Las dos señoras de falda negra y suéter tejido se acercaron lentamente a las señoras muy distintas a ellas mientras las mismas estaban eligiendo la verdura que llevarían.
— Buenas tardes — dijo la señora refugio sonriendo.
La señora luz volteó confundida pero respondió amablemente mientras que la señora Ana seguía eligiendo la verdura.
— Buenas tardes — la señora castaña puso una cara de confusión pero amistosa.
— ¿Uste es la tía del dueño de la hacienda veda? —
— Si, soy su tía ¿Ustedes son? — asintió amablemente la mayor.
— Uste se ve igual de refinada que su sobrinito eh... — dijo con envidia y burla la señora socorro.
La señora luz solo puso una ligera cara de incomodidad la señora Ana termino de comprar su verdura y sostenía la bolsa se incorporó a la platica.
— Listo señora ya... ¡Vaya! Refugio socorro cuántos años sin verlas... — dijo con molestia y una sonrisa falsa.
— ¡Anita! Veo que los años si pasa por ti — la señora refugio riéndose miro a las dos señoras.
— Y a ustedes nunca se les quitó lo metiches verdad par de ¡mulas! — Exclamó molesta la señora Ana conociendo hace tiempo ya la fama de esas mujeres.
Las señoras molestas exclamaron.
— ¡Pus será lo que quieras pero por lo menos yo no soy familia del alacrán del pueblo! —
La señora luz cambio el semblante y pregunto.
— ¿De quién está hablando eh señora? —
— Pus de su sobrino el dueño — dijo en burla y riéndose junto con la otra señora.
La señora Ana grito moelsta.
— ¡¿No te permito que le digas de esa manera a mi niño me oíste?! —
La señora soltó una carcajada.
— ¡Pus ustedes podrian dicir misa! Pero desde que llegó el alacrán ese comenzaron los problemas en este pueblo —
Más personas dentro del mercado se acercaron a ver el alboroto.
— ¡Así que fuera de este mercado! Usted deben de ser igutas a el! —
Todas las señoras y comerciantes gritaron "largunse" "fuera" mientras el bullicio se apoderaba de ellas la señora Ana tomo a la señora luz del brazo y la jaló fuera del mercado.
— ¡Vamonos señora! — mientras corrían a la salida del mercado, cuando finalmente lograron salir la señora luz se recargo sobre la camioneta de la hacienda.
— No puede ser Ana... Dominik está destruyendo su vida... —
— Ya señora... Ya. Yo hablaré con mi niño —
Las dos subieron a la camioneta y el trabajador de la hacienda las llevo de regreso a la hacienda.
En la hacienda Isabella paseaba por la hacienda otra vez y encontró a Mateo liampiados una herida en el labio.
— ¿Y a ti que te pasó? — dijo preocupada pero con coqueteo cruzando sus brazos.
— Nada señorita un problema con su hermano — dijo con molestia.
— ¡¿Dominik te hizo esto?! —
— Si pues... Pero no sé fue bien librado — sonrió con arrogancia.
Isabella se acercó sin permiso y tomo su cara con sus manos acercando su cara a la herida que estaba en sus labios la tensión era fuerte pero Mateo no la detuvo.
— ¿Mi hermanito no te cae bien cierto? — Isabella menciono mientras acercaba sus labios a los de Mateo.
— ¡Es insoportable quiero que se regrese a la ciudad! — exclamó molesto pero tenso por la cercanía de la rubia.
— Dominik no siempre fue así, pero yo también quiero que regrese a la ciudad —
Isabella acercó más sus labios a los de Mateo sonriendo de lado justo antes de besarse Isabella se dió la vuelta dejando a Mateo con las ganas y exclamó.
— Podemos trabajar juntos y hacer que Dominik se regrese a la ciudad — dijo Isabella mordiéndose el labio para cinvercerlo.
— Yo con gusto señorita Isabella — Mateo dijo mientras se quitaba el sombrero.
Isabella exclamó una idea que se había ocurrido justo la noche anterior.
— Mateo dime... ¿Aquí en este pueblucho que animalejos abundan? — dijo entre risas y sonriendo esperando una respuesta.
— No pues... Viboras, alacranes, arañas insectos más que nada pues — dijo con curiosidad de saber para que.
— ¡Alacranes! Necesito que consigas uno — sonrió sádicamente Isabella mientras se acordaba a Mateo acariciando su pecho.
— ¿Para qué pues? — dijo con algo de miedo pero ese sentimiento desapareció cuando Isabella acariciaba su pecho con algo de vello.
— Vamos cariño, es obvio para que Dominik vea que este lugar es peligroso lo pondremos en su habitación —
Isabella menciono su plan mientras se dió la vuelta dandole la espalda al torso de Mateo y ella se recargo para sentir más de Mateo el cual comenzó acariciar las caderas de la rubia.
— Si me consigues lo que te pedí te lo recompensare en la noche — dijo mordiéndose si labio.
Mateo se debatió un poco pero no dejaría para la oportunidad de estar con una mujer como Isabella.
— Está bien pues —
Isabella depósito un pequeño beso casi al lado de la labios y se fue de regreso a la casa grande de dónde salía Dominik en camino a las cabelerizas.
— ¡Dominik! ¿Qué te paso? — Isabella fingía curiosidad.
— ¡Que te importa! — Exclamó molesto Dominik sin detener su camino dejando a Isabella ahi sin respuesta.
— Agh... Amargado — Isabella entro a la casa grande de nuevo.
Mientras Dominik llego a las caballerizas saco a su caballo Ares de ahí.
— ¡Eusebio ensille mi caballo! — Dominik exclamó molesto tronando los dedos.
El señor mayor lo ensillo rápidamente y Dominik lo montó rápidamente galopando fuera de la propiedad por primera vez en camino al pueblo.
Ya en el pueblo Dominik bajo de su caballo justo frente al banco del pueblo, entro y uno de los empleados amablemente lo saludo y pregunto.
— Buenos días jóven ¿qué se le ofrece? —
— Vengo a renovar una firma —
— Claro pase con el gerente — el hombre señalo una puerta de madera al fondo del pasillo.
Dominik caminó a la puerta tocando y entrando con el permiso del hombre mayor.
— Buenos días jóven tome asiento — el señor ya mayor sonrió amablemente mientras Dominik tomaba asiento.