Capítulo 25
Siempre detrás de ti
La noticia llegó antes del amanecer.
Matteo entró en la oficina de Alessandro sin tocar la puerta.
Algo que jamás hacía.
—Señor...
Ya están aquí.
Alessandro levantó la vista inmediatamente.
—¿Cuántos?
—Todavía no lo sabemos.
Pero confirmamos que varios hombres de Moretti entraron a la ciudad anoche.
El silencio inundó la habitación.
Alessandro caminó hasta la ventana.
Su mayor temor ya no era una guerra entre mafias.
Era que alguien se acercara a Marla.
—Que nadie la deje sola.
Ni un segundo.
—Sí, señor.
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Mientras tanto...
Marla estaba completamente ajena a todo.
Había salido temprano a comprar pan y flores.
Entró a la misma floristería de siempre.
—¡Buenos días!
El dueño sonrió.
—Buenos días, Marla.
Llegaron margaritas frescas.
Ella abrió los ojos con ilusión.
—¡Las quiero todas!
El hombre rió.
—Si compras todas, me dejas sin clientes.
—Bueno...
Entonces déjame unas poquitas para compartir.
Salió de la tienda con un pequeño ramo entre los brazos.
No se dio cuenta de que un automóvil negro comenzó a avanzar lentamente detrás de ella.
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A unas calles de allí...
Un guardaespaldas habló por el comunicador.
—Objetivo en movimiento.
Todo tranquilo.
Matteo respondió.
—No la pierdan de vista.
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Marla siguió caminando.
De repente vio a una señora mayor intentando subir unas bolsas a un autobús.
Sin pensarlo dos veces, corrió a ayudarla.
—Déjeme.
Yo puedo.
—Muchas gracias, hija.
—No es nada.
Que tenga un lindo día.
Cuando volvió a caminar, uno de los hombres que la vigilaban sonrió.
—Ahora entiendo por qué el jefe está enamorado.
Ella ayuda a cualquiera.
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Esa misma tarde, Alessandro llegó al parque.
Marla estaba sentada en el banco de siempre.
En cuanto lo vio, levantó una margarita.
—¡Mira!
Es para ti.
Él la recibió con cuidado.
—Gracias.
—Así no olvidas regarla.
Alessandro rió.
—Las flores del jardín están muy bien desde que me enseñaste.
—¿Ves?
Eres un buen alumno.
Ella notó que Alessandro miraba constantemente a su alrededor.
—¿Qué pasa?
—Nada.
—Mmm...
Eso significa que sí pasa algo.
Él suspiró.
—Solo quiero asegurarme de que estés bien.
Marla sonrió con dulzura.
—Estoy contigo.
¿Qué podría pasar?
Alessandro tomó su mano.
La sostuvo con un poco más de fuerza de lo habitual.
—Mientras pueda...
Siempre caminaré detrás de ti...
A tu lado...
O delante de ti si hace falta.
Pero nunca permitiré que enfrentes el peligro sola.
Marla levantó la vista.
—¿Eso fue una declaración de novio protector?
Él sonrió.
—Sí.
—Entonces tengo una condición.
—¿Cuál?
—No quiero que solo me protejas.
Quiero caminar contigo.
No detrás de ti.
Ni delante.
A tu lado.
Alessandro sintió un nudo en la garganta.
Asintió lentamente.
—A tu lado.
Siempre.
Marla apoyó la cabeza en su hombro.
—Eso me gusta más.
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Al caer la noche, una camioneta oscura permanecía estacionada frente a la casa de Marla.
Dentro, dos hombres observaban en silencio.
Uno de ellos sostenía una fotografía.
Era la misma imagen donde Marla sonreía abrazando el pequeño oso de peluche.
—¿Es ella?
—Sí.
El otro guardó la fotografía.
—El jefe dio la orden.
Todavía no la toquen.
Primero quiere que Alessandro entienda que ya podemos llegar hasta ella...
Cuando queramos.
La camioneta arrancó lentamente.
Desde la ventana de su habitación, Marla vio las luces alejarse.
Frunció un poco el ceño.
—Qué raro...
Siento que alguien me está observando.
Sin saberlo, su intuición acababa de advertirle que la tranquilidad que había conocido estaba llegando a su fin.
Avance del próximo capítulo...
Esa noche, Marla no pudo dormir.
Cada vez que cerraba los ojos, recordaba aquella camioneta estacionada frente a su casa.
A la mañana siguiente, encontró un sobre blanco bajo la puerta.
No tenía remitente.
Solo una fotografía.
Era ella.
Sonriendo junto a Alessandro en el parque.
Y al reverso, una frase escrita con tinta negra hizo que el mundo se detuviera por un instante:
"Si lo amas... aléjate antes de que sea demasiado tarde."
Por primera vez desde que conoció a Alessandro, Marla sintió miedo.
Y Alessandro estaba a punto de descubrir que alguien había logrado acercarse demasiado a la persona que más amaba.
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Editado: 18.08.2026