El latido del campo

Capitulo 10: Descontrol

El sol comenzaba a salir y Dominik adormilado se levantó caminó a su balcón para ver el amanecer después de la situación del día anterior la pequeña brisa del viento movía su cabello Dominik reflexionaba sobre el hombre que ayer lo auxilio pero rápidamente cambio el semblante.

El castaño caminó descalzo a la puerta del baño se deciso de su pijama y entro a la regadera.

En el piso de abajo la señora Ana y Tomasa preparaban café y algo para desayunar.

— ¡Apúrate niña ve por los blanquillos! —

— ¡¡Si doñita ya voy ya voy!! — la joven de trenzas tomó una canasta y caminó a los gallineros por los blanquillos.

En ese camino se encontró a Genaro su padre en realidad solo era su padrastro pero el siempre se presentaba cómo su padre.

— ¡Chamaca! — Grito aquel hombre.

— Achis, uste que hace aquí pues... —

El hombre tomo a Tomasa de brazo.

— Mira chamaca o te rgresas para el jacal o a ti patroncito el Dominik se lo va a llevar la huesuda — dijo amezante.

— ¿Uste pa' que me quiere ahí? — dijo con molestia la niña de trenzas.

— Pus si ya sabes chamaca para que prguntas — el hombre tomo a tomasa de la cintura bajando su mano.

— ¡¡Suelteme!! — grito la niña pero el hombre le tapo la boca.

— ¡Callese hombre! Si no vuelves además de que algo le puede pasar a tu patroncito a tu mamita también! — aventó a niña contra el pasto.

En ese momento llego la señora Ana que comenzó a preocuparse ya que Tomasa se había tardado en llegar.

— ¡Tomasa! — grito la señora mayor un poco asustada por la situación.

— Doñita... — Tomasa se levantó liampiadose la tierra.

— ¿Uste que? — Exclamó el hombre muy altenero.

— ¡¿Yo que?! — la señora Ana tomo un palo de para defenderse por cualquier cosa.

— ¡Uy si las viejas se me ponen al brinco pero no van a poder contra este macho! — el hombre lanzo el palo de las manos arrugadas de la señora Ana.

A lo lejos Mateo cambiaban en camino a la hacienda y vio la situación el cual corrió ayudar.

— ¡Doña Ana! ¿Pasa algo? — Ajustó su sombrero.

— No nada joven aquí el "señor" ya se va —

El hombre se dió la vuelta mientras dejaba a la señora Ana y Tomasa con Mateo.

— Ay... Jóven muchas gracias... — mencionó Tomasa la cual comenzó a caminar de regreso a la hacienda junto con ellos.

Caminaron y entraron la puerta principal la señora Ana sentó a Tomasa en la sala en ese momento Dominik salía del comedor.

— ¿Ana? — Dominik vio a la niña llorando.

— ¿Qué pasó Tomasa? —

— Ay... Joven es que mi padrastro me está molestando — soltó unas lágrimas.

— Ese idiota — Dominik apretó los puños.

— ¡Ahora sí me va escuchar! — Dominik se puso su sombrero y se dirijo a la entrada.

— ¡Dominik como se te ocurre ese hombre es peligroso! — su Nana trató de deterlo.

— Quítate Ana ya lo se una vez ya nos enfrentamos —

Dominik intento salir de la casa grande pero la señora Ana lo impedía cuando derrepente un coche gris que no era del pueblo se freno enfrente de la casa grande el cual llamo la atención de Dominik.

De aquel auto bajo un hombre pelinegro con ropa de ciudad se quitó los lentes y hizo un contacto visual con el castaño.

Era aquél pelinegro que alguna vez hizo latir el corazón de Dominik, el castaño empujó levemente a su Nana y salió de la casa su Nana sorprendida se quedó petrificada.

— Mi amor... — mencionó el peligro a acsrcadose con cautela al castaño.

— ¡¿Mi amor?! — Dominik gritó molesto lo cual hizo que el peligro se quedará quieto.

— ¡¿Ahora sí soy tu amor ehh?! — Gritó muy molesto Dominik algunos trabajadores observaban la escena con sospecha de quién era aquel hombre.

— Dominik... Yo te lo puedo explicar —

— ¡¡Cállate!! — Dominik le dió una fuerte cachetada al peligro.

La señora Ana se acercó para tranquilizar a Dominik.

— ¡Pégame todo lo que quieras pero yo sé que todavía me amas... No me puedes olvidar tan rápido! —

— Te subestimas Valentín no fuiste más que una piedra en mi camino — dijo Dominik temblando de odió y coraje.

— ¿Seguro? Esto te hará recapacitar — El peligro tomo a Dominik se la cintura y lo beso fuertemente los trabajadores sorprendidos por la escena comenzaron a chillar en burla.

Dominik logro separarse del pelinegro se limpió la boca apretó fuertemente su puño y le proporciono un fuerte puñetazo en la mejilla a Valentín.

— ¡No me vuelvas a besar maldito joto! — lo señaló en el piso.

— ¡Largate de mi hacienda! —

El pelinegro se lavento y recibió otra cachetada de parte de la señora Ana.

— ¡¡Esto es por romper el corazón de mi niño!! —

Mateo que pasaba por ahí viendo la escena de gritos y aquél hombre se acercó para preguntar.

— ¿Todo bien patrón? — Dijo mirando desafiante aquél hombre.

— Todo bien... Ese maricon ya se va — mencionó Dominik fríamente, pero Valentín volvió a tomar su brazo y jalarlo para que no se fuera.

— ¡Suéltalo! — Mateo se metió entre ellos dos y lanzo a Valentín.

— !Tu que perro! — Valentín le soltó un puñetazo.

— ¡¡¿Ese es tu nuevo novio o que dominik?!! — mencionó Valentín un poco celoso a decir verdad.

Mateo se lanzo contra el hombre a golpearlo.

— ¡¡Ya los dos basta!! — dominik grito separando a Mateo.

— ¡Largate Valentín o mis trabajadores te van a hechar! — Dominik gritó molesto pero con unas ganas inmensas de llorar.

— Ya lo escucho ¿no? ¡Órale pa' fuera! —

Valentín subió a su auto y arranco fuertemente.

La señora Ana abrazo a Dominik el cual por primera vez después de mucho tiempo se mostró vulnerable.

Mateo se retiró sin decir nada ya que no quería afectar ese momento íntimo.

— Vamos para adentro mi niño — la señora Ana entró juntó con la señora Ana.

Desde el balcón superior Isabella observava la escena muerta de risa regreso a su habitación donde estaba Tomasa limpiando.




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