijo altanero y con frialdad, Dominik todos los días desde que llego daba un recorrido para supervisar la hacienda y el trabajo de sus empleados.

- Como ordene - dijo mateo con molestia.




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